Monedero carga contra la campaña de Errejón: «No basta con la labia»

El cofundador de Podemos acusa a la cúpula de haber caído en el «infantilismo»

Pablo Echenique, durante la rueda de prensa convocada tras la Ejecutiva de Podemos, ayer en Madrid.
Pablo Echenique, durante la rueda de prensa convocada tras la Ejecutiva de Podemos, ayer en Madrid.

El cofundador de Podemos acusa a la cúpula de haber caído en el «infantilismo»

Podemos escenificó ayer con perfecta elocuencia su perplejidad ante unos resultados electorales que, como ellos mismos reconocen, no pueden explicarse. Ése es, entre otros, el motivo de que aún no sepan hacía dónde encaminar la autocrítica. Por momentos parecía ayer como si el partido hubiera estado viviendo dentro de un colorido largometraje político del que fueron despertados bruscamente por la dura realidad de las urnas. 24 horas despues del recuento definitivo, la desorientación continúa. Si la mejor manera de predecir el comportamiento futuro es estudiar el comportamiento pasado, una cosa está bien clara: el limbo político en el que los electores colocaron el domingo a Podemos provocará que las disensiones internas entre las distictas facciones del partido se reactiven incluso con mayor virulencia que después del 20-D. Y, en este sentido, el análisis del 26-J que Juan Carlos Monedero publicó ayer puede considerarse el pistoletazo de salida a un catálogo de explicaciones contradictorias que irá apareciendo sobre las causas del fiasco. El cofundador de Podemos, que abandonó todos sus cargos en el partido tras la polémica desatada por el cobro de 425.000 de Venezuela, acusó a la dirección del partido de «ser rehén del infantilismo, de creerse las encuestas sólo porque éstas decían lo que querían oír».

Monedero cargó con fuerza contra el tono de la campaña electoral y los esfuerzos de Podemos para moderar su mensaje, evitar atacar al PSOE y buscar la «tranversalidad», es decir, con las líneas fundamentales diseñadas por Íñigo Errejón. «No basta hacer un discurso hueco, adornado con una labia simpar y embellecido con el oropel de las televisiones si no planteas una alternativa clara y, al tiempo, insistes en el problema que tienen los partidos con los que confrontas», escribió en un artículo titulado «A la primera no va la vencida», publicado en su blog personal. «De nada sirve la idea brillante de hacer un catálogo de IKEA si eso no sirve para dejar claro cuál es tu modelo de país»., resumió Monedero. Un poco después, el cofundador de Podemos dejó traslucir cierto resentimiento ante la cura de humildad que las urnas propinaron a Podemos el domingo cuando afirmó que no era su partido quien se había equivocado sino un sector de electores que «deprime» y «vive en el egoísmo»: «No es que Unidos Podemos se haya equivocado. Es que hay un país real que sigue rehén del pasado y deprime. Si algo permanece de la idea de las dos Españas es que hay una que vive en el miedo y el egoísmo. Pero como tienen hijos y nietos que sufren las políticas de ajuste, irán dándose cuenta».

Monedero no participó ayer en la reunión de la Ejecutiva de Podemos. Fue Pablo Echenique el encargado de comparecer ante los medios una vez hubo finalizada para informar de que «en estos momentos nadie sabe por qué el resultado no ha sido el que daban las encuestas, y nosotros tampoco». El partido ha encargado estudios demoscópicos para estudiar en detalle el comportamiento de los electores y, en virtud de ese análisis, realizar autocrítica. En cuanto a las posibles causas del pobre resultado de Podemos, Echenique mencionó tres factores: la actitud del PSOE de «engordar al PP» con su estrategia de ataque contra Podemos, la «campaña del miedo» y el resultado del referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea. Pero, al mismo tiempo, el secretario de Organización de Podemos reconoció que «se han vertido en la Ejecutiva muchas opiniones, cada una y su contraria. En estos momentos no disponemos de datos para validar una opinión u otra, sería poco productivo aventurar un error si mañana vamos a descubrir que eso fue un acierto».