El as de Assange y Anonymous

Los independentistas buscan sorprender hoy con un servidor de hackers tras el golpe a su red de voto online. Quieren también repartir papeletas en las colas de los colegios y pasar con las urnas a recogerlas

La Guardia Civil, que entró ayer en el Centro de Telecomunicaciones de la Generaliata, permanecerá hasta el lunes allí para evitar que se utilice para el referéndum ilegal
La Guardia Civil, que entró ayer en el Centro de Telecomunicaciones de la Generaliata, permanecerá hasta el lunes allí para evitar que se utilice para el referéndum ilegal

Los independentistas buscan sorprender hoy con un servidor de hackers tras el golpe a su red de voto online.

La Guardia Civil investiga contrarreloj la posibilidad de que los organizadores del referéndum ilegal de hoy tengan previsto una alternativa, abortada la que habían montado a través de diversas apps de la Generalitat, para que se pueda votar on line y esos sufragios sean sumados a los que puedan obtener, por otras vías, durante la jornada electoral. Esa alternativa se articularía a través del fundador de Wikileaks, Julian Assange, y la red Anonymous, según han informado a LA RAZÓN en la investigación. En concreto, este último grupo ha puesto en marcha una dirección «opespana», con almohadilla, en la que ha colgado informaciones obtenidas de fuentes abiertas contra nuestro país y a favor de la independencia de Cataluña.

El sistema carecería de cualquier credibilidad dada la personalidad del que lo patrocina (Assange acaba de declarar que la primera guerra mundial en internet empieza en Cataluña) y de la otra plataforma. No existe ninguna posibilidad de que los votos sean auditados, pero serían utilizados por los separatistas para «sumar». Argumentarían que no habían tenido más remedio que hacerlo así dadas las dificultades puestas por Gobierno para realizar una consulta convencional.

En el caso de Anonymous (y tal vez Assange) el servidor que utilizarían, muy frecuentado por hackers, sería «Pastebin».

Por lo que respecta a la presencia desde la mañana de ayer de agentes de la Guardia Civil en el Centre de Telecomunicacions i Tecnologia de la Informació (CTTI), se debía a que han de comprobar in situ que se cumple el requerimiento del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de suspender diversos servicios informáticos susceptibles de ser utilizados en el 1-O. La llegada de los guardias fue acogida por varios trabajadores con visibles muestras de desagrado, hasta el punto de proferir gritos, lo que no se entiende ya que estaban dando cumplimiento a una orden emanada de los tribunales de Justicia. Ese mal humor podría estar relacionado con el éxito de las investigaciones de la Guardia Civil para evitar el voto on line, pero los que protestaban no manifestaron nada al respecto. En cualquier caso, los agentes les dejaron claro que debían inhabilitar inmediatamente los servicios afectados, que permitían la votación y conteo de los sufragios emitidos por este sistema. Agentes de la Guardia Civil también se personaron en el Centro de Seguridad de la Información de Cataluña (Cesicat) con la orden judicial de detectar puntos de votación electrónica en los colegios electorales del 1-O y «otros dispositivos susceptibles de recibir comunicaciones» de la consulta. La sede del Cesicat, organismo de la Generalitat responsable en ciberseguridad, está situada justo detrás de la del Centro de Telecomunicaciones y Tecnología de la Información (CTTI), en L’Hospitalet, en donde la Guardia Civil se mantiene desde ayer por la mañana.
En ese sentido, los investigadores habían comprobado que las apps afectadas podían ser utilizadas, via google play otras plataformas, para la gestión de todo lo relativo al voto electrónico. Las «nuevas» alternativas, sobre todo si está el citado Assange y Anonymous, carecen de la más mínima credibilidad, pero lo cierto es que para los técnicos de la Guardia Civil, como en su caso les ha ocurrido a las distintas policías de los Estados Unidos, resulta muy complicado acceder a ellas con el fin de evitar que contribuyan al fraude electoral. Carecen del aval de cualquier censo electoral y, por eso de las prisas, ni exigirían certificado digital que acreditara quién es el votante para dar por válido el sufragio.

Los investigadores sospechan si, como debe ser en función de las órdenes emanadas de la Justicia, los puntos de votación permanecen cerrados, los organizadores del referéndum han previsto un «conteo» muy singular, que consistiría en sumar los votos que se hubieran podido depositar en las urnas; los emitidos on line; y los realizados por teléfono, sistema que la Guardia Civil investiga, ya que parece ser que dichos organizadores se lo han planteado como una opción más en las últimas horas ante los «golpes» del Estado para evitar el fraude.

Por lo que respecta al primero, lo que tienen previsto es que, al estar cerrado el colegio, se reparta entre la fila de votantes las papeletas (por eso han pedido que vayan muy temprano a hacer «largas colas»). A continuación, varios individuos pasarían con las urnas «recolectando» los votos, como si de una cuestación monetaria se tratara.

La suma de los sufragios obtenido por los tres sistemas sería la publicitada al final de la jornada. Los organizadores podrían dar el resultado que les diera la gana porque saben que es imposible de comprobar. Una auténtica pantomima. Las fuentes consultadas subrayan «lo desesperados» que tienen que estar los organizadores del 1-O para estar intentado todas estas artimañas sin darse cuenta de que lo hacen delante de la comunidad internacional y ante los numerosos periodistas extranjeros que se han desplazado a Cataluña, a los que se ha llegado a cobrar para asistir a una rueda de prensa. Todo ello confirma la tesis del Gobierno de que pase lo que pase hoy en Cataluña, no cumplirá ninguno de los requisitos mínimos para tener un efecto vinculante ni ser reconocido en el exterior.