Islandia da la espalda a la UE

Poco ha tardado la derecha islandesa, ganadora de las elecciones legislativas del 27 de abril, en romper los puentes tendidos a Europa por la derrotada coalición "rojiverde". El miércoles, al presentar en Reikiavik su programa de gobierno, el futuro primer ministro, el liberal Sigmundur Gunlaugsson, anuncio a bombo y platillo que suspendía "sine die"las negociaciones de adhesión con la Unión Europea iniciadas en 2010 hasta que se celebre un referéndum sobre el asunto. Las mismas fueron suspendidas el 14 de enero para no interferir en el proceso electoral. Un mero formalismo habida cuenta de que el 75% de la población de esta pequeña isla del Atlántico Norte rechaza la integración en la UE. El pacto de Gobierno entre el Partido del Progreso (PP) de Gunlaugsson y el conservador Partido de la Independencia (PI) de Bjarni Benediktsson es una alianza antieuropea en sí misma. El PP es el heredero del viejo partido agrario y el PI es el más acérrimo defensor de los intereses del poderoso "lobby"pesquero.

"Todavía no hemos decidido el calendario exacto del referéndum. Pero, en cualquier caso, se ha decidido presentar al Parlamento la suspensión de las negociaciones de adhesión entre Islandia y la UE. También se debatirá la actual situación de la Unión Europea, que ha cambiado notablemente desde que Islandia solicitó el ingreso por primera vez", se justifica Gunlaugsson. Y es que cierto es que tanto Islandia como la UE han cambiado sustancialmente desde que el Gobierno de la socialdemócrata Johanna Sigurdardottir presentó formalmente la solicitud de adhesión en julio de 2009. Entonces, el país nórdico atravesaba una fuerte crisis económica fruto del "crash"financiero del otoño de 2008, que obligó al Estado a nacionalizar tres de los cuatro bancos comerciales, ya la UE se vislumbraba como el mejor paraguas para resguardarse de las turbulencias. En cambio, cuatro años después, Islandia se ha recuperado y su economía crece mientras la zona euro se encuentra inmersa en su peor crisis.

Desde Bruselas, se ha recibido con resignación el jarro de agua fría de las nuevas autoridades de Islandia, que, sin embargo, se mantiene vinculada a los Veintisiete como socio del Espacio Económico Europeo (EEE) y firmante de los Acuerdos de Schengen. "Hemos tomado nota del anuncio del nuevo gobierno islandés sobre la nueva posición sobre las negociaciones de adhesión a la UE", se ha limitado a decir el portavoz comunitario de Ampliación y Política de Vecindad, Peter Stano. "Respetamos la opinión de la población", añadió antes de reiterar "que estamos preparados para continuar la relación privilegiada con Islandia".

Lo cierto es que la Alianza Socialdemócrata se puso el listón muy alto al prometer unas negociaciones de adhesión exprés que se prolongarían apenas un año y medio que permitirían a Islandia sumarse a la UE antes que Croacia. Desde 2010 se han abierto 27 de los 33 capítulos de las conversaciones y se han llegado a cerrar once, pero aún quedan por iniciarse los más conflictivos (pesca y agricultura). Al final, Croacia se convertirá el 1 de julio en el Estado miembro número veintiocho, mientras que Islandia, situada más cerca de Groenlandia que del Viejo Contienente, quedará, una vez más, al margen del proceso de construcción europea.

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