Bárcenas desvela sin aportar papeles el origen de un tercio de su fortuna en Suiza

Se refiere a los 48 millones que acumuló en cuentas helvéticas como «un fondo de pensiones»

Captura de vídeo de la señal facilitada por la Audiencia Nacional de la declaración del extesorero del PP Luis Bárcenas
Captura de vídeo de la señal facilitada por la Audiencia Nacional de la declaración del extesorero del PP Luis Bárcenas

Se refiere a los 48 millones que acumuló en cuentas helvéticas como «un fondo de pensiones»

Como todo juicio que se precie, el del «caso Gürtel» ya tiene un muerto al que echar de menos. En su segunda jornada ante el tribunal, el ex tesorero del PP Luis Bárcenas detalló ayer –ocho años después de que el juez Baltasar Garzón comenzase la investigación– el supuesto origen de su fortuna en Suiza, donde llegó a acumular 48 millones de euros en cuentas bancarias. Nueve operaciones que, según él, justifican la procedencia de 7,6 millones, a los que añadió otros siete que obtuvo por la venta de acciones de Endesa en 2007 (una ganancia a la que ya hizo referencia en su declaración ante el juez Pablo Ruz). El ex senador, no obstante, reconoció que no guarda documentación alguna que justifique esos millonarios movimientos, que suman en total 14,6 millones (apenas un tercio del total) de los que precisó hasta los céntimos. Los únicos contratos que firmó los tenía su «buen amigo y socio» Roberto Köler, fallecido en 2013.

Bárcenas insistió en que todo el dinero que acumuló en Suiza procede de sus «actividades profesionales», operaciones comerciales realizadas en el extranjero que prefería tener fuera de España como «un fondo de pensiones». Anticorrupción, por contra, sostiene que nutrió sus cuentas suizas tanto de las comisiones que le pagó el líder de la «trama Gürtel», Francisco Correa, por intermediar en la adjudicación de contratos públicos, como del dinero que se apropió de la «caja B» del PP.

Esas cantidades, reconoció, no las declaró, aunque las regularizó en 2012 con la amnistía fiscal, aunque camuflado detrás de una sociedad uruguaya, Tesedul. Según él, en ningún momento se ocultó detrás de empresas pantalla como la fundación panameña Sinequanon, que únicamente utilizó para gestionar fondos ajenos, por consejo del banco suizo Lombard Odier dada su condición de senador. «En todo caso sería una sociedad visillo –se quejó a la fiscal Concepción Sabadell–, porque se me ve perfectamente».

El ex tesorero del PP detalló únicamente sus ingresos en Suiza entre 2003 y 2008, «que es lo que se investiga aquí», y fue desgranando operaciones y negocios. Con un aserradero en Costa Rica, junto a su socio Francisco Yáñez, ganó 928.425, 22 euros, una cantidad que minutos después, a preguntas de la fiscal, redujo a 100.000 en el citado periodo. Otros tres millones provienen de una decena de inversores uruguayos a los que gestionó esos fondos, a cambio de una comisión de 653.000 euros, entre 2003 y 2005. Inversionistas a los que no conocía y con los que se citaba en Suiza, «en una cafetería», tras la mediación de su abogado Patricio Bell. «Yo lo que hago es intermediar y cobrar mis honorarios», aseguró. Y 1,8 millones más corresponden, según su propia versión, a diversas operaciones de compraventa de arte con el ex tesorero de AP Rosendo Naseiro. «La persona que entendía de cuadros era él», precisó. De esa cantidad, medio millón le llegó por transferencia y el resto se lo entregó en efectivo, la mayoría en Lugano, porque «los negocios se hacían en Suiza».

La venta de una finca de soja en Santa Fe (Argentina) le procuró otros 200.000 euros y 730.000 la comisión que obtuvo por dar la pista a su socio ya fallecido de que comprara acciones de Endesa antes de la OPA de 2007, «porque yo tenía información de que era opable» (él mismo, recordó, ganó siete millones de plusvalías con la venta de títulos de la compañía energética). Otros 174.000 euros se los ingresó el ex senador Luis Fraga, sobrino de Manuel Fraga, en devolución de un préstamo que le hizo para adquirir una vivienda. Acompañado de Luis Fraga, con quien dijo tener «una amistad muy profunda», abrió precisamente a principios de los años 90 su segunda cuenta en Suiza en el Dresdner Bank.

Su esposa «nunca preguntaba»

El ex tesorero del PP Luis Bárcenas siguió esforzándose en atribuir a su esposa, Rosalía Iglesias, un papel de mera figurante en la supuesta trama corrupta. «Gracias a Dios, no me preguntaba nada. Firmaba lo que yo decía que firmara, aunque estuviese en francés».

Ella, por supuesto, «jamás vio un extracto de un ingreso en una cuenta suiza» y cuando le acompañaba a algún banco helvético «se quedaba en una salita esperando».

A lo largo de su declaración –en la que incurrió en numerosas contradicciones, que le fue señalando sin piedad la fiscal Sabadell–, el propion Bárcenas intentó cincelar una imagen suya de contribuyente ejemplar, a pesar de que Anticorrupción le imputa una decena de delitos fiscales.

De hecho, el ex tesorero de los populares aseguró ante el tribunal del «caso Gürtel» que incluso pago dinero de más a Hacienda por haber regularizado su situación fiscal en el año 2012, al incluir los tres millones de euros que le habían confiado sus inversores uruguayos, por lo que «el beneficio de la Agencia Tributaria ha sido mayor».