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Difícil rastro en internet

La Razón
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La primera dificultad a la hora de identificar la fuente de un contenido concreto, ya sea una fotografía, un vídeo u otros, es la modificación que dicha fuente puede hacer de los metadatos. Esta información, creada automáticamente en el momento en que se produce el contenido en cuestión, incluye en la mayoría de los casos la hora, la fecha e, incluso, la geolocalización, en caso de que el usuario la tenga activada. La información que podemos obtener depende del tipo de software. El problema es que la fuente de dicha información puede borrar estos datos o también modificarlos para aportar información errónea que, obviamente, entorpecería la investigación.

El segundo problema con el que se puede encontrar el investigador es la identificación. Normalmente, se trabaja a partir de un «nick» o pseudónimo del que procede la información. En primer lugar, la propia información de registro suministrada por el usuario puede ser falsa. En segundo lugar, existe «software» con el que es posible conseguir el anonimato, ya que utiliza un «proxy», es decir, una red informática que remite a otros países y que provoca que la identificación resulte casi imposible. En el caso de que se utilicen redes sociales para compartir ese contenido, el proceso es todavía más complicada ya que éstas son más sofisticadas y opacas frente a una investigación.

*Responsable de seguridad e investigación en Promusicae