El hombre tranquilo

La Razón
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Decía Ortega que si los españoles gastásemos la misma energía en trabajar que en hablar, seríamos el primer país del mundo. Lo digo porque aquí todos dan su opinión acerca de lo que hay que hacer con los descerebrados que hoy desgobiernan al noble pueblo catalán. Unos dicen que hay que pactar el referéndum, otros como el inefable Iglesias abrazan abiertamente la causa de la secesión, mientras Ada la alcaldesa trata de nadar y guardar la ropa. El otro 50% de los catalanes -yo creo que son bastantes más- se preguntan si Madrid los amparará o si su sino es caer para siempre en manos de la Banda del 3 per cent. Y en el resto de España, salvando los correligionarios de los anarco-folloneros de la CUP, el personal está más que harto de la ilegalidad chulesca del Govern y del Parlament.

La verdad es que el primer impulso de una persona cabal ante este espectáculo esperpéntico es darles en todo el bebes a Puigdemont, Forcadell, Oriol y demás talibanes del circo del "prucès". Por suerte aquí ya no manda Espartero, quien defendía que el "problema"catalán se arreglaba bombardeando Barcelona cada tres años, sino el gallego Rajoy que en esta guerra de nervios sigue imperturbable su hoja de ruta consistente en aplicar la legalidad vigente. Eso sí ante el mosqueo de buena parte de la ciudadanía que está pidiendo a gritos una manifestación de autoridad del Gobierno de España. Y entre ellos parte de la canallesca que se rasga las vestiduras porque el Gobierno no impide al Govern realizar el acto de apertura de campaña en el Tarraco Arena. Pero Rajoy erre que erre porque entiende que al victimismo falaz de los secesionistas le hubiera venido al pelo la imagen de la guardia civil, los mossos o la policía nacional cargando contra los 8000 asistentes que presenciaron el escuálido acto.

Es cierto que esta mamarrachada es indignante y que hay que tener una templanza sobrenatural para no entrar al trapo. Sin embargo en este caso concreto un servidor es de la opinión que el Presidente del Gobierno aquí está actuando como hombre de Estado y no como político. Del mismo modo que lo hizo cuando a punto estuvo de intervenirnos la troika. Y por ello me permito romper una lanza en su favor en trance tan difícil e ingrato. En este caso Rajoy va de hombre tranquilo parafraseando a John Ford, aunque no se parezca a John Wayne. Decía mi abuela materna, que la autoridad es como el dinero, cuanto menos se usa más se tiene. Y por eso no solo no me sumo a las críticas sobre la presunta pasividad de Rajoy, sino que creo que esto lo está haciendo francamente bien. Porque no está el horno para represiones vistosas al estilo de Maduro. Aquí los únicos que crean un estado de excepción son los indepes y el inefable Iglesias, que sigue jugando a revolucionario de salón.

No me cabe la menor duda de que la firmeza tranquila es la única forma de desarmar a estos payasos del circo secesionista, empezando por los de la CUP que con solo 300.000 votos son los que mandan en Cataluña y por eso se consideran los reyes del mambo, ya que no se han visto en otra. Así que Mariano, tu a lo tuyo porque la historia del fracaso del secesionismo catalán volverá a repetirse como en 1462, en 1640, en 1714, en 1931 y en 1934. Concéntrate en coser a partir del 2 0, porque, parafraseando a Unamuno España sin Cataluña quedaría manca y Cataluña sin España tuerta.