Dos abogados del entorno de ETA escribieron el comunicado

Los letrados, en libertad bajo fianza, lo distribuyeron antes a los seis integrantes de la cúpula etarra en Francia y España

Arantza Zulueta, voz habitual entre los abogados de la izquierda abertzale, ha sido letrada de varios integrantes de ETA ante la Audiencia Nacional.
Arantza Zulueta, voz habitual entre los abogados de la izquierda abertzale, ha sido letrada de varios integrantes de ETA ante la Audiencia Nacional.

El comunicado publicado por el colectivo de reclusos de ETA fue escrito fuera de las cárceles, bajo la influencia del sector más duro del entramado que apoya a dicho colectivo, liderado por los abogados Arancha Zulueta y Jon Emparantza.

El comunicado publicado el sábado por el colectivo de reclusos de ETA (el EPPK, por sus siglas en euskera) fue escrito fuera de las cárceles, bajo la influencia del sector más duro del entramado que apoya a dicho colectivo, liderado por los abogados Arancha Zulueta y Jon Emparantza.

Estos letrados, que ya fueron detenidos por la Guardia Civil en la operación contra el «aparato» H-Alboka (están en libertad bajo fianza), actúan ahora en la sombra. Según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN son los que llevan la voz cantante y poco o nada se mueve entre los presos etarras sin que ellos lo sepan.

Después de los efectos mediáticos que se buscaban, y tras la lectura reposada del comunicado, se observa que nada ha cambiado. ETA ha demostrado que sigue manteniendo el control de las cárceles, aspecto absolutamente prioritario para la actual estrategia de la banda. Debajo de los grandes titulares se esconde la política de siempre y el pretendido «buenismo» no es otra cosa que una escenificación que en estos momentos conviene a los terroristas.

El comunicado, antes de su publicación, fue dado a conocer a los seis dirigentes , tres por España y tres por Francia, para que supieran de qué iba el asunto. Entre estos últimos, se encuentra Soledad Iparraguirre Guenechea, «Anboto», que fue la que puso voz a la proclama.

El texto demuestra, según las citadas fuentes, que los «aranchas» (por Arancha Zulueta) se han limitado a hacer concesiones cosméticas a los «oteguis» (por Arnaldo Otegui), ya que las exigencias tradicionales de ETA se mantienen y el supueto acatamiento a la legislación actual está incluido en un párrafo posterior a aquel en el que se exige el cambio de la normativa penitenciaria y el fin de la dispersión de los presos.

Documentos internos de dicho colectivo, a los que ha tenido acceso LA RAZÓN, y que circulaban entre los penados desde hace semanas, dejaban claro el control de ETA y que, para la adopción de determinadas decisiones, los presos siempre obedecerán lo que dicten los cabecillas de la banda.

Asimismo, y con respecto a la izquierda abertzale legalizada (Bildu, Amaiur y Sortu) advertían de que uno de los resultados del debate interno que los reclusos han mantenido en los últimos meses ha sido el de dejar «el carril» que le pretendían marcar dichas organizaciones, y colaborando cuando les convenga (como parece suceder ahora por aquello de la estrategia mediática), actuar de forma propia (siempre bajo la dirección de ETA) en aquellos asuntos en que lo estimen oportuno.

De hecho, por más que la izquierda abertzale haya intentado proclamar como éxito propio el comunicado, el análisis del texto no sostiene en ninguno de sus párrafos tal pretensión. Según expertos antiterroristas consultados por este periódico, la proclama de los reclusos incluye los siguientes puntos que demuestran que mantienen la obediencia a las directrices de ETA y que en ningún momento han cruzado las líneas rojas que les habían marcado:

-Los presos no renuncian a su pasado y se sienten orgullosos de él.

-Estamos ante un conflicto político y la solución debe ser política. Quieren réditos políticos por dejar de matar

-Hay que desarrollar todos los proyectos políticos. Es decir, autodeterminacion e independencia.

-Reconocen sufrimiento y daño multilateral, enfrentamiento con víctimas en ambos bandos, la falacia de siempre.

-Exigen un cambio ya de la política penitenciaría y el fin de la dispersión, como primera medida. Cuando hablaban de aceptar el cauce legal es en unos párrafos posteriores a esta exigencia.- En vez de amnistía total, aceptan salidas escalonadas, previo acercamiento generalizado. Ven que no les queda otro remedio ante la firmeza del Gobierno.

-Asumen responsabilidad de su actividad política en el conflicto, sin referencias a las víctimas ni a los atentados.

Todos estos puntos estaban contenidos en los citados documentos, a los que ha tenido acceso LA RAZÓN, y demuestran que los presos se mantienen dentro de la ortodoxia etarra: sin arrepentimiento, sin reconocer daño causado, sin renunciar a la violencia de ETA, sin referencias a las víctimas provocadas y sin renuncia a réditos políticos por dejar de matar.

En dichos documentos queda clara la voluntad de ETA, a través de los dirigentes que ha nombrado para el «colectivo», de controlar todo lo que ocurre en el mismo: «El EPPK es el instrumento que crean los presos políticos vascos para hacer frente de modo organizado a la política penitenciaria. De acuerdo a los debates internos, se resuelven las normas que deben cumplir los miembros del colectivo, las conductas que se han de tener frente a cada situación penitenciaria, los criterios para organizar la solidaridad interna, las formas de lucha que se deben desarrollar, las iniciativas que se deben llevar a cabo, etcétera». Y agrega: «Por encima de las iniciativas que se llevan a cabo en el ámbito penitenciario (las que son de cárcel en cárcel, las que son generales), el EPPK también tiene una actuación de cara al exterior».

La sumisión a ETA se pone de manifiesto también cuando señalan que en determinados asuntos (los fundamentales), debe ser la «Organización» (la banda) la que hable primero y marque las pautas a seguir. «La primera manifestación, la de la Organización. Llegado el momento, si los militantes dieran un paso no haría ninguna referencia a su actuación personalizada (...) la Organización debería manifestarse primero sobre esto. Después (...) que el texto sea individual no quiere decir que se haga referencia a la acción personal (...) no puede tener punto de partida. Si es una manifestación sin contexto o realizada en desacuerdo da una mala imagen de lo sucedido».

Todo el documento gira sobre el mismo principio de que cualquier decisión individualizada de los presos tiene que estar con las directrices de ETA: «Lo que hay que analizar bien es el contexto. Para que no haya dudas, tiene que ser la Organización la que dé el primer paso».