Susana no tiene «síes» para su proceso de investidura

La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz, junto a la presidenta del PSOE, Micaela Navarro
La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz, junto a la presidenta del PSOE, Micaela Navarro

Susana Díaz dio un golpe en el tablero andaluz y adelantó las elecciones autonómicas bajo la siguiente premisa: «Quiero conseguir una mayoría más amplia para no depender de pactos y de alianzas».

Susana Díaz dio un golpe en el tablero andaluz y adelantó las elecciones autonómicas bajo la siguiente premisa: «Quiero conseguir una mayoría más amplia para no depender de pactos y de alianzas». Ayer insistió en que gobernará en solitario, aunque tenga los mismos escaños que en la Legislatura anterior, en la que sí pudo contar con el apoyo de un pacto de coalición con IU, y después de que las urnas le hayan restado cien mil votos más. De momento, su primer trámite es la investidura, en la que de acuerdo con el Estatuto andaluz será elegido aquel candidato que consiga más «síes» que «noes». La votación se puede repetir tantas veces como sea necesario, hasta que se cumpla esta condición. El Parlamento andaluz se constituirá el próximo día 16 de abril, y también de acuerdo con la ley autonómica, Susana Díaz tiene hasta dos meses para ser investida.

Ayer los primeros movimientos que se fueron produciendo a su alrededor dejaron en evidencia que la Legislatura que se inicia no nace con más estabilidad que la que la lideresa socialista rompió con el pretexto, precisamente, de que quería poder gobernar con más tranquilidad. El primer trámite que tiene que cubrir es esa sesión de investidura, que hoy se antoja una incógnita. El PP confirmó que votará en contra, como obliga su condición de principal partido de la oposición. Las declaraciones del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en Onda Cero, defendiendo que gobierne la lista más votada alimentaron la confusión sobre el sentido del voto en esa sesión de investidura. Pero ayer lo explicó el vicesecretario de Electoral y director de la campaña, Carlos Floriano. Una cosa es que el PP no promueva alianzas contra la lista más votada para desbancarla del Gobierno, como sí ha hecho el PSOE en Andalucía y en otras «plazas» autonómicas y municipales. Y otra distinta es que el PP no vote por el cambio en su condición de alternativa al Gobierno socialista en la investidura de Susana Díaz.

La otra opción alternativa, la de Ciudadanos, marcó ayer sus condiciones, que la dirigente andaluza rechazó de inmediato. El partido de Albert Rivera no puede «atarse» a un Gobierno socialista antes de las elecciones de mayo contradiciendo su programa de regeneración democrática y, aunque no se hable tanto de ello, también su programa económico. Primero lo anticipó el candidato a la Junta, Juan Marín, en «Espejo Público», en Antena 3, y luego lo confirmó Rivera: votarán en contra de la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta si no echa a los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán de sus escaños en el Congreso y en el Senado. A mediados de abril los dos tendrán que comparecer ante el Tribunal Supremo por su imputación en el «caso ERE». El líder de Ciudadanos defendió que la corrupción es «incompatible» con la política. «La que tiene que mover ficha es Susana Díaz y si quiere el apoyo de Ciudadanos tiene que echar a Chaves y Griñán», sostuvo. «Si no les echa, no le cogeremos ni el teléfono», añadió. Una condición que, de momento, ella no ha dado muestras de que vaya a asumir. La justificación que hasta ahora ha dado la presidenta en funciones para que los ex presidentes sigan contando con su protección y con la de Ferraz, y mantengan sus escaños y su aforamiento, es que no los dejarán «hasta que el juez no les impute un delito».

Sin el PP y sin Ciudadanos como apoyo, tampoco IU se abstendrá en su investidura, aunque sus votos, después de la factura que les ha pasado la coalición con el PSOE, no serían suficientes. Sólo queda Podemos, aunque parece poco probable que se «manche» con un gesto a favor de uno de los partidos de la «casta».

En el PP andaluz no quieren ni escuchar hablar de lanzar un flotador a Susana Díaz en forma de abstención, pese a que Juanma Moreno ha repetido en la campaña que dejaría gobernar a la fuerza más votada a cambio de redirigir el rumbo del Gobierno autonómico. Cinco diputados del PP-A consultados por LA RAZÓN, todos presentes en órganos de decisión del partido, se oponen a propiciar la investidura de Susana Díaz. Ni en primera votación ni después de las municipales, pero especialmente antes del 24 de mayo. Hablan de «suicidio político», de «tiro en el pie» o de abrir la puerta a que Ciudadanos acabe definitivamente comiendo el terreno al Partido Popular en un breve periodo de tiempo.

Estos diputados comparten que sólo hay una opción: rechazo a la investidura y que Podemos o Ciudadanos se cuezan en su propia salsa. El presidente del PP-A quiere fortalecer la oposición. Juanma Moreno planteó ayer en la Junta Directiva Regional una amplia batería de iniciativas: nueva comisión de investigación en los cursos de formación, un plan de supervisión, control y vigilancia de fondos europeos que lleguen del Gobierno o reforma del Reglamento de la Cámara para ganar en transparencia. Lo más interesante, como suele ser habitual, se produjo antes de la intervención abierta a los medios. Un cargo del partido pidió la palabra para que la dirección regional ratificara que bajo ningún supuesto el PP-A iba a abstenerse propiciando que Susana Díaz sea investida presidenta. Juanma Moreno le corroboró que esa es la hoja de ruta. Intervino también Javier Arenas. Matizó, en la línea con lo argumentado por Floriano, que lo que no va a hacer el PP-A es tratar de fraguar alianzas contra la lista más votada, pero tampoco apoyarla tácita o explicitamente. El ambiente en el PP-A está caldeado. Se vislumbra rebelión a bordo si finalmente hay cambio de rumbo. Tras la Junta Directiva Moreno tenía previsto reunirse con los presidentes provinciales.

No obstante, las elecciones autonómicas son a finales de mayo y es posible que todos los partidos estén expectantes para abrir una doble negociación. Conviene no perder de vista que con los resultados del pasado domingo el PP no podría gobernar en solitario en ninguna de las capitales de provincia que ostenta actualmente, y perdería a buen seguro las cinco diputaciones en las que gobierna. En Cádiz, fortificada por las mayorías aplastantes de Teófila Martínez, el partido más votado ha sido Podemos.

LA RAZÓN ya adelantó que Díaz no podría formar gobierno hasta después de las elecciones municipales.