Purga soberanista en los Mossos

Puigdemont coloca a un independentista convencido al frente de la Policía Autonómica tras la dimisión de Albert Batlle, que se oponía a que los agentes vulneraran la ley

Puigdemont coloca a un independentista convencido al frente de la Policía Autonómica tras la dimisión de Albert Batlle, que se oponía a que los agentes vulneraran la ley.

A dos meses y medio del referéndum del 1-O, en el ecuador de la campaña de incendios y en grado 4 de alerta terrorista, el director de los Mossos d’Esquadra, Albert Batlle, dimitió ayer por motivos políticos. Lo sustituirá Pere Soler, «un soldado del PDeCAT dispuesto a hacer lo que haga falta en defensa del referéndum», según palabras de la coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal. Soler, como Batlle, había sido secretario de Servicios Penitenciarios, entre 2013 y 2016, pero tiene convicciones políticas distintas y una carrera política mucho más discreta.

Después de que Puigdemont relevara el viernes al conseller de Interior, Jordi Jané, por Joaquim Forn, un independentista de cuna, Batlle se avanzó a los hechos. Este fin de semana redactó su carta de dimisión y ayer se la entregó a Forn, antes de que le diera tiempo de pensar en cesarlo. Batlle estaba en el punto de mira de los soberanistas. La CUP y Reagrupament.cat, partido asociado al PDeCAT, habían pedido su cabeza para poder organizar un referéndum con garantías. Porque desde que se hizo cargo del mando de la policía catalana, siempre ha defendido la necesidad de mantener a los Mossos al margen del debate político. Siete días antes de la consulta del 9-N, remitió una carta a los Mossos donde les instaba a «actuar con neutralidad política e imparcialidad», incluso cuando estuvieran fuera de servicio. A principios de año, en una entrevista en TVE, mantenía sus convicciones, a la pregunta de qué papel debía jugar la policía catalana en caso del que el Gobierno asuma su mando, respondía que «cumplir la ley, como siempre hemos hecho y como seguiremos haciendo». Incluso ayer, tras entregar su carta de dimisión al nuevo conseller, remitió un último mensaje a los agentes catalanes. «La policía catalana seguirá perseverando en su misión de defensa de la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, y lo hará, como siempre, con escrupuloso respeto y sujeción a la ley», vino a decir.

Batlle era uno de esos hombres independientes, que no independentistas, que Mas presumió haber fichado para crear el «govern dels millors». Entró en el Ayuntamiento de Barcelona con Maragall y durante 20 años trabajó para gobiernos socialistas. Militó en el PSC hasta que fichó para la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) en 2011. Igual que Jané, duda de la viabilidad del referéndum y su prioridad en Interior ha sido reunir a la Junta de Seguridad para reforzar la cooperación antiterrorista con el Estado.