Aguirre amaga con dejar la candidatura: «No soy un monigote»

Aguirre a la salida de su domicilio en el barrio de Chueca
Aguirre a la salida de su domicilio en el barrio de Chueca

La presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, admite que abandonaría la presidencia del PP de Madrid si es elegida alcaldesa.

Como en casi todas las guerras hay una versión por trinchera. La del PP nacional, con María Dolores de Cospedal como interlocutora, asegura que Esperanza Aguirre aceptó dejar la presidencia del partido en Madrid a cambio de ser candidata a la alcaldía de la capital. Sin embargo, el bando «regional», con la propia Aguirre a la cabeza, niega que la presidenta del PP en Madrid aceptara esa condición durante la llamada que recibió el viernes por la tarde, en la que la secretaria general del partido le comunicó que sería la candidata a las próximas elecciones del 24 de mayo.

Lo que sí es una evidencia es que la séptima planta de Génova 13 se ha propuesto desembarcar en el PP de Madrid y que consideran la entrada de Cristina Cifuentes en la candidatura por la Comunidad una brecha abierta en la formación que al menos hasta ahora controlaban sin intromisiones Aguirre e Ignacio González. Los estatutos del PP permiten dos vías para cambiar la presidencia de una formación autonómica. Por la vía de la fuerza se crea una gestora, que implica disolver los órganos de gobierno e imponer un equipo externo que decida las listas y el programa electoral; si se escoge la opción «ordinaria» se convoca de un congreso regional en el que se vota al presidente.

La primera de las versiones, que fue la que, según algunas informaciones, quería llevar a cabo en Madrid la dirección del PP, fue la que hizo que Esperanza Aguirre se levantara ayer en armas: «Si ponen una gestora, no soy candidata», sentenció en la Cadena Cope. «Yo no me voy a presentar como candidata para que el programa electoral lo hagan otras personas con las que yo no coincido y la lista electoral ídem... Yo no soy un monigote», afirmó. No obstante, la presidenta del PP en Madrid sí admitió estar ante sus últimos meses frente al partido. «Si yo soy alcaldesa, veremos lo que pasa en el partido (...) pues es muy probable que no me presente –al congreso regional–», añadió en la misma entrevista.

No pienso dejar la presidencia de @ppmadrid. ¿Pero esto qué es? Tengo ilusión por ser alcaldesa, pero nadie me hace el programa y la lista.



No me presento como candidata para que el programa y la lista los hagan otras personas con las que no coincido. No soy un monigote.

Alto y claro. Si ponen una gestora en @ppmadrid yo no soy candidata.

Hasta ahora no hay rival

Aguirre preside el PP de Madrid desde noviembre de 2004, año en el que sucedió a Pío García Escudero con el 91,99% de los votos. Desde entonces ha sido ratificada en otros dos cónclaves en los que no ha tenido rival; en el último, celebrado en abril de 2012, llegó a aglutinar el 97,2% de los apoyos. Cuando en septiembre de 2012 anunció que dejaba la presidencia de la Comunidad de Madrid «por asuntos personales» afirmó en un primer momento que también dejaría el partido. Sin embargo, con el paso de los meses y alejada de la primera línea encontró en el PP de Madrid el atril para seguir estando activa políticamente.

En el PP de Madrid quieren centrarse ahora en la campaña electoral, que en esta ocasión comienzan más tarde que nunca, y en la redacción del programa y las listas. Pero una vez pasen los comicios de mayo, y siempre dependiendo del resultado electoral, Aguirre podría convocar el que con toda probabilidad será su último congreso regional para elegir a su sustituto o sustituta. Aunque los estatutos del PP establecen que los congresos han de hacerse cada tres años, al ser año electoral podría retrasarse. Tradicionalmente los cónclaves autonómicos no se llevan a cabo hasta después del nacional, y éste nunca se celebraría antes de las elecciones generales de finales de este año, con lo que, según el calendario ordinario, el congreso regional en el que Aguirre daría el testigo podría no celebrarse hasta la primavera de 2016. No obstante, en la primera planta de Génova no ocultan que el resultado de las autonómicas y municipales o la presión de Génova podrían adelantar el congreso a después de los comicios o a la vuelta de las vacaciones.

Pero antes de librar esta batalla, al PP le queda pasar por la elaboración de las listas electorales a la Comunidad y al Ayuntamiento de la capital –ambas son competencia del comité electoral regional–, pero en la primera planta, que ocupa el PP de Madrid, nadie duda de que la «planta noble» querrá empezar por ahí su decidido plan para tomar el control del PP de Madrid.