Dignidad y firmeza y no posturas de perfil

Aspecto de uno de los coches de la Guardia Civil que realizaban un registro con motivo del 1-O en la sede de la consellería de Economía de la Generalitat
Aspecto de uno de los coches de la Guardia Civil que realizaban un registro con motivo del 1-O en la sede de la consellería de Economía de la Generalitat

En la primera cartilla de la Guardia Civil, fundada por el Duque de Ahumada, se decía en uno de sus preceptos que el agente será «siempre fiel a su deber, sereno en el peligro y desempeñando sus funciones con dignidad, prudencia y firmeza». No hicieron otra cosa los miembros de la Benemérita que, en la noche del miércoles al jueves, tuvieron que permanecer en el interior de la Consejería de Economía de la Generalitat, ante la imposibilidad de abandonar el edificio, rodeados por una turba de separatistas que, además, destrozaron varios vehículos oficiales. En esas horas tensas, compañeros de otras unidades del Cuerpo se ofrecieron a acudir al lugar y facilitar la salida de los guardias. La competencia, en este caso, correspondía a los Mossos D’Esquadra, cuyo jefe operativo no actuó hasta que el juez se lo ordenó. Trapero parece no haber aprendido de los errores que cometió en los atentados del 17-A, al no comunicar a los otros cuerpos de las Fuerzas de Seguridad la explosión de la casa de los terroristas en Alcanar. La Guardia Civil, como la Policía, están en Cataluña para hacer cumplir la Constitución, la misma que él prometió o juró al tomar posesión, según obliga la Ley que le concierne y que va firmada por Jordi Pujol i Soley. Ante los problemas, la posición de perfil no es admisible para nadie, pero especialmente para los que están encargados de preservar la seguridad y el orden. La Fiscalía se lo tuvo que recordar hace unos días al propio Trapero.