Los yihadistas detenidos cruzaban cada día a Melilla para urdir una masacre

La célula detenida planeaba grandes atentados en España. Los cabecillas simultaneaban la captación para Siria con la de terroristas locales. Los jefes del grupo pasaban diariamente a Melilla como «empresarios»

El supuesto yihadista detenido en la localidad madrileña de San Martín de la Vega
El supuesto yihadista detenido en la localidad madrileña de San Martín de la Vega

Golpe al terrorismo en España y Marruecos con catorce arrestados. La célula reclutaba a radicales para reeditar en nuestro país y Marruecos «las matanzas del Estado Islámico», según Interior. El único residente en España trabajaba en un locutorio y le apodaban «el Bin Laden de San Martín de la Vega»

Varios de los detenidos en Marruecos en la operación conjunta de España y el vecino país contra el terrorismo yihadista, trabajaban en Melilla para lo que atravesaban diariamente la frontera.

Aunque sus actividades «oficiales» eran de carácter laboral y comercial, fuentes de la investigación, consultadas por LA RAZÓN, señalan que se dedicaban a captar para el Daesh a musulmanes residentes en la Ciudad Autónoma.

Fuerzas de Seguridad

La célula desmantelada, según las citadas fuentes, proyectaba «reeditar en Marruecos y en España las masacres perpetradas por los yihadistas en otros lugares del mundo con la intención de establecer un clima de psicosis e inestabilidad».

En definitiva, la desestabilización de España había situado como objetivos prioritarios a los agentes de las Fuerzas de Seguridad por la gran eficacia demostrada en el combate del terrorismo yihadista.

Se trata, por lo tanto, de un peligro añadido de la célula que fue desarticulada ayer y que incluyó un arresto en la localidad madrileña de San Martín de la Vega.

La operación la realizaron agentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional española y la DGST de Marruecos, se saldó con la desarticulación de una célula terrorista compuesta por 14 individuos, entre las que se encuentra uno detenido con anterioridad por su implicación en el adoctrinamiento y al envío de combatientes hacia la zona sirio-iraquí controlada por Daesh, el Estado Islámico.

El grupo estaba activo en las ciudades marroquíes de Nador (cuatro detenidos), Driouech (dos), Al Hoceima (uno), Fez (cinco), Casablanca (uno) y el ya citado en la localidad española de San Martín de la Vega (Madrid).

Cooperación

Esta operación, según fuentes del Ministerio del Interior, muestra la excelente cooperación entre los servicios de seguridad marroquíes y españoles para hacer frente a la amenaza terrorista yihadista, especialmente aquélla que procede de las zonas de conflicto.

En el desarrollo de las investigaciones se ha podido comprobar los fuertes vínculos sociales y laborales que algunos miembros de la célula desmantelada, entre los que se encontraba el líder del grupo, mantenían en Melilla.

Esta circunstancia propició la estrecha colaboración y compenetración de los dispositivos de seguridad y control de Marruecos y España, con el fin de impedir cualquier acción terrorista por parte de la red desarticulada.

Captación

Los detenidos –agregan–formaban parte de un grupo cuya principal actividad estaba encaminada a la captación y envío de combatientes extranjeros a las zonas de Siria e Irak bajo el control del Daesh, con la finalidad de integrarse en las filas de esta organización terrorista.

Los continuos desmantelamientos de las estructuras terroristas relacionadas con la zona de conflicto sirio-iraquí ponen de manifiesto la determinación del Daesh de atentar contra la seguridad de todos aquellos países que la organización terrorista considera una amenaza para su expansión, tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición del lunes.

Reclutan el mayor número de combatientes nacionales y extranjeros a los que instruye en la estrategia de desplegarse en sus países de origen o acogida para cometer acciones terroristas que dejen constancia del ideario de violencia y terror del Daesh.

La Policía confía en obtener información de los ordenadores que han sido clonados al detenido en España, ya que trabajaba en u locutorio en el que existe una continua conexión a internet en la que quizás pretendía solapar las de carácter yihadista.

Melilla y Ceuta constituyen objetivos preferentes de las bandas yihadistas, en especial de Al Qaida para el Magreb Islámico (AQMI) aunque el Daesh, el Estado Islámico, ha citado estos enclaves como arrebatados a los musulmanes y que deben ser recuperados antes de afrontar la reconquista de lo que llaman Al Andalus (España).

El salafismo, la corriente más rigorista del Islam, es un fenómeno creciente en ambas ciudades autónomas, en especial entre la juventud, pese a que la permanente vigilancia de las Fuerzas de Seguridad españolas, en colaboración con las marroquíes, ha evitado una mayor extensión de esta corriente.

Radicalización

La radicalización de la población musulmana es uno de los grandes objetivos del terrorismo yihadista, que nutre sus filas de individuos que son captados entre los jóvenes más «devotos».

El barrio de La Cañada en Melilla y el de El Príncipe en Ceuta constituyen auténticos enclaves en los que los yihadistas se mezclan entre la población musulmana en su afán de pasar inadvertidos.

Sin embargo, cuentan con mezquitas que controlan de una forma férrea, tal y como se explica en esta misma página.

Ceuta y Melilla, por el continuo trasiego de personas y mercancías por sus fronteras, son dos enclaves escogidos por los islamistas radicales para algunas de sus actividades. Para una persona que no conozca el asunto, el auténtico «hormiguero» que se forma en los pasos parece algo que está descontrolado. El ambiente ideal para realizar actividades ilícitas, entre ellas el terrorismo.

Mezquitas salafistas

Las mezquitas resultan fundamentales para la captación de nuevos «combatientes». Además los islamistas radicales han logrado hacerse con el control de algunas de ellas, donde es mucho más fácil su labor y que están situadas en el barrio de La Cañada. Entre ellas, según fuentes conocedoras del asunto, están las de Hidún; la de Noor; la de «El Moshenin» y otra más que es conocida con el nombre del barrio. Algunas de ellas cuentan incluso con escuelas coránicas para aleccionar a los más jóvenes desde la infancia. Dentro del plano de Melilla no están situadas muy lejos las unas de las otras, lo que convierte la zona en «salafista». Los días de rezo, los viernes, los mensajes no suelen ser tan radicales, pero lo que ocurre a diario es un absoluto misterio. El hermetismo que rodea la actividad de estas mezquitas es absoluto, hasta el punto de que cuentan con individuos que realizan una discreta vigilancia para intentar detectar la presencia de policías.