Álvarez de Toledo y Egea se hacen fuertes en Génova

Casado invocó de nuevo la unidad del voto de centro derecha de cara a la contienda electoral y anunció que celebrará una Convención Económica.

Casado, ayer, en Ávila, donde aseguró que su partido está ya preparado «para todos los escenarios posibles», es decir, para una nueva convocatoria electoral

Casado invocó de nuevo la unidad del voto de centro derecha de cara a la contienda electoral y anunció que celebrará una Convención Económica.

Pablo Casado abrió ayer formalmente el curso político con el anuncio de una Convención Económicaa y caon una nueva llamada a la unidaad del voto del centro derecha. El PP ha vuelto a activar su maquinaria electoral, como el resto de partidos políticos, pero las «cartas» de todos están ya prácticamente jugadas. Los programas, los esquemas de confrontación y hasta las listas electorales. Para la dirección popular sí hay una diferencia sustancial con respecto a las anteriores elecciones. Casado se siente mucho más libre de herencias e hipotecas. Con más autonomía y mucho más control de la organización, aunque todavía no sea completo, que cuando tuvo que afrontar la preparación de las anteriores generales del mes de mayo. Los resultados electorales fueron malos, pero con un grupo parlamentario esquilmado Casado está hoy mucho más fuerte dentro del PP que cuando arrancó el curso político hace un año como recién elegido presidente nacional de su formación.

Los contrapoderes se han reajustado. Casado tiene el control de los grupos parlamentarios y de la mayoría de las organizaciones autonómicas. También en las listas municipales Génova metió buena mano. Y en el «núcleo duro» de la dirección nacional se han hecho fuertes dos figuras muy contestadas internamente, lo que es un símbolo de los nuevos tiempos. El secretario general, Teodoro García Egea, ha ganado la batalla de los pactos y la batalla personal que le planteó Vox. Hizo el trabajo que le encargó el «número uno» en la renovación sin complejos de las candidaturas y la respuesta de Casado a sus críticos ha sido reforzarle. De la misma manera que Casado también ha ignorado al partido en su decisión de ejecutar el nombramiento de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso. Casado ya tiene «su Soraya», leen en el PP, en referencia a la que fuera todopoderosa vicepresidenta del Gobierno con Mariano Rajoy.

La nueva portavoz parlamentaria ha llegado pisando fuerte y desplegando con gran ruido su influencia mediática en un periódico nacional, «más a su servicio personal que del partido», o así le afean ya algunas voces dentro de Génova. Este «súper protagonismo» es todavía más comentado en algunos ámbitos territoriales. Pero Casado la tiene como «mano derecha», bajo la influencia de ese entorno «aznarista» con el que está ligado por evolución política el presidente del PP.

Respecto a la investidura en el aire de Pedro Sánchez, durante estas últimas semanas en el PP han empezado a escucharse voces que sostienen que esta situación deberían resolverla los partidos nacionales, lo que acabaría por dejar completamente fuera de juego a la nueva política a derecha y a izquierda.

Alegan que este gesto político sería una manera de ejercer el liderazgo incluso frente a Ciudadanos. Casado ha reflexionado sobre esto en verano, pero, de momento, cree que la gestión de la investidura por parte de Sánchez no deja margen para arriesgar en los gestos antes de unas nuevas elecciones. Aunque después de una repetición de los comicios sí que «pueden cambiar muchas cosas», incluso a pesar de que se mueva poco el reparto de escaños.

En Ávila, su circunscripción electoral, Casado defendió ayer que el PP desbloqueará la situación si Sánchez nos consigue sacar adelante su investidura y «nos lleva de nuevo a elecciones». Para lo que invocó la unidad del voto de centro derecha bajo el mantra de que «donde el PP suma, España ha ganado». A sólo 22 días para que venza el plazo constitucional para que se convoquen nuevas elecciones si no hay presidente del Gobierno, Casado explicó que su partido está preparado para todos los escenarios posibles. Ya huele tanto a elecciones que el PP anunció que en las próximas semanas convocará una Convención Económica para explicar a los españoles su proyecto económico, sobre empleo, pensiones o financiación.

«Estoy seguro de que todos aquellos votantes de centro y derecha que han visto cómo la fragmentación partidista puso la alfombra roja a que llegara un Gobierno socialista no entenderían que les diéramos otra posibilidad con la fractura». El PP cree que, si hay de nuevo elecciones, la experiencia de los anteriores comicios, y la confirmación del coste de la fragmentación en tres siglas, favorecerá el voto útil en favor del PP. Este discurso no funcionó en mayo, pero los resultados les dieron la razón. De ello depende que puedan recuperar la mayoría en el Senado y que puedan crecer en escaños.

El voto de Vox también lo ven «recuperable» por el resultado de los pactos autonómicos y municipales. «Los de Vox han tocado ya su techo. Irán en caída si hay elecciones. El objetivo es Ciudadanos», comentan en la sede de Génova.