Rajoy busca el «efecto Albiol»: el 37% del voto del PP se ha ido a C’S

Alicia Sánchez Camacho, entre Xavier García Albiol y Andrea Levy.
Alicia Sánchez Camacho, entre Xavier García Albiol y Andrea Levy.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dejado cerrado el relevo de Alicia Sánchez-Camacho como candidata del PP a la Generalitat en las elecciones del 27S, tal y como adelantó LA RAZÓN, con la elección del exalcalde de Badalona Xavier García Albiol, mientras que la número dos en la lista será Andrea Levy.

La elección del ex alcalde de Badalona Xavier García Albiol como candidato del PP a la Generalitat, y como nuevo líder del partido en Cataluña cuando se celebre el Congreso regional, se interpreta en las filas populares como un guiño a las esencias. Al discurso más contundente, al perfil más firme, al mensaje con el que esperan conectar mejor con los votantes más tradicionales, con eso que se reconoce como españolismo o constitucionalismo, explican en la dirección nacional. No es que todo esto no lo defendiese ni lo reivindicase Alicia Sánchez-Camacho, pero el perfil de García Albiol «apunta más directamente al centro de la diana y cuenta a su favor con que la gestión no le ha dejado aún un déficit de credibilidad en este terreno».

En la decisión, adelantada ayer por este periódico, han pesado sondeos internos que manejan en el PP y que señalan su reconocimiento y su tirón, además de que es visto como un candidato con un discurso claro y conocido. Su reto es plantar cara al frente independentista que representan Artur Mas y ERC, pero casi por encima de ese objetivo tendrá por delante la urgencia de contener la caída que pronostican las encuestas para su partido en favor de Ciudadanos. Según las estimaciones realizadas por NC-Report para LA RAZÓN, para que el PP recuperase los votantes de las autonómicas de 2012 debería reconquistar a 176.000 electores que se han pasado a Ciudadanos, y otros 57.000 que están instalados en la abstención. De los votantes de 2012, el 37,3 por ciento dice que votará a Ciudadanos, y el 12,1 por ciento se sitúa en la abstención. Conservan el 46 por ciento de los votos.

En Cataluña, y pese a sus vaivenes ideológicos, el mensaje de la formación de Albert Rivera ha enganchado especialmente con los votantes constitucionalistas más ortodoxos. Y el PP contesta a este escenario renovando su imagen con alguien a quien desde la izquierda han etiquetado como «duro» por la firmeza de sus convicciones y planteamientos.

Por cierto, en clave interna el nuevo candidato también tiene que afrontar el reto de revitalizar a la organización regional, movilizarla y sacarla del pesimismo a la que la han llevado la concatenación de sondeos que les auguran un mal resultado el 27-S.

En las elecciones municipales de 2015, Albiol ganó en 30 de los 34 barrios de Badalona y mejoró en votos, pero toda la oposición se unió contra él para echarle de la Alcaldía. Es el ejemplo perfecto de la aplicación del mantra de «todos contra el PP» que ha funcionado como «leit motiv» en algunos de los acuerdos postelectorales que han seguido a esos comicios de mayo.

Con su perfil «duro», el hoy ex alcalde fue el primero que consiguió romper la hegemonía socialista de casi treinta años de gobierno local, y volver a ganar en las últimas elecciones en un contexto político y económico muy complicado, con el viento en contra, además, del desgaste para las siglas de su partido por la gestión de la crisis económica y los casos de corrupción con los que han tenido que lidiar en los últimos años.

Su discurso sobre la inmigración ilegal o la seguridad ciudadana le han convertido en blanco perfecto de las campañas de la izquierda, aunque en su etapa como alcalde primó la gestión y la posición institucional.

Hoy el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se desplaza a Barcelona para participar en la presentación de su candidatura. Su «número dos» será Andrea Levy, el «fichaje» catalán del jefe del Ejecutivo para la política nacional como vicesecretaria de Estudios y Programas dentro de su «golpe» en la dirección del partido para tomar oxígeno tras las elecciones del 24-M. Albiol y Levy representan un ticket fresco, dos figuras que sintonizan con un PP con más capacidad de conectar con la calle, esquivo con el argumentario, que sabe batallar en las tertulias y en los medios de comunicación, y que, además, pueden hacer perfectamente de alter egos de los líderes emergentes de los nuevos partidos.

La previsión es que García Albiol asuma el liderazgo de la organización regional después de las elecciones generales. El PP quiere una transición tranquila, en la que la formación catalana «vaya dando los pasos que tiene que dar» y mantenga la distancia necesaria con Génova para no anular su cuota de autonomía. Primero tendrán que encajar sin tensiones todas las piezas en la lista electoral con la que el PP concurrirá a las elecciones de septiembre. En la dirección popular sostienen que estas elecciones autonómicas son decisivas para el futuro del Mas y Oriol Junqueras porque un mal resultado sí acabaría desmontando definitivamente el «viaje a ninguna parte de la secesión».

Y a la inversa. En caso contrario, CDC y ERC extenderán su frente soberanista a las generales para intentar entrar con fuerza en el Congreso, a la espera de que no haya un Gobierno de la Nación con mayoría. «El Estado de Derecho tiene instrumentos de sobra para defender la unidad nacional y vigilar que se cumpla la ley y la Constitución. Pero, sin duda, en este último escenario estaríamos ante un problema político de alcance casi sin precedente en democracia», admiten en Moncloa.

El presidente del Gobierno aprovechará la visita de hoy a Barcelona, y en la que arropará a su nuevo candidato, para ratificar su rechazo a los planes soberanistas que promueve Artur Mas con el apoyo de ERC. Rajoy volverá a principios del próximo mes de septiembre para participar en la Escuela de Verano que el PP se lleva este año a Cataluña para activar su campaña electoral e impulsar sus ideas en el comienzo del intenso curso político.