Colau repite resultado y se impone al voto independentista

La promesa de un referéndum da réditos a Podemos y le ata a la hora de negociar

La promesa de un referéndum da réditos a Podemos y le ata a la hora de negociar

No hay mejor arma electoral en Cataluña para afrontar unas elecciones generales que la de un referéndum de autodeterminación. Fue decisiva el 20 de diciembre para propiciar la victoria de En Comú Podem –la marca asociada a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau– y lo fue ayer de nuevo. La formación morada repitió la victoria en Cataluña con unos resultados semejantes: 12 diputados, los mismos que el 20-D, y un porcentaje de votos prácticamente idéntico (24 por ciento). Su triunfo se ha cimentado en una estrategia tan simple como eficaz: prometer un referéndum y concentrar el voto antiPP.

El reparto de escaños en Cataluña fue muy parecido al de hace seis meses, aunque la participación cayó tres puntos (del 68 al 65 por ciento). La candidatura liderada por Xavier Domènech se impuso a su principal adversario, ERC, con una diferencia de 3 escaños. «Somos la alternativa a Convergència en Cataluña», clamó Domènech en un mensaje dirigido a propiciar un asalto al Palau de la Generalitat.

Los republicanos se consolidaron con 9 diputados como la fuerza de referencia del soberanismo, manteniendo su ventaja sobre CDC, cuyas debilitadas posiciones se sostienen (8 escaños). Convergència, antaño hegemónica (ganó las generales en 2011), es hoy la cuarta fuerza en Cataluña por detrás de En Comú Podem, Esquerra y el PSC.

ERC se felicitó por ser la formación que más avanzó en porcentaje de voto, ya que pasó del 15,99 por ciento al 18,25 por ciento. Su lectura de las elecciones generales, a la vista de la pobre mejora de Podemos, es que «España no quiere ser reformada» y, por tanto, lanzó una llamada para centrarse en la hoja de ruta independentista. «El Estado español es irreformable. Quiere ser lo mismo que ha sido durante los últimos años», subrayó el líder republicano, Oriol Junqueras. Quien respiró particularmente aliviado fue el candidato de CDC, Francesc Homs. Las primeras encuestas conocidas al cierre de los colegios electorales pronosticaban una drástica caída de los convergentes, a quienes concedían tan sólo 5 escaños. Pero los sondeos erraron, ya que Convergència mantuvo los 8 diputados del 20 de diciembre a pesar de retroceder su porcentaje en número de votos (del 15,08 al 13,95, por ciento).

El PSC, por su parte, experimentó un leve retroceso (de 8 a 7 escaños) debido al avance del PP en la provincia de Lleida (que pasó de 0 a 1 escaño). Una maniobra de campaña puede ofrecer una explicación del ligero vuelco ocurrido en esta provincia. Pedro Sánchez canceló un acto en esta demarcación para atender una serie de compromisos televisivos, mientras que Mariano Rajoy celebró su único mitin de campaña en Cataluña en Lleida. Los populares se habían quedado el 20-D a 2.300 votos del escaño y ayer lograron recuperar posiciones. La visita de Rajoy, por tanto, pudo tener una precisión quirúrgica.

La victoria en la provincia de Lleida correspondió a ERC, que también logró el triunfo en la demarcación de Gerona. En ambas ya había sido la fuerza más votada el pasado 20-D. El esquema en Barcelona y Tarragona también se repitió ayer, ya que En Comú Podem mantuvo la hegemonía.

La mayor sorpresa fue, quizás, que la participación no retrocedió tanto como los avances presagiaban. El fin de semana de sol y playa amenazaba con una abstención récord, pero la mayoría de catalanes llegó a tiempo a las urnas para reproducir un escenario electoral prácticamente idéntico al de un fin de semana de abrigo y bufanda.

EL PP relega a C’s en Cataluña pese al acoso a Fernández Díaz

David J. Fernández

Todo proceso electoral admite en Cataluña varias lecturas. Al fin y al cabo, el multipartidismo es una realidad desde el comienzo de los tiempos democráticos. Al margen de la pugna por liderar el voto independentista, de la lenta agonía del PSC o la nueva victoria de En Comú Podem, también se jugaba otro partido a cara de perro entre Ciudadanos y PP por la última plaza. Contra todo pronóstico, los populares vencieron e incluso arrebataron un escaño a Ciudadanos respecto a los anteriores comicios. Seis a cuatro. Más áun cuando Ciudadanos ha intentado sacar partido de episodio de escuchas ilegales al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.

El 20D, sin ir más lejos, Ciudadanos se llevó el gato al agua por un puñado de votos. El partido de Albert Rivera consiguió 489.503 votos, un 13,05 por ciento, y cinco escaños. El PP, a su vez, obtuvo 417.286 votos, 11,12 por ciento, y otros cinco escaños. Es decir, una diferencia de apenas 72.000 comicios. Al cierre de esta edición, en esta ocasión, se han invertido los resultados. El PP, con el 95 por ciento escrutado, tenía 440.292 votos y seis escaños mientras que Ciudadanos caía hasta los 361.016 votos y apenas cinco escaños. Es decir, los populares sellaron estos comicios con una diferencia de casi 100.000 votos.

Esta campaña, además, ha venido marcada en su recta final por el caso de las escuchas al ministro del Interior en su despacho mientras conversaba con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel De Alfonso, para implicar a políticos independentistas en casos de corrupción. Ciudadanos, como el resto de partidos, aprovechó esta circunstancia para intentar sacarle rédito electoral y exigió la dimisión inmediata del ministro. Estas elecciones, por lo tanto, servían para dirimir si el partido naranja conseguía rentabilizar o no las escuchas.

De hecho, la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, se apresuró a registrar la solicitud de comparecencia «urgente» e «inmediata» del ministro del Interior en el Parlament, además de pedir la revocación en su cargo del director de la Oficina Antifraude de Cataluña.

A Ciudadanos, en cualquier caso, comienza a parecerle cada vez más lejano su excepcional resultado en las pasadas elecciones catalanas, cuando se hizo con el segundo puesto superado solamente por la coalición de Junts pel Sí. En Cataluña, de todas formas, el voto dual es una realidad muy bien asentada. Lo fue históricamente para el PSOE y lo es ahora para Podemos.