Política

¿Cómo rebelarse en la web?

Pese a la decisión del Tribunal Constitucional de cerrar la web del referéndum, nuevas páginas se han abierto con otras direcciones y dominios. ¿Cómo funciona exactamente?

–Más allá del diseño de la página web, hacerla pública es realmente sencillo. De hecho apenas basta una llamada por teléfono a cualquier hora del día para contratar el servicio.

La mayor dificultad consiste en comprender el «idioma» que se habla en la red. Las palabras claves son:

Hosting: básicamente el alojamiento de la página web. Es el sitio físico donde se almacena toda la información digital (vídeos, fotos, texto, música, etc.). Hay muchas compañías que alquilan espacio en un servidor para esto.

Dominio: sencillamente el .com, .edu, .org o cualquier otro tipo. La mayoría de los países tienen el suyo propio (por ejemplo .es) y se conoce como dominio de nivel superior de código de país (ccTLD por sus siglas en inglés). Algunos países permiten que cualquier empresa, individuo u organización registre una web con este dominio. Otros solo lo venden a ciudadanos de dichos estados (Australia y Andorra son dos ejemplos).

Servidor: un software que lee la dirección de internet o url que le damos y nos dirige a la página.

Ahora sí: las preguntas. ¿Cómo se sube una página web a la red?

–Muy sencillo. Se contacta con una empresa proveedora de servicios de hosting. Se envía el diseño, se comprueba que la dirección o url (www.loquesea.com) que queremos no está registrada o en uso y se contrata el servicio. Dependiendo del dominio que elijamos, la cantidad de espacio de alojamiento y la velocidad con la que se pueda navegar, el precio puede ir desde unos cinco euros por mes a unos 20 euros.

¿Cuánto tarda en llevarse a cabo esto?

–Una de las mayors empresas del sector, GoDaddy, con más de 40 millones de páginas alojadas en sus servidores, asegura que es cuestión de horas. Es lo que tarda la propagación del dominio al servidor.

¿Se puede controlar la publicación de una web desde casa?

–Sí. Una vez que contratamos el servicio, podemos trabajar durante meses en el diseño de la página desde cualquier lugar del mundo. Pero nadie la puede ver. Cuando estamos conformes con el resultado o cuando llega el día de lanzar el producto, se pulsa en el botón de publicar y la web ya es visible para todos.

¿Hay algún límite de páginas que pueda abrir?

–Sí: las que se puedan pagar. Mientras el nombre no esté en uso y uno pueda afrontar el gasto, se pueden subir a la red todas las páginas que uno quiera.

¿Es posible abrir una página con dominio de otro país?

–Sin duda. Pero eso no quiere decir que el servidor en el que está alojada la información se encuentre en dicho país. De hecho hay naciones que han vendido su dominio de nivel superior de código de país. El caso más emblemático es Tuvalu. El dominio de este archipiélago del Pacífico era .tv y lo vendió por 40 millones de euros a una empresa que permitió que lo usen canales de televisión.

¿Qué significa que el servidor está en otro país?

–Básicamente que toda la información se encuentra fuera de nuestras fronteras. Y esto puede resultar muy complejo: quien contrata el servicio puede ser español, residir en Australia, contratar el servicio con una empresa con sede en Estados Unidos, cuyos servidor se encuentre en China y que el dominio sea .uk (Reino Unido). Esta compleja maraña dificulta y demora la clausura de muchos sitios web ya que primero hay que seguirles el rastro y luego nada impide que vuelvan a surgir con otra dirección, en diferentes servidores y contratados por otras empresas.