Un archivo para la Historia

El 8 de octubre de 1976 nacía la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) por iniciativa de 276 promotores presididos por la hija del hacía poco fallecido jefe del Estado. Entre los fundadores se encontraban muchas de las personalidades más destacadas del franquismo, como Enrique Thomas de Carranza, Luis Coronel de Palma, Félix Álvarez-Arenas, Tomas Allende y García-Baxte, el marqués de la Florida, Manuel Blanco Tobio, el teniente general Coloma Gallegos, Licinio de la Fuente, Emilio Lamo de Espinosa, Emilio Villaescusa Quilis...

La FNFF nacía como una organización benéfica docente cuyo objetivo fundamental era «difundir el conocimiento de Francisco Franco en su dimensión humana y política...» y con un capital fundacional de unos 90.000 euros actuales según su escritura de constitución. El principal activo y misión de la FNFF radica en conservar, organizar y trabajar para la difusión de la labor de Franco a través de la custodia de la enorme documentación existente en su archivo privado.

Desde un primer momento la biblioteca y archivo de Franco estuvieron abiertos a los investigadores. A finales de los 70 el catedrático Javier Tusell solicitó unos documentos para su estudio y se le autorizó, no solo consultarlos, sino llevárselos a su domicilio para su estudio. A pesar de que desde la FNFF se le solicitó la devolución de los documentos que le habían prestado, Tusell se negó a devolverlos. Era entonces vicepresidente ejecutivo de la FNFF el ex ministro Gutiérrez Cano, que propuso cerrar el archivo hasta su catalogación.

La dirección de este ingente trabajo fue encargada al catedrático y académico de la Historia Luis Suárez Fernández, que procedió a la catalogación y organización exhaustiva del archivo, al tiempo que escribía su primera y monumental biografía, «Francisco Franco y su tiempo» (Azor). A esta obra seguirían otros libros como «Franco, la historia y sus documentos» (Urbión), «Franco, los años decisivos 1931-1945» (Ariel), «Franco y la Iglesia» (Homo Legens) y «Franco y la URSS» (Rialp), hasta llegar a su definitiva biografía «Franco y su tiempo» (Actas) en seis volúmenes.

Durante los gobiernos de UCD y del PSOE la FNFF vivió sin sobresaltos. La llegada de Felipe González al poder no trajo ningún tipo de autos de fe ni de persecución de los franquistas ni de instituciones como la FNFF. El espíritu de la Transición propició el respeto a los admiradores de Franco. Una vez terminada la clasificación y estudios del archivo por Suárez, siendo ya vicepresidente ejecutivo el periodista Félix Morales, nuevamente se decidió la apertura al público del mismo al tiempo que se formalizaba un acuerdo con el Ministerio de Cultura, en tiempos del Gobierno Aznar, para el escaneo de los fondos y quedando una copia digitalizada en manos de la FNFF y otra que fue entrega al Archivo Histórico Nacional.

Desde esta fecha han sido ya cientos los investigadores que han podido acceder al Archivo Privado de Franco en la sede de la Fundación, aunque en la actualidad pervive el bulo de la imposibilidad de acceder a esta documentación. En esta época surgió el boletín de FNFF que sigue en la actualidad. A la muerte de Morales se hizo cargo de la vicepresidencia ejecutiva el abogado Jaime Alonso, que rejuveneció la lista de socios, obtuvo nuevos recursos económicos y procedió a la inicial digitalización.

Posteriormente, de forma muy breve, fue vicepresidente Gonzalo Fernández de la Mora, hasta que ya como presidente ejecutivo se hizo cargo de la dirección de la FNFF el ex comandante general de la Infantería de Marina Juan Chicharro.

A la muerte de Carmen Franco, presidenta de honor de la FNFF, ocupó su puesto su nieto Luis Alfonso de Borbón. En los últimos años, la FNFF ha ido perdiendo socios por motivos cronológicos, pero gracias a la Ley de Memoria Histórica ha visto acrecentar enormemente su numero de afiliados, logrando por primera vez en su historia tener delegados en todas las provincias españolas.

Junto a las publicaciones, conferencias y seminarios que realiza la FNFF, su salto «a la fama» ha sido propiciado por su oposición, junto a la familia Franco, a la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. Unas actuaciones que pueden suponer su próxima ilegalización tras casi medio siglo de vida.