Antonio García, el recluso olvidado

Padece del corazón y está en la enfermería, donde «incluso se ven cucarachas y ratas por el suelo» según un ex preso
Padece del corazón y está en la enfermería, donde «incluso se ven cucarachas y ratas por el suelo» según un ex preso

MADRID- El camionero español Antonio García Vidriel permanece en la cárcel de Tánger desde abril del año pasado. La Justicia marroquí le condenó a cuatro años de prisión después de que él y su hijo fueran detenidos al mando de un camión lleno de sandías y con casi nueve toneladas de hachís. Diabético y enfermo de corazón, su caso pronto saltó a la palestra. La plataforma Presos Marruecos puso en marcha una petición en change.org para que las autoridades españolas promoviesen su traslado y que logró más de 67.000 firmas. El caso suscitó tanto ruido mediático que, al parecer, el propio Rey Don Juan Carlos puso el nombre del preso sobre la mesa de Mohamed VI.

Por ello, cuando se conoció la noticia de que el monarca marroquí iba a indultar a 48 presos, todos pensaron en García Vidriel e incluso algunos medios dieron por hecho que era uno de los elegidos. Los españoles que permanecían en la cárcel de Tánger también asumieron que su compañero partiría pronto a España, pero no fue así.

Uno de los indultados narra a LA RAZÓN que «cuando vino el Rey aquí estábamos todos pendientes de que le diesen por lo menos un transfer a Antonio García». «Es la persona que tenía que salir», añade.

Según explica, cuando Don Juan Carlos se fue del reino alauí, escucharon en la radio que «había un perdón para él». «Todos los presos españoles estábamos muy contentos de escuchar esa noticia, de saber que Antonio, que está enfermo de corazón, se iba. Estábamos contentos de que, por lo menos él, se iba», asevera.

Sin embargo, cuando el director de la prisión citó a los «premiados» con la medida de gracia, se llevaron la «mala sorpresa» de que Antonio García Vidriel no estaba entre ellos. «Vi a Antonio hijo y le dije: "¿Y tu padre?". Él me contestó: "Tranquilo, tranquilo, son 48 personas los que vamos a salir, mi padre está entre ellos. Mañana va a salir"».

No salió. García Vidriel permanece en la prisión, en la zona de enfermería, que tiene alguna cama pero se encuentra casi en el mismo estado que el resto de la prisión. «Las condiciones y la alimentación eran las mismas. Incluso se ven cucarachas y ratas por el suelo. Uno sobrevive porque tiene que hacerlo», recuerda Iván, un ex preso portugués con el que también ha hablado este periódico.

García Vidriel permanece en ese «infierno» y su compañero indultado lo ve claro: «Han cambiado su nombre por el del pederasta Daniel Galván».