Política

Carmen Calvo: "Recogiendo su despacho"

En el PSOE hay una norma no escrita por la que si no tienes una militancia de pura sangre, no eres de fiar. Este sambenito ha perseguido a Iván Redondo desde que un Pedro Sánchez recién aterrizado en Ferraz lo fichó. Nunca estuvo bien visto porque no era militante y en los últimos meses, la inquina ha crecido de forma exponencial. El principal látigo del infiel Redondo ha sido la vicepresidenta Carmen Calvo, porque a la vista de las filtraciones del nuevo gobierno, Calvo «debe estar recogiendo su despacho», apunta con una cierta sorna no exenta de mala fe, un dirigente socialista. Su fracaso en las negociaciones con Podemos, sus salidas de tono, sus declaraciones fuera de lugar y el fiasco de la exhumación de Franco, la apartarán del Ejecutivo y puede dar con sus huesos en la presidencia del Congreso. Los subsecretarios que se reúnen bajo su égida cada miércoles lo agradecerán, y con entusiasmo Seguro que Nadia Calviño no los torturará con una «intervención-mitin-reprimenda de una hora en cada reunión», que a más de uno de los presentes les pone de los nervios.

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En estas últimas horas, Carmen Calvo ha sido la convidada de piedra. Sánchez no le comunicó los movimientos, solo los conocía Adriana Lastra y se intuye que José Luís Ábalos, además de Iván Redondo en la nueva negociación con la formación morada. De hecho, el protagonismo de Calvo ha pasado a mejor vida desde hace unas semanas. Que Sánchez e Iglesias hayan pactado dos vicepresidencias la aleja de Moncloa y de algún ministerio. Algunos especulan con su aterrizaje en el Congreso, porque el carácter peleón de Calvo la puede hacer muy necesaria para poner en el redil a los diputados de VOX desencadenados.