Alberto Fabra: «Un imputado en un proceso judicial ha de dar un paso atrás»

Asegura que el «caso Rato» «ha supuesto una gran decepción» y perjudica al partido.

Las encuestas no anuncian el mantenimiento de la confianza que los españoles dieron al PP en 2011. ¿Cómo recuperarla?

–La herencia que dejó en España Zapatero fue nefasta. Hemos hecho lo que teníamos que hacer y debemos ponerlo en valor. Ahora el ciudadano tiene que juzgar las cifras y a la hora de depositar el voto poner en la balanza qué es lo que quiere. Nuestra obligación es explicar lo que hemos hecho, persona a persona.

–¿Cuál debe ser el eje esencial de las campañas del PP?

–Sin duda, la cercanía. No es el momento de grandes mítines. Yo estoy haciendo una campaña en la que incluso llamo «puerta a puerta», visito las casas de vecinos para explicarles lo que hemos hecho, contesto sus preguntas y acepto sus críticas. No podemos olvidar que hay gente que lo está pasando mal. Mi programa se basa en tres pilares: más empleo, más calidad de vida y más Comunidad Valenciana.

–¿Qué cambios debe hacer el PP para no dejar de contar con el apoyo de los españoles?

–Creo que los españoles seguirán mostrando su confianza en el PP. Es cierto que en muchas ocasiones nos ha faltado saber contar bien las cosas, pero hemos demostrado ser un partido serio, responsable y comprometido en defensa de la libertad. Si debemos plantearnos cambios de organización interna deberán ser los militantes quienes los promuevan en un congreso. La sociedad ha evolucionado muy rápido y nosotros debemos adaptarnos.

–¿Confía en que el sistema bipartidista se mantendrá tras las autonómicas? ¿Y las generales?

– Soy consciente de que la crisis nos ha obligado a todos a tomar decisiones muy duras. Han surgido nuevas formaciones políticas a las que los ciudadanos también quieren escuchar. No se trata tanto de defender el bipartidismo como modelo como de insistir en la necesidad del diálogo, el consenso, recuperar el espíritu de la Transición... Vivimos una «segunda transición», en la que debe imponerse el espíritu del diálogo. Nos lo piden los ciudadanos.

–Algunos barones del PP cuestionan la presencia de Rajoy en la campaña de sus comunidades. ¿Cree que beneficia o perjudica esa asistencia?

–Eso también lo he leído yo, pero créame cuando le digo que no se lo he oído decir a ningún compañero de partido. El PP es único, con diferentes sensibilidades en los distintos territorios, pero con principios comunes. Velamos por el bien de nuestros territorios, por encima incluso del partido. Pero eso no se contradice con la unidad en un proyecto conjunto, es lo que nos hace más fuertes. Y esa unidad nos hace sentirnos orgullosos de la presencia de nuestros líderes nacionales en campaña o fuera de ella.

–¿Por qué barones y demás no intervienen en los comités y juntas directivas ante la presencia de Rajoy y no explican lo que comentan en privado?

–Lo comentamos todo, lo bueno y lo no tan bueno. Hacemos autocrítica, pero fundamentalmente nos centramos en hablar de lo que les preocupa a los ciudadanos. Lo demás, esas cuestiones que captan el interés mediático, creo que tienen que quedar en un segundo plano, porque lo importante es trabajar para poder garantizar la resolución de esos problemas. El debate interno existe donde tiene que existir.

–¿Con quién deberá pactar el PP?

–No se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. Primero tenemos que escuchar lo que dicen las urnas. Después habrá que actuar en consecuencia. El PPconcurre con un programa muy elaborado y de gobierno. Otros ya están haciendo pactos de reparto de «carteras». Pero la mano tendida y la oferta al diálogo la tendré siempre para defender y buscar lo mejor para la Comunidad Valenciana. Con quien siempre pactamos es con los ciudadanos.

–¿Hay que hablar con Ciudadanos o temerles?

–Se lo decía antes: el diálogo es uno de mis principios. Y lo he demostrado en esta legislatura, donde hemos planteado un sinfín de propuestas al resto de los grupos en la Cámara. Y seguiremos haciéndolo. Ahora también con Ciudadanos si tienen representación. C´s ha tenido, hasta el momento, un proyecto limitado solamente a Cataluña. Pero lo importante son los programas, lo que ofrezcan.

–¿Apoya cambios en los Estatutos del Partido Popular para introducir un proceso de primarias para elegir a los candidatos?

–Creo que el PP debe trabajar para que haya fórmulas más participativas. Pero eso tiene que ser en el próximo congreso nacional. La participación no debe pasar tan sólo por unas primarias. Lo vemos en el resto de las formaciones políticas donde, con primarias, han tenido que sustituir a sus candidatos por una cosa u otra. Hasta Podemos ha tenido problemas con sus círculos.

–¿Qué opinión le merece el «caso Rato»?

–Creo en la Justicia y respeto sus tiempos; cada uno deberá responder por sus actos porque la Justicia es igual para todos. Este asunto ha supuesto una gran decepción, pero el PP es el mejor proyecto para España, mas allá de determinadas personas y sus errores.

–¿Puede hacer daño al PP?

–Por supuesto que perjudica, porque a pesar de que es un tema particular de su familia, es una persona que ha sido un referente dentro del PP. Nos hace daño, pero nosotros tenemos que seguir trasladando contundencia en casos de corrupción. Desde que llegué a la presidencia de la Comunidad Valenciana he puesto un dique de contención para que todas las personas que tengan un comportamiento inadecuado o estén en procesos judiciales vinculados a la corrupción queden fuera del partido y del Gobierno. Pienso que es la única manera para generar confianza ante los ciudadanos. Todas las personas que hayan tenido un comportamiento inadecuado han de quedar fuera de la vida política, y eso es en lo que estamos trabajando desde el PP valenciano.

–Su línea roja contra la corrupción va más allá de lo que dicen los Estatutos. Esta circunstancia le ha generado problemas en más de una ocasión ¿Debe cambiar el PP el reglamento interno?

–No es este un tema que afecte en exclusiva al PP, creo que hay que abordarlo en general. Yo he hecho lo que tenía que hacer. Me criticaron al principio por mi contundencia con la línea roja, pero si no la hubiera puesto en práctica más de uno se echaría las manos a la cabeza hoy en día. Y he sido y seré contundente. La honradez debe ser la marca de cualquiera que quiera estar al servicio de los ciudadanos.

–Sin embargo, la Ley no impide que una persona compatibilice el banquillo con el escaño ¿Debería regularse o es suficiente con las directrices de los partidos?

–Un imputado no es un procesado y, en un Estado de Derecho como el nuestro, la presunción de inocencia es un principio inquebrantable. No obstante, yo creo que cualquier persona que está imputada en un proceso judicial y, especialmente en aquellos vinculados a corrupción, ha de dar un paso atrás porque no puede ser la imagen del partido, ni de las instituciones. Debemos saber separar lo que es la responsabilidad judicial de lo que es la responsabilidad política. El problema es que, en este país, se ha utilizado la presunción de inocencia judicial para avalar una actuación política. Creo que tenemos que empezar a diferenciar. Los ciudadanos, en este momento, son mucho más exigentes, y así debe ser.

–La Comunidad Valenciana ha protagonizado sonoros casos de corrupción y se le señala constantemente en los medios ¿Fama merecida o injustificada?

–A mí me preocupa cualquier cuestión que esté relacionada con la imagen de la Comunidad, especialmente los temas de corrupción, que he combatido desde el principio. Es una pena que algunos, en su obsesión por arañar votos, les lleve a hablar siempre de Valencia como un problema. Ésta es una tierra de emprendedores, de gente que sabe esforzarse, con impulso, con carácter, con vocación de sacar a las empresas adelante. Y ésa es la imagen que yo defiendo.

–En esta legislatura todos los barones han hecho sus reivindicaciones a pesar de que fuesen contrarias a la política del Gobierno central. ¿A qué se debe este viraje?

–La crisis nos ha marcado. Y afortunadamente con el Gobierno popular hemos conseguido remontarla. Todos los presidentes autonómicos miramos por los intereses de nuestras comunidades y nos dejamos la piel. Nosotros en la Comunidad Valenciana hemos reivindicado y reivindicamos la necesidad de recibir, al menos, la misma financiación que el resto de comunidades para el mantenimiento de los servicios públicos fundamentales.