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La CUP apoyaría investir a Romeva y Junqueras

El futuro político de Artur Mas está rodeado de enormes interrogantes. El acuerdo de CDC y ERC establece que Mas debe repetir como president si hay mayoría suficiente, lo cual no está garantizado en este momento, ya que las encuestas no pronostican que Juntos por el Sí vaya a alcanzar la cifra mágica de 68 diputados, sino que le otorgan entre 59 y 67. Ante este escenario, la fuerza de la CUP –los sondeos conceden a la formación independentista y anticapitalistaentre entre 7 y 9 escaños– se perfila imprescindible para apuntalar al próximo Govern en el caso de que los soberanistas confirmen su mayoría absoluta.

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El candidato de la CUP, Antonio Baños, insistió ayer en que su formación «nunca» votará a Mas para investirlo como presidente de la Generalitat y apostó por un «presidente de consenso». La CUP ya ha dado sobradas pistas de que su preferido es Raül Romeva, el ex eurodiputado de ICV que encabeza la candidatura de Juntos por el Sí.

En todo caso, Baños abogó por pactar el conjunto del gobierno de concentración y no únicamente la figura del titular de la Generalitat. «Empezar un gobierno de concentración por el nombre del president es como empezar la casa por el tejado, primero hay que saber quién forma el gobierno y qué va a hacer», dijo en una entrevista en la Ser.

El candidato de la CUP evitó comentar la posibilidad de que el presidente de la Generalitat pueda turnarse entre las formaciones que apoyan el gobierno de concentración, lo cual permitiría una solución a las previsibles discrepancias que tendrían que afrontar CDC, Esquerra y la CUP.

De lo que no hay duda es de que Mas va a afrontar enormes dificultades en las próximas semanas. Su figura no sólo suscita el rechazo de la CUP, sino también las suspicacias de ERC. Ir de número 4 en la candidatura de Juntos por el Sí le ayudó a alcanzar un pacto con Oriol Junqueras para sellar una lista conjunta, pero el precio que ha tenido que pagar ha sido muy alto. La oposición –toda ella– ha denunciado insistentemente la cobardía de Mas por no dar la cara en los debates televisivos y por no ofrecer explicaciones sobre su gestión de gobierno. Estos ataques, sumados al desgaste que han sufrido las siglas de CDC por los escándalos de corrupción, han contribuido a erosionar su figura.

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Una letanía se avecina: «Mas está amortizado».