Serafín Marín: «La tontería de la secesión catalana es una tapadera»

Torero. Hace el paseíllo con señera y a la vez se siente español: «Nunca me he escondido en mi tierra». Denuncia una opinión silenciada en Cataluña y afirma que «España es una, no 51»

Serafín Marín

–¿Es difícil sentirse español y catalán en Cataluña?

–Lo llevo bien porque llevo toda la vida igual. Siempre he dicho que soy español y catalán y nunca me he escondido, ni mucho menos. Lo que pasa es que los independentistas se han encabezonado con la secesión y ellos sí hacen ruido en la calle, pero luego hay mucha gente, como yo, que vive en pueblos a los pies de Barcelona en los que no hay banderas indepedentistas como hay en otros ayuntamientos. Y eso está silenciado.

–¿Son los partidos quienes han avivado un sentimiento que no era tan acuciante?

–Totalmente. Es una táctica para que la gente se olvide de los problemas reales que hay en Cataluña. Como en Sanidad, en el ámbito laboral... Y le meten a la gente en la cabeza esas tonterías de la independencia como tapadera. Además, es un plan inviable.

–¿Alguna vez se ha sentido coaccionado o amenazado por expresar sus ideas?

–Por sentirme español, no. Pero por defender mi profesión, sí. En Twitter en cuanto la reivindico es un continuo achaque antitaurino. Me han llegado a desear la muerte. Lamentablemente, al final te acostumbras tanto que lo acabas poniendo en un segundo plano.

–¿Cree que la «persecución» en Cataluña a la práctica del toreo se debe a que es una tradición muy española?

–Sin ninguna duda. ¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza a un extranjero en cuanto piensa en España? El flamenco y los toros. Lo pintan de maltrato animal, hacen una ley y fuera. Quieren quitar los símbolos españoles desde raíz, ¿por qué no van a empezar por los toros?

–¿El Gobierno de Mas está silenciando Cataluña mediante el control de los medios y de la educación?

–Me ciño a los hechos: cuando iba al colegio, las asignaturas se impartían en catalán y luego tenía tres o cuatro horas más enfocadas al estudio del catalán. Apenas daba dos horas de castellano.Y respecto a los medios de comunicación, es evidente que están controlados por el Gobierno de Mas. Lo peor es la influencia que ejercen sobre los niños, ¿qué va a saber un chaval de siete años? Le meten sus ideas en la cabeza y lo manipulan. Es como el cachondeo del 9-N, cuando votaron en cajas de cartón. Yo votaré cuando las urnas sean de verdad. Además, conozco a gente que votó el mismo día en 4 o 5 sitios distintos. Aun así, dijeron que votaron dos millones de personas. ¿Y qué pasa con los otros cinco restantes? ¿Sólo vale lo que dicen ellos?

–¿Qué pronóstico hace del resultado electoral en estos comicios?

–Me he llevado tantas sorpresas... Después de que haya salido Ada Colau como alcaldesa con esa fuerza, pues uno ya se puede esperar cualquier cosa. Igual llegan los «perroflautas» de la CUP y se colocan primero. O el caso de Manuela Carmona en Madrid, por poner otro ejemplo. ¿Quién me iba a decir a mí que un partido de Podemos iba a estar gobernando en la capital? Yo creo que la gente debería conocer las consecuencias que tiene su voto.

–¿Por qué considera, si es que lo hace, que Cataluña debe permanecer dentro de España?

–Cataluña y España se necesitan. Si Cataluña se sale del nuestro tiene que crear una moneda nueva, conseguir el más que utópico respaldo de la Unión Europea... Esto sería la ruina padre. Además, podría producirse el efecto cadena, porque después el País Vasco empezarían a presionar también Galicia, Navarra... ¿Y entonces en qué se convierte nuestro país? ¿Nos quedamos sin nación? España es una, no 51.