Retiran de ARCO la polémica obra de Santiago Serra «Presos políticos»

El artista pretendía presentar una obra, valorada en 80.000 euros, que mezcla a Junqueras y Sánchez con Otegi o el activista Bódalo.

La obra cuenta con fotografías pixeladas de hasta 24 personas con una breve explicación de los motivos por los que fueron encarcelados
La obra cuenta con fotografías pixeladas de hasta 24 personas con una breve explicación de los motivos por los que fueron encarcelados

La polémica obra de Santiago Serra 'Presos políticos' ha sido retirada de Arco, según ha confirmado la galerista Helga de Alvear, donde se exponía

La polémica obra de Santiago Serra 'Presos políticos', que se iba a exponer en Arcomadrid ha sido retirada según han confirmado fuentes de la galería Helga de Alvear, donde se exponía. Fuentes de la galería matizan no obstante que han tomado la decisión a petición de ARCO.

La galerista Helga de Alvear ha explicado que la petición ha venido del presidente de IFEMA, Clemente González Soler, que no le ha dado motivos políticos. "Supongo que alguien no quiere tener jaleo con Cataluña", ha acertado ha comentar la galerista, una de las fundadoras de ARCO, tras la insistencia de la prensa.

Ante la petición, ha accedido: "El galerista eres tú, si lo quieres descolgar, descuélgalo. Le he dicho", ha añadido para explicar que la retirada ha sido responsabilidad de IFEMA y que se ha producido a primera hora de la mañana.

En su opinión, no es un acto de censura, sino que es una obra que no les ha gustado. "Si tú haces algo en tu casa, eres el que manda", ha recalcado, para reconocer que es la primera vez que le pasa algo así. A su juicio, si la prensa no hubiera montado este "cacao", habría pasado "desapercibida".

La obra se componía de fotografías pixeladas de hasta 24 personas con una breve explicación de los motivos por los que habían sido encarcelados. Entre estos 'presos políticos' se encuentran los encarcelados Oriol Junqueras, presidente de ERC, y los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y de Omnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cruixat, respectivamente.

Además, se reconocen otros nombres como los del dirigente del SAT, Andrés Bódalo, los detenidos por la "trifulca nocturna"de Altsasu o los titiriteros detenidos en 2016 por su obra 'La bruja y Don Cristóbal'. Todas las personas que aparecen en la obra no tienen nombre, sino asignado un número. Sin embargo, los pies de cada foto son lo suficientemente explicativos.

La obra de Santiago Sierra es una pieza única y los 24 retratos juntos se venden por un precio de 80.000 euros, según informaron a Ep fuentes de la galería.

Un portavoz de la misma señaló que Helga de Alvear lleva décadas en el mundo del arte y sabe a lo que se expone, al tiempo que recalcó que no es la primera vez que Santiago Sierra causa revuelo con una de sus obras. En este sentido, precisó que el tema tratado era "muy candente"y el artista lo había querido expresar así. "No es nada nuevo ni para Helga ni para Santiago Sierra", insisten.

En el caso de Junqueras, el artista habla de una situación que se produce "tras los acontecimientos en torno al referéndum"de independencia y "tras la decisión de aplicar el artículo 155 de la Constitución Española".

"La Audiencia Nacional condenó a prisión incondicional y sin fianza al exvicepresidente catalán junto a ocho exconsejeros de la Generalitat. Solo uno de ellos pudo eludir la condena con una fianza de 50.000 euros. Ingresaron en las cárceles de Estremera y Alcalá Meco", reza el texto.

En el caso de los Jordis, habla de "miembros activos en la convocatoria de las concentraciones por la votación del referéndum de independencia".

"Acusados por supuesto delito de sedición pública con riesgo de reiteración delictiva y destrucción de pruebas, se les condena a prisión incondicional y sin fianza", añade.

ANDRÉS BÓDALO, LOS TITIRITEROS Y ALTSASU

En otra imagen, explica la situación del preso Andrés Bódalo, en la cárcel pese a que "los vídeos presentados por la policía únicamente muestran a esta persona con un megáfono intentando intermediar en el alboroto".

Para los titiriteros, recuerda que se trataba de una función que "representaba a la policía acusando falsamente de delitos de terrorismo a una bruja por llevar una pancarta con el mensaje 'Gora Alka-Eta'". Y para la "trifulca"de Altsasu en que varios guardias civiles fueron supuestamente agredidos, recuerda que las penas solicitadas por la fiscalía alcanzan los 372 años y medio de cárcel.

Todas estas personas están acompañadas por las imágenes de otros presos 'políticos' entre los que se encuentran activistas del 15-M, miembros de Egin, los acusados de explosionar una bomba en la Basílica del Pilar en Zaragoza o los detenidos en el desalojo del Palau Alòs en 2006 documentado en el trabajo 'Ciutat Morta'.

EL VÍDEO QUE EXPLICA LA OBRA

Un vídeo explica la intención del montaje a través de una voz femenina en «off» sobre la que se desliza la serie de retratos que forman la obra, cuyo objetivo es «visibilizar la existencia de tales presos políticos en el Estado español a pesar de lo que se sostiene institucionalmente». Según el mensaje del autor, «abarcan un amplio espectro de posiciones políticas, especialmente de izquierdas, pero con un criterio de selección muy claro: encarcelados por tratar de hacer públicas y efectivas sus ideas sin recurrir a violencia de ningún tipo». Los personajes, aunque no se vea su rostro, se identifican perfectamente por el texto que les acompaña.

«No estarán todos los que son», explica la voz en «off», pero la selección pretende «dejar muy claro su existencia y denunciar no sólo las leyes caducas y su aplicación torcida, sino sobre todo la alienación social que permite y justifica esta realidad y mira hacia otro lado».

La crítica del artista va más allá al considerar que «el recurso universal a la institución penitenciaria refleja el fracaso de las sociedades para construir un ámbito de convivencia saludable» y que la existencia de presos políticos «constituye la piedra de toque que desacredita a cualquier gobierno que pretenda definirse como democrático», por lo que «ningún gobierno admite su existencia, camuflándola».

Sierra lamenta el criterio de España «para definir a un preso político». En su opinión, en nuestro país «ha sido aún más confuso debido a la tradición franquista y a la prolongación de los conflictos nacionalistas después de la Transición». Entre los encarcelados subraya la presencia de «abertzales y anarquistas».