El reto de conectar la formación con la empresa

La Escuela del Agua de Agbar ofrece formación profesionalizadora para todos los perfiles y es referente en FP Dual

La escuela del agua de Agbar
La escuela del agua de Agbar FOTO: Agbar Agbar

La educación juega un papel fundamental y a la vez calidoscópico en nuestras vidas: debe garantizarnos un acceso al conocimiento desde principios de excelencia y equidad, debe dotarnos de las herramientas funcionales y emocionales para desenvolvernos satisfactoriamente en sociedad y de manera armónica con el entorno, debe contribuir a forjar en nosotros una ciudadanía responsable y crítica, y también debe formarnos para ser profesionales con oportunidades de éxito en el contexto laboral, económico y tecnológico presente y futuro. Abundando en este último aspecto, son varias las reformas que pretenden abordar el gran reto de la formación profesionalizadora en nuestro país: el plan de modernización y la nueva ley orgánica de la Formación Profesional, así como la formación dual universitaria.

El mercado laboral se transforma continuamente. Y más en una época marcada por la constante evolución tecnológica. El sector del agua es clave para la economía verde, genera confianza y contribuye al desarrollo de otros sectores ejecutando proyectos para avanzar en el desarrollo sostenible y actuando ante la emergencia climática. Esto se traduce en nuevos puestos de trabajo y, por tanto, se abren horizontes diferentes para los estudiantes.

Por esto, es vital que la formación esté adaptada a las necesidades de las empresas y la FP Dual puede contribuir a ello. Para abordar los nuevos retos de la economía y la ocupación verde, equitativa y de calidad, Agbar apuesta por la formación y capacitación de los profesionales del sector que permitan adaptarse a las necesidades de tecnificación e impulsar las competencias entorno al ciclo integral del agua.

Desde 2012, la Escuela del AguaInstitución de Agbar, que ahora cumple diez años, promueve el desarrollo de la Formación Profesional Dual, un modelo de éxito en colaboración público-privada, con las distintas administraciones y centros educativos con el objetivo de generar ocupación de calidad y mejorar la empleabilidad e los jóvenes en centros de Cataluña, Galicia, Madrid, Murcia, Andalucía y Canarias. Esta trayectoria de diez años ha sido reconocida con el premio FPCAT por su compromiso con la Formación Profesional.

Planificación y demanda

Además de las innovaciones en cuanto a las metodologías y los contenidos de los aprendizajes, la formación profesionalizadora tiene como premisa una correcta planificación de la oferta en base a la demanda del mercado laboral. En lo que se refiere a la formación profesional inicial es necesario, además, mejorar la orientación, sensibilizando en edades tempranas sobre las nuevas tendencias y capacidades a desarrollar para hacerlas más atractivas, de modo que sirva para tomar decisiones con conocimiento. «Se trata de desplegar con toda potencia los modelos integrados de formación y cualificación profesional para garantizar la adquisición de nuevas competencias y la adaptación al nuevo contexto verde y digital», explica Lluc Pejó Climent, director de la Escuela del Agua y director de Talento de Agbar.

Para adquirir y desarrollar estas nuevas competencias se deben incorporar nuevos contenidos, pero también metodologías y modelos de trabajo. Es importante poner el foco en la innovación y tecnología, en el trabajo por proyectos con metodologías ágiles enseñando a aprender y emprender en la empresa, para que los alumnos lo puedan aplicar en sus proyectos y así llegar con una mentalidad más innovadora y participativa

Tal y como se afirma en el estudio «Los desafíos para el futuro de la FP en España», promovido por la Fundación COTEC, la FP tiene que habilitar hacia la profesión, pero no solo desde la parte técnica: en la enseñanza se ha de trabajar anticipadamente la resiliencia, la flexibilidad y adaptación al cambio, la necesidad de aprender a lo largo de la vida, el trabajo en equipo, el liderazgo... Hay que tener en cuenta también cómo va a ser el mundo laboral de estos alumnos: movilidad geográfica, necesidad de formación continua, teletrabajo y colaboración con equipos remotos; enfrentándose a retos que todavía no conocemos. Otro aspecto clave del éxito en formación profesionalizadora es la conexión entre centros de formación y empresa, estableciendo mecanismos de especialización del profesorado para que obtengan conocimiento directo de la práctica profesional. «Son importantes las estancias del profesorado en las empresas para formarse e identificar las necesidades de aprendizaje de los puestos de trabajo, agilizando la actualización de los currículos», afirma Lluc Pejó.

Desde la Escuela del Agua se apuesta por la cualificación de todos los profesionales, extendiendo la FP Dual a nivel territorial e incorporando modelos de aprendizaje profesionalizador también a la formación superior. A su vez, la Escuela acompaña a profesionales y empresas en los procesos de acreditación de competencias profesionales, los cuales toman un papel protagonista dentro del Plan de Modernización de la FP. Además, la Escuela del Agua participa en distintos consorcios europeos para la identificación de las nuevas competencias profesionales clave para acompañar la transición verde y su transferencia a las empresas a través de la excelencia en la formación profesionalizadora.