El falso mito de Perpiñán

Jean-Marc Pujol, alcalde de Perpiñán, en la ciudad
Jean-Marc Pujol, alcalde de Perpiñán, en la ciudad

El alcalde de Perpiñán tilda de «artificial» la petición de la CUP de dar cobijo a la Generalitat en la localidad francesa ante la intervención del Estado.

A medida que el «procés» se fue adentrado en su fase definitiva, los primeros espadas del independentismo han ido radicalizando su discurso para tratar de asemejar abiertamente a España a un Estado totalitario y enmarcar el conflicto en unas coordenadas bélicas: España oprime y Cataluña aspira a su libertad. Por ello, los dirigentes separatistas no han escatimado comparaciones con la dictadura franquista, Turquía o Corea del Norte. Tampoco en la normalización del uso de términos como «represión» para desacreditar cualquier medida del Estado y desprestigiar su democracia. La última idea en esta dirección la tuvo la semana pasada la CUP, que propuso llevar la Generalitat «al exilio» a Perpiñán en caso de que fuera intervenida por el Gobierno.

Perpiñán es la capital de la Cataluña Norte, oficialmente conocida como el departamento francés Pirineos Orientales. Este territorio, situado a algo más de 200 kilómetros de Barcelona y de habla catalana en Francia, también forma parte del espacio al que el independentismo aspira a incluir en los Países Catalanes, que formarían Cataluña, Valencia, Baleares y parte de Aragón. Su alcalde, Jean-Marc Pujol, sin embargo, minimiza la relevancia del catalanismo allí y no parece dispuesto a caer en el relato represivo que tratan de dibujar los secesionistas. «Me parece ridículo plantear el exilio del gobierno catalán», asegura Pujol.

«No es necesario traer la Generalitat aquí. No estamos en situación de exilio ni de conflicto, estamos en situación de desacuerdo político y por eso todo lo que está siendo artificialmente construido sobre personas en exilio no tiene recorrido», añade. En todo caso, Pujol insiste en que sería «solidario» con personas que se encuentren en situaciones difíciles, pero no considera así el caso de Cataluña, que juzga «artificial». Pero mientras el alcalde, que forma parte de Les Républicains, opina así, en Perpiñán sí hay diversas asociaciones independentistas que se han constituido estos días en comité de solidaridad catalana para dar apoyo a un eventual exilio, del que la propia Generalitat se ha desentendido –entre las entidades constituyentes está el Comité para la Autodeterminación de la Cataluña del Norte, al que las autoridades francesas pidieron en 2015 su disolución por sus objetivos separatistas-.

Pujol, sin embargo, lo relativiza al recordar que las listas secesionistas solo obtienen el dos o tres por ciento de los votos allí cuando presentan una candidatura. Pese a la cercanía física con Cataluña, los vecinos de la ciudad demuestran una distancia mental sustancial. La mayor parte apenas conoce con detalle el conflicto político y la mayoría no entiende la necesidad de romper una convivencia democrática.