El pleno del «Open Arms» evidencia la ruptura de la izquierda

Calvo se queda sola en su defensa de la política migratoria. Los ataques de Podemos y Compromís a la actuación del Gobierno reflejan la distancia entre los posibles socios

La vicepresidenta Carmen Calvo a su llegada a la tribuna del Congreso de los Diputados, ayer / Foto: Alberto R. Roldán
La vicepresidenta Carmen Calvo a su llegada a la tribuna del Congreso de los Diputados, ayer / Foto: Alberto R. Roldán

Calvo se queda sola en su defensa de la política migratoria. Los ataques de Podemos y Compromís a la actuación del Gobierno reflejan la distancia entre los posibles socios.

La comparecencia extraordinaria de la vicepresidenta del Gobierno en funciones Carmen Calvo en el Congreso de los Diputados sirvió ayer para tomar el pulso al ambiente político tras el parón estival. Calvo se subió a la tribuna por petición de la oposición y para tratar de explicar los bandazos de su partido durante la gestión de la crisis del «Open Arms». Sin embargo, aprovechó su discurso para enumerar las «bondades» de su política migratoria.

Calvo empezó recordando que «apenas alcanzamos los 15 meses de vida, incluidos los cuatro meses en funciones», en un intento de explicar el poco tiempo que llevan en el poder y las pocas decisiones han podido tomar. Aún así recordó que desde que llegaron pusieron en marcha una política migratoria que antes no existía. «No me extraña que hablemos de política migratoria porque antes no había», señaló.

Sobre el «Open Arms», la vicepresidenta afirmó que el buque –que permaneció 19 días en el Mediterráneo a la espera de que Italia abriera su puerto- en «ningún momento» quiso venir a puerto español. Desde la ONG argumentaron entonces la inviabilidad de poner rumbo a Algeciras al no poder realizar un viaje seguro que distaba de cuatro días en el tiempo. Por su parte, la vicepresidenta aseguró que la elección se debió a que el puerto gaditano tiene «los mejores instrumentos cotidianos» para asistir a los inmigrantes y subrayó que el Open Arms, con pabellón español, navegó hasta eEspaña en tres ocasiones en el último año, dos de ellas al puerto de Algeciras.

En la comparecencia, Calvo sacó pecho del ofrecimiento del Ejecutivo en funciones de acoger al Open Arms 16 días después de que comenzara la crisis humanitaria y subrayó que el Gobierno actuó de «manera rápida» Para la vicepresidenta, Pedro Sánchez respondió a la urgencia cuando la embarcación alertó de la situación. Según su relato, ante la negativa del buque humanitario a realizar ese peligroso viaje y al no ser capaces de convencer al entonces ministro de interior Matteo Salvini de abrir los puertos de Italia, Sánchez tomó la decisión de enviar al buque de la Armada Española Audaz. En este sentido, Calvo justificó su envío amparándose en que una de las funciones de la Armada es la humanitaria.

Entre la oposicón, el foco se situaba en Podemos, cuando solo faltan 24 días para la disolución de las Cortes. La portavoz morada, Noelia Vera, advirtió desde el primer momento que «no quería ser muy dura». Se preguntó por qué ha cambiado la política migratoria del Gobierno en tan solo un año, haciendo referencia a cuando nada más llegar al Gobierno acogieron a los migrantes del «Aquarius». En el turno de réplica Podemos elevó el tono y acusó a los socialistas de estar en «campaña electoral». De hecho, pidió a la vicepresidenta «más altura» ante los retos grandes que se viven en España «por el auge del discurso xenófobo de la extrema derecha».Por su parte, el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, pidió un acuerdo de Gobierno y que «salgan» de una calma que calificó de «desconcertante».

En su turno de palabra, el presidente de Vox, Santiago Abascal, pidió explicaciones por el hecho de que «un buque con actividad ilícita haya protagonizado un chantaje contra el ministerio del Interior italiano».