Los barones inician la «terapia» de la abstención

La presidenta andaluza culpa a Sánchez por no dejar claro que no pactaría con Podemos

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, compareció ayer ante los medios para hacer balance de las elecciones
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, compareció ayer ante los medios para hacer balance de las elecciones

La presidenta andaluza culpa a Sánchez por no dejar claro que no pactaría con Podemos

La única autocrítica después de conocerse los resultados electorales la proyectó la presidenta andaluza, Susana Díaz, hacia el máximo responsable de su partido. En su opinión, una de las claves de la amplia derrota socialista ha sido la inexistencia de un discurso firme contra cualquier tipo de alianza con la formación de Pablo Iglesias. Lo deslizó en su intervención ayer en el cuartel general del PSOE andaluz, donde se reunió la Ejecutiva regional para analizar en profundidad los datos, y lo ratificó posteriormente a preguntas de este periódico. «La mera hipótesis de un acuerdo de gobierno con Podemos ha restado credibilidad» al Partido Socialista a nivel nacional.

La presidenta andaluza encabeza, junto a otros barones como el extremeño Guillermo Fernández Vara o el castellanomanchego, Emiliano García-Page, la entente para que el PSOE asuma el lugar que los españoles le han marcado en la oposición y se facilite un Gobierno «presidido por el PP». «Nada me apetece menos que ayudar a quien tanto daño ha hecho este país, pero creo que más daño le haría no tener gobierno», apuntó Fernández Vara.

Díaz considera que el intento de «polarización» de la opinión entre PP y Podemos –un «dilema falso», dijo– y especialmente el papel que ha jugado en las últimas semanas la coalición liderada por Iglesias, que ha puesto al PP la victoria en «bandeja» por situar como principal enemigo al PSOE y no al PP. «No estoy satisfecha con los resultados. Si no estoy satisfecha con los resultados en Andalucía, con un 31%, menos aún con el resultado a nivel nacional del 22%».

La jefa del Ejecutivo andaluz y secretaria general del PSOE-A se ha manifestado desde el primer momento en contra de que Pedro Sánchez intentara cualquier tipo de «entente cordiale» con Podemos. Lo dijo poco después de las elecciones de diciembre en una reunión del grupo parlamentario socialista, cuando avisó a Sánchez de los riesgos de cualquier «aventurismo» u «oportunismo» con el partido de Pablo Iglesias. Ayer habló en términos parecidos asegurando que el PSOE tiene que afanarse ahora en construir un nuevo proyecto político, «auténticamente atractivo», y que conecte de nuevo con las mayorías sociales, alejado del «aventurismo» y «populismo» de Unidos Podemos y de las «políticas de derechas» del PP. Lo que repondió con evasivas, sin embargo, fue la pregunta de si Pedro Sánchez es la persona idónea para abanderar este nuevo proyecto.