Francesc de Carreras: «Mas quiere perder las elecciones, sabe que esto no tiene sentido»

Francesc de Carreras / Catedrático de Derecho. Profesor de la Universidad de Barcelona y articulista, recrimina a Mas influir en los catalanes con «mentiras» y espera que tras el 27-S empiece la «etapa de la sensatez»

Francesc de Carreras
Francesc de Carreras

–¿Qué significa que en la Diada empiece la campaña electoral de cara a las elecciones del 27 de septiembre?

–Una campaña electoral en el día de la fiesta nacional de Cataluña es algo absolutamente tendencioso y escapa al sentido de la mínima democracia, ya que deja de ser un acto institucional para ser partidista. Y el 27–S no va a ser menos, ya que los días anteriores son fiesta, tanto el 24 en Barcelona como el 25 en Tarragona. Por tanto no saldrá tanta gente a votar porque estará fuera, no facilitan la participación electoral de los ciudadanos.

–¿Se vive allí una definida corriente de opinión que silencia?

– Sí, desde hace cuatro años está influida por los poderes públicos, por los partidos políticos, por las emisoras de radio y las cadenas de televisión a las que se han dado concesiones... Que han provocado esta situación y que generan que haya preocupación entre la gente, como es lógico, sobre todo por saber qué va a pasar. Me encontré hace poco a una señora que no conocía en el ascensor y me dijo que estaba preocupada porque consideraba que esto dividía a las familias y provocaba mal ambiente entre amigos.

–¿Todo esto es consecuencia de la ambición de Mas para erigirse como padre del nacionalismo?

–Mas era un nacionalista moderado, para nada independentista, una persona liberal. Y a partir de 2012 se ha visto prisionero y cautivo por parte de su partido y por parte de un electorado que tenía que recuperar, lo que le ha llevado a hacer este disparate sin calcular los riesgos y diciendo mentiras. Que creo que es lo más grave, las falsedades que dice, tales como que podremos estar dentro de Europa o que Cataluña está discriminada por el sistema de balanzas fiscales, o que Cataluña era independiente antes de 1714 y que está siendo oprimida por España. Las libertades no son de los pueblos, son de los individuos, y yo le recrimino la influencia que está ejerciendo sobre ellos con la mentira por delante.

–¿Entonces Mas no se cree las ideas que defiende?

–Yo tengo la impresión de que se ha visto acorralado. Se ha dejado arrastrar y no se da cuenta de que si no cumple con las reglas del Estado de Derecho nunca será reconocido por la Unión Europea.

–A pesar de ganar las elecciones, como vaticinan las encuestas, ¿estos comicios pueden ser su final político?

–A veces pienso que lo que desea es perder el 27-S y que su partido no obtenga la mayoría. Así podrá decirle al pueblo de Cataluña que ha hecho todo lo posible por la independencia y que han sido los ciudadanos los que han dicho que no querían dar este paso y que él se retira, porque sabe que esto no tiene ningún sentido. No es un fanático, es una persona culta y preparada técnicamente, y sabe que es perjudicial para la economía, para Cataluña y para España. Sabe que no tiene base ni fundamento ni posibilidades. Por tanto desea abandonar un barco que sabe que va a fracasar.

–¿La herida es irreversible?

–Hay un mal que ya está hecho, y ha habido una labor planificada de ideologización de los catalanes para que piensen de una determinada manera y vean como enemigo a España. Hay una mentalidad instalada y es muy difícil cambiarla.

–¿Quién pierde?

–Pierde Cataluña, pierde España, pero claramente pierde más Cataluña. Solamente atendiendo al número de habitantes que hay en España, 46 millones, comparados con los 8 millones de Cataluña, se entiende quién tiene más capacidad de recuperación, por cuestión de lógica. Las primeras consecuencias serían de calado económico: la ciudad de Barcelona es una gran fuente de poder económico y tiene gente muy preparada, con una gran formación. Esta gente se iría porque Cataluña se convertiría en un país aislado y no reconocido, bajarían las exportaciones a Europa y a España, y hay que tener en cuenta que las empresas catalanas venden más a Aragón que a Francia. Por supuesto que a Cataluña todo esto le perjudicará. Y el segundo problema afectaría a la convivencia.

–¿Esta fractura pretendida respecto al resto de España esconde una intención de tapar casos de corrupción?

–Sin duda. Normalmente el nacionalismo es una tapadera de algo. Y en Cataluña hay una red de corrupción muy importante. En Cataluña hay una situación de gasto insostenible, y económicamente está perdiendo bazas relativas respecto a otras partes de España y otras zonas de Europa.

–¿Habrá solución a largo plazo?

–Tenemos como ejemplo al País Vasco, parecía que el terrorismo nunca se terminaría. Y ahora no podemos decir que la situación esté estable, pero sí se ha tranquilizado. También hay mucha gente que actúa así porque se pega a la mayoría, si ven que ya deja de serlo hay un porcentaje amplio que reflexionará, aunque efectivamente esto se produzca a largo plazo. Convergència y Unió nunca se ha presentado diciendo que es independiente, e incluso Duran Lleida ha roto sus vínculos con Mas por su política. Esto ha marcado un cambio político muy importante. Y estoy convencido de que tras el resultado del 27-S se acaba una etapa y se empieza otra. Ya veremos el rumbo, pero espero que se vuelva a la sensatez.