Detenidos dos yihadistas que querían repetir en España los atentados de París

La Guardia Civil localiza en Ceuta un zulo de los terroristas con un subfusil y varios puñales

La Guardia Civil localiza en Ceuta un zulo de los terroristas con un subfusil y varios puñales

La Guardia Civil localizó ayer, en un descampado de la barriada de El Príncipe de Ceuta, un zulo en el que los dos supuestos yihadistas detenidos en la «operación Jabato» escondían un subfusil desmontado en piezas, con su cargador, y varios cuchillos, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. Estos individuos consideraban que los atentados de París del 13-N eran «un ejemplo a seguir en España».

Los especialistas de la Benemérita, una vez que se recojan las huellas dactilares y los rastros de ADN que pudieran tener estos objetos, procederá a montar el arma de fuego con el fin de proseguir las investigaciones.

un Posible atentado

La operación se precipitó en el tiempo una vez que a los agentes llegaron evidencias que los individuos que estaban siendo vigilados podían tener escondidas en algún lugar de Ceuta armas de distinto tipo. No se descarta que en los aparatos de telefonía que se les han incautado se encuentren datos sobre objetivos contra los que intentaban atentar.

El zulo estaba excavado cerca de la mezquita de Al Umma y fue localizado, con la colaboración de los perros del Servicio Cinológico y detectores de metales.

Además del subfusil desmontado, había tres armas blancas, cuya ocultación tiene que deberse a que han sido usadas en el algún tipo de actividad criminal o que formaban parte de un almacenamiento que, cuando estuviera completado, hubiera permitido a la célula cometer uno o varios atentados.

Los arrestados han tenido en el pasado relación con el mundo de la droga. A este respecto, las fuentes consultadas subrayan que cada vez se dan más casos de yihadistas que fueron traficantes en su día y que para hacerse perdonar los «pecados ante Alá» se pasan al terrorismo.

Se trata de dos individuos de nacionalidad española, residentes en Ceuta de manera habitual y que, según fuentes del Ministerio del Interior, estaban plenamente integrados en la estrategia del Daesh, el Estado Islámico. Según algunos medios, los alias que utilizaban eran los de «Stielike» y «Barbarroja». El primero de ellos cuenta con un amplio historial por delitos con uso de la violencia.

Las mismas fuentes indicaron que los dos supuestos yihadistas habían experimentado «un largo proceso de radicalización» y formaban parte de «un grupo cohesionado que había llegado a un nivel muy alto de determinación para el desarrollo de actividades terroristas».

La Guardia Civil registró seis domicilios y locales relacionados con los detenidos donde halló diversas evidencias destinadas a «esclarecer las posibles vinculaciones de los detenidos con otros yihadistas, tanto en nuestro país como fuera de él». La operación de ayer no es la primera de la Guardia Civil en Ceuta donde se halla un depósito de armas. El pasado mes de abril ya se descubrió otro zulo que en un primer momento se relacionó con el crimen organizado pero que, posteriormente, los agentes antiterroristas vincularon con una célula yihadista.

Entre el material encontrado entonces, tal y como adelantó LA RAZÓN, había un dispositivo USB con instrucciones y objetivos en la, Ciudad Autónoma, lo que se valoró como un hecho preocupante, ya que suponía un salto cualitativo en la actividad del terrorismo yihadista, que se ha confirmado con la operación realizada ayer y que pone en jaque a las Fuerzas de Seguridad.

Por otra parte, la Guardia Civil detuvo ayer en Figueras (Gerona) a un ciudadano marroquí con documentación holandesa, en virtud de una orden de detención de las autoridades de este país, por su presunta pertenencia al Daesh. En los últimos días, se había detectado el regreso del arrestado desde Turquía y se optó por capturarle ante la posibilidad de que su vuelta estuviera relacionada con la preparación de un posible atentado en Europa.

Perfil del terrorista

Conectados con el narcotráfico

Los expertos españoles en la lucha contra el yihadismo están convencidos de que la mayoría de los individuos que a nivel operativo están integrados en células terroristas o vayan a hacerlo en un futuro próximo, proceden del mundo de la delincuencia relacionada con el tráfico de drogas. Ya ocurrió con los atentados del 11-M en Madrid. Varios de los autores estaban «fichados» como traficantes de poca monta, como Jamal Ahmidan, apodado «El Chino». Muchos de los yihadistas que ya han sido detenidos o que forman parte de los objetivos de las Fuerzas de Seguridad son españoles de procedencia marroquí y de creencias, al menos en teoría, musulmanas. Mientras están en el mundo de la droga, la religión no cuenta, pero cuando se radicalizan tratan de hacerse perdonar los pecados mediante su participación directa en la yihad (guerra santa).