Dáesh ordenó un atentado con el mayor número de víctimas a los dos yihadistas

Uno de los supuestos yihadistas fue detenido el pasado día 2 en Mataró
Uno de los supuestos yihadistas fue detenido el pasado día 2 en Mataró

La joven arrestada en Fuerteventura intentó adoctrinar a su hermana de seis años alabando a EI.

Los líderes operativos de Daesh en Siria habían dado instrucciones a los dos supuestos yihadistas detenidos el pasado martes en Mataró (Barcelona) y Fuerteventura para que cometieran atentados en España –bien directamente o prestando su apoyo a una célula terrorista desplazada al efecto– «que causaran la mayor alarma social y el mayor número de víctimas posibles», señalaron fuentes de la investigación, que calificaron de «muy peligrosos y avanzados» sus contactos con los responsables el grupo terrorista en suelo sirio.

Tras tomarles declaración, el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco acordó ayer, a instancias de la Fiscalía, el ingreso en prisión de los dos presuntos islamistas, ambos de nacionalidad marroquí (un hombre de 32 años vecino de Mataró y una joven de 19 residente en Morro Jable, término municipal de Pájara, en Fuerteventura), acusados de un delito de integración en la organización terrorista Estado Islámico.

Su nivel de radicalización los llevó a jurar fidelidad a Estado Islámico y a su líder, Abu Bakr Al Baghdadi, el mismo paso que había dado Tashfeen Malik, la mujer de origen paquistaní que, junto a su marido, mató a 14 personas en San Bernardino (Estados Unidos) el pasado día 2.

Se burlaron del 11-M

La joven habría reconocido incluso ante el juez Velasco y el fiscal Miguel Ángel Carballo que no tuvo reparos en intentar adoctrinar a su hermana de seis años, alabando las actividades terroristas de Daesh, confirmaron las fuentes consultadas. La mujer residía en una vivienda muy próxima a la playa del Matorral del centro turístico de Morro Jable, en la península de Jandía.

A diferencia del detenido en el municipio barcelonés de Mataró, que negó los hechos en su declaración judicial, la mujer sí reconoció la intensa actividad de captación y de proselitismo desarrollada en las redes sociales (fundamentalmente a través de Twitter) al menos en los dos últimos años, aunque insistió al juez en que se desvinculó por completo de esas actuaciones hace cinco meses.

Sus actividades de proselitismo (constatadas por los agentes de la Comisaría General de Información de la Policía en el registro de las viviendas de los detenidos) consistían en la difusión masiva en las redes sociales de imágenes de ejecuciones realizadas por los terroristas de Daesh, que acompañaban de comentarios humillantes para las víctimas, una actitud de exaltación de la yihad que los llevó también a burlarse de los atentados del 11-M.

Según Interior, ambos integraban una «sofisticada red internacional» de captación, adoctrinamiento y reclutamiento de nuevos adeptos en favor de la causa yihadista ya habían vertido amenazas de muerte en nombre de Daesh tanto contra España como contra Francia, aunque fuentes de la investigación añaden un tercer país como objetivo de sus posibles ataques: Marruecos.

Cambio de estrategia

Los dos supuestos miembros de Estado Islámico intentaban transmitir una «imagen idealizada» de la actividad terrorista de Daesh, para intentar persuadir a los «estratos más jóvenes» de la sociedad española. Para ello, propagaban las estrategias marcadas por los dirigentes terroristas, distribuyendo material multimedia para el adiestramiento en el uso de explosivos y armas largas, con el objetivo de facilitar la comisión de acciones terroristas.

El modus operandi constatado, una vez más, en esta última operación antiyihadista –que eleva a un centenar el número de islamistas detenidos en lo que va de año (73 en España y 23 en el extranjero) y a 175 en el total de la legislatura, según datos de Interior– ratifica la nueva estrategia de Estado Islámico.

La consigna de la cúpula de Daesh es que ya no resulta necesario desplazarse a Siria o a zonas de conflicto para adiestrarse en el uso de armas y explosivos, sino que la formación se puede recibir a distancia, sin moverse de sus residencias habituales. Como ha quedado de manifiesto en los atentados de París, el escenario de sus acciones terroristas también se ha desplazado a los lugares donde viven estos yihadistas de nuevo cuño.