El Gobierno activa su ronda de contactos en Cataluña contra las «mentiras» de Mas

Santamaría se reunirá el día 17 con la patronal catalana y también Rajoy prepara un encuentro con empresarios

En Moncloa creen  que Mas prolongará la tensión, pero sin llegar al choque de trenes que supondría convocar una consulta ilegal
En Moncloa creen que Mas prolongará la tensión, pero sin llegar al choque de trenes que supondría convocar una consulta ilegal

El Gobierno ha decidido activar una ronda de contactos con distintos sectores de la sociedad catalana y reforzar su presencia en Cataluña para implicarse directamente en la campaña organizada por el PP regional para dar la batalla ideológica contra el argumentario independentista del presidente de la Generalitat, Artur Mas.

Las actuaciones de lo que en el PP catalán han bautizado como el «derecho a saber» estarán protagonizadas por Alicia Sánchez-Camacho, pero con participación de Moncloa y de Génova. Y con el apoyo y la presencia, «sin excesos», de algunos referentes del Ejecutivo.

Desde el entorno del presidente explican que «es momento de que Rajoy visite Cataluña», y apuntan que, entre otras cuestiones, están trabajando en un encuentro con empresarios catalanes. Antes habrá una visita de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que el próximo día 17 viajará a Barcelona para participar en una cena con la patronal catalana y entregar unos premios.

La vicepresidenta tendrá oportunidad de hablar mano a mano con algunos de los asistentes y también pronunciará un discurso. En este escenario, ayer por la noche el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, cenó en Barcelona con una veintena de empresarios en el marco del foro «Puente Aéreo», que desde hace dos años se celebra sin periodicidad fija y de forma alternativa en Madrid y en la capital catalana. El encuentro de anoche tuvo lugar en la sede de Abertis, en la Zona Franca, y sirvió de marco para que dieciocho destacados líderes empresariales de Madrid y Barcelona analizasen con Gallardón la actual situación económica de España y la política catalana.

La decisión del PP de pasar a una fase más activa en el campo discursivo está muy condicionada por dos elementos: que Mas no da signos de rectificación y el temor a que la marea independentista que cada día alimentan CiU y ERC se lleve por delante al partido en Cataluña. Los sondeos no son buenos y la hipótesis de que Artur Mas sufra un castigo en las elecciones europeas de la próxima primavera no abre espacios para la tranquilidad porque sería a costa de aupar a ERC. «Sustituir la copia por el original. Pierde Convergència, pero el constitucionalismo no gana nada de manera inmediata con ese resultado, salvo que sirva para que CiU rectifique y coloque en su sitio a Mas», sentencian en medios populares.

En Moncloa siguen convencidos de que Artur Mas prolongará la tensión, pero sin llegar al choque de trenes que supondría convocar una consulta ilegal. El problema es que esto no anula los efectos en la opinión pública catalana de su política y del discurso soberanista. Y ahí es donde Gobierno y PP quieren centrar ahora todas sus energías en un panorama completamente hostil para hacer llegar su mensaje a la calle. Pesan «los años perdidos» en esta causa por los dos principales partidos nacionales –como reconocen dirigentes del PP–, y también la inclinación nacionalista de la mayoría de los medios de comunicación catalanes.

La estrategia del Partido Popular se sustanciará en una mayor movilización entre representantes de la sociedad civil y en una acción activa en favor de la unidad de partidos, asociaciones y ciudadanos que no comparten la idea de una Cataluña fuera de España. Así se decidió en la primera reunión del grupo de trabajo entre Génova y el PP catalán que se celebró el pasado martes en Madrid. Estos cónclaves tendrán continuidad durante las próximas semanas.

La formación que lidera Alicia Sánchez-Camacho ha reclamado a Madrid una mayor unidad en el discurso; que se escenifique con mayor contundencia el protagonismo de la organización regional y su autonomía en el liderazgo de la estrategia de respuesta al desafío independentista; y que tanto en el Congreso como en el Senado se dé más protagonismo a los diputados y senadores catalanes. «Hay que tomar el toro por los cuernos para contrarrestar la caída en las encuestas», sentencian en Génova.