Estrategia

Podemos usará sus ministerios como aval ante Díaz

Exprimirán los réditos por las leyes que dependen de sus ministras de cara a las próximas citas electorales para mostrarse imprescindibles en una nueva coalición de izquierdas

Irene Montero e Ione Belarra durante la sesión de control al gobierno en el Congreso de los Diputados.
Irene Montero e Ione Belarra durante la sesión de control al gobierno en el Congreso de los Diputados.Alberto R. RoldánLa Razón

Podemos afronta el año electoral desde la convicción de que ante la incertidumbre que continúa anquilosando a la izquierda de cara a las futuras elecciones generales, su partido debe centrarse en demostrar su utilidad en el Gobierno y la necesidad de continuar en él a pesar de todas las contradicciones o resistencias que se han encontrado en Moncloa durante estos tres años que esta semana se cumplen desde el estreno del primer gobierno de coalición desde la República. Demostrar que están equivocados quienes dentro y fuera de Podemos opinan que deberían abandonar el Ejecutivo ante las dificultades para aprobar medidas sociales que son prioritarias para los morados. Ante esto, en Podemos defienden que, gracias a su acción gubernamental y su persistencia hasta última hora en las negociaciones, son capaces de «doblar el brazo» a su socio, el PSOE, y conseguir algunas de sus reclamaciones. Esto sucedió, por ejemplo, en la última negociación in extremis, la del escudo social, donde los morados lograron topar el precio a los alquileres de vivienda.

«El Gobierno de coalición es nuestra mayor conquista» es la frase que con más ahínco repiten los principales dirigentes de Podemos para justificar su estancia en Moncloa. En el cuartel general morado se empeña en señalar que, si no fuese por su determinación, medidas clave no se habrían llevado a cabo, tratando de dejar en evidencia al PSOE y mimetizándolo incluso a veces con los partidos de la derecha. Además, creen que se consiguen los objetivos políticos con mayor posibilidad desde dentro del gobierno que apoyando desde fuera.

Y esta va a ser la estrategia a la que se van a plegar en esta última parte de la legislatura en la que, si ya se da por descontada la ruptura de la coalición, ambos socios se esforzarán en visibilizar sus diferencias con el fin de que el hecho de haber gobernado juntos no les penalice, sobre todo a los morados, de cara a las urnas. En este punto, en la izquierda del PSOE la dificultad es mayor, en un momento en el que las alianzas que deberían darse ya con la plataforma de la vicepresidenta Yolanda Díaz todavía no se han determinado y está por ver si llegarán. Así, el plan de los morados pasa por potenciar su acción en el Ejecutivo y demostrar que son, como el lema que llevan por bandera, «la fuerza que transforma».

Para ello usarán los ministerios que son netamente propios y con los que pueden reforzar la proyección de sus principales dirigentes con el fin de demostrar la importancia de Podemos en un momento en el que la vicepresidenta se distancia de ellos y que parece no reconducirse. Esto es, el de Derechos Sociales, que dirige Ione Belarra y el de Igualdad, que lidera Irene Montero. Y es que, en esta última parte de la legislatura, hay varias leyes pendientes de aprobación como la de familias que todavía debe pasar por segunda lectura en el Consejo de Ministros tras un retraso de dos meses en Moncloa, o la ley de bienestar animal que continúa encallada en el Congreso de los Diputados por la inclusión o no de los perros de caza en el texto. Ambas dependen del departamento que ostenta la líder de Podemos, por lo que todos los esfuerzos ahora se focalizan en estas dos medidas, que en Podemos consideran como vitales para después poder contabilizar como logros en sus mítines electorales de cara a las elecciones de mayo. Para Igualdad la ley Trans ha sido una de las más importantes junto al aborto. Ambas fueron aprobadas definitivamente a finales de diciembre. Más necesaria para su lista de deberes cumplidos es después de todas las críticas que está recibiendo la ley del «solo sí es sí» por sus consecuencias no deseadas, como la excarcelación de condenados por delitos sexuales o reducciones de penas de prisión.

Así, la pelea por capitalizar los réditos sociales de la coalición ya está iniciada. El problema es que la vicepresidenta Yolanda Díaz también entra en esta lucha, como se vio en la última negociación para dar luz verde al nuevo escudo social, que, a pesar de los intentos de los morados por liderar las conversaciones, éstas acabaron centralizándose en el equipo de la vicepresidenta segunda, quien finalmente logró explotar los éxitos en materia de vivienda, cerrando el acuerdo con una foto entre Sánchez y Díaz. Belarra tuvo que salir después en redes sociales a tratar de sacar pecho de la victoria. No en vano, dentro del Ejecutivo, en la parte socialista, siempre lamentan que, a la hora de negociar cualquier ley, hay que hacerlo a tres, con la cuota morada y con la vicepresidenta. Así, la ley de vivienda se ha convertido en una bandera tanto de los de Belarra como de Díaz. Ambas partes compiten ya por presionar al PSOE para su aprobación y se han rodeado de colectivos sociales de vivienda para buscar mayor apoyo social y orillar al PSOE.