Aznar pide ante Rajoy escuchar a los votantes decepcionados

El PP no dejaba una imagen parecida desde que el ex presidente del Gobierno José María Aznar pasó las riendas del partido a manos de Mariano Rajoy hace ya más de diez años.

El PP no dejaba una imagen parecida desde que el ex presidente del Gobierno José María Aznar pasó las riendas del partido a manos de Mariano Rajoy hace ya más de diez años. En el pasado ha habido ovaciones para el ex presidente y sentidos aplausos al hilo de sus discursos, pero no se veía desde hace años un recibimiento como el que ayer ofrecieron al presidente de honor. Sin que hubiese llegado a tomar la palabra, el plenario de la Convención, todo el partido allí reunido, se puso en pie para homenajearle. Con Rajoy, su Gobierno y la dirección nacional también de pie en primera fila. Un símbolo de esa unidad que el PP quiere escenificar este fin de semana en Madrid bajo el paraguas de la recuperación económica. «Yo no vuelvo hoy de ninguna parte porque nunca me había ido a ninguna parte. Estoy donde siempre y estoy como siempre. Porque sigo creyendo que el PP es el mejor instrumento para defender los intereses de los españoles. Ahí es donde estoy y donde he estado siempre y donde seguiré estando en el futuro», respondió Aznar antes de comenzar su arenga de movilización con la premisa de que en las próximas elecciones no se decidirá entre continuidad y cambio, sino entre «cambiar para destruir o cambiar para construir».

Aznar huyó de complacencias, no hizo elogios expresos a la tarea realizada, pero tampoco dijo nada que se pudiera interpretar como un reproche directo a la gestión de Rajoy, como sí se ha leído en otras intervenciones suyas. Su intención fue marcar el camino para que el PP pueda plantar cara a los desafíos que tiene por delante, señalar los deberes y sus debilidades bajo el grito de que deben recomponer su conexión con la clase media y con la parte de la sociedad que más está sufriendo las consecuencias de la crisis, los que «la han superado o que tal vez han caído, pero están decididos a levantarse». El ex presidente pidió al PP más política, más firmeza en la defensa de las esencias de la doctrina popular y más apertura a la sociedad. Que busque recuperar la confianza de los jóvenes porque «no debemos permitir que se sientan excluidos en la recuperación».

«¿Aspira realmente el PP a ganar las elecciones? ¿Dónde está el PP?», interrogó a los dirigentes y cargos públicos presentes. Preguntas dirigidas a remover las filas de su partido y también a los que hoy lo dirigen. Uno a uno fue enumerando los pasos que deberían dar para recuperar terreno y votantes ante las elecciones autonómicas y municipales. Les instó a tender puentes, a sumar y a responder al «todos contra el PP» con un «PP más abierto que nunca». Advirtió también de que la centralidad no se gana a costa del proyecto sino gracias a él, y que crecer no es desplazarse, sino estar «donde se estaba y además en sitios nuevos». «España necesita hoy más Partido Popular, no menos. Y necesita que el Partido Popular esté y que se note que está».

Uno a uno también fue deteniéndose en los retos que tiene que superar el PP para llegar con éxito a las elecciones generales. Entre ellos, la crisis institucional y económica, el populismo, el separatismo y su propia capacidad de movilización. Para empezar, «no despreciemos ni el desánimo de algunos ni los recelos o el enfado de otros», defendió. Aznar llamó a su partido a que salga a la calle a decirle a los españoles que el PP es el único que ofrece un proyecto creíble para España. Sin eludir la autocrítica. «Ni somos infalibles ni debemos permanecer indiferentes a las voces que con todo derecho preguntan, critican y exigen», sentenció. Para cargar a continuación contra la izquierda, dividida entre los que quieren hundir su propio barco, los que están en la inopia y los populistas; y contra el nacionalismo que intenta romper España («los mismos que dicen que el Estado es su enemigo mientras el Estado les llena la caja que han vaciado para que puedan pagar a fin de mes»).

El ex presidente no defraudó a las expectativas. Exhibió liderazgo y un discurso completo y contundente, el que podría hacer si fuera él quien todavía llevara el timón del PP. A su juicio, la respuesta frente a todos los desafíos debe ser hacer política, la que articula mayorías, la Constitución y la Ley. En el caso catalán, subrayó que nadie tiene derecho a dividir y enfrentar a la sociedad. «Y frente a esto hay una política por levantar y hay un gran esfuerzo de movilización por hacer», avisó al PP.

En su arenga no citó ni una sola vez a Rajoy y sí habló al PP, mirando a los «cuadros» territoriales y a las bases. «Quiero que este partido esté pronto otra vez en las calles y en las urnas, en primera línea, defendiendo la democracia y las libertades». A ellos les llamó a reivindicar la política: «Mirándoos de frente, os digo que la corrupción es un cáncer que no podemos tolerar. Cada uno tiene que responder de sus actos. Y os digo que yo respondo de los míos, desde el primero hasta el último», concluyó.