Política

El PNV reabre la vía soberanista con una réplica del frustrado «Plan Ibarretxe»

La propuesta en el Parlamento vasco incluye un referéndum en 2015

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar (d), y el portavoz de esta formación en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar.
El presidente del PNV, Andoni Ortuzar (d), y el portavoz de esta formación en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar.

Con un año de retraso sobre el calendario presentado a los partidos políticos vascos tras las elecciones autonómicas de octubre de 2012, el PNV puso ayer en marcha el «Plan Ibarretxe II», al registrar en el Parlamento vasco una proposición no de ley para constituir una ponencia sobre «la actualización del autogobierno como expresión de la voluntad política del pueblo vasco». Aunque en el texto entregado en la Cámara vasca por el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, y el portavoz del grupo parlamentario, Joseba Egibar, no se concreta en consultas, ni en referéndums, la referencia a la «voluntad ciudadana libremente expresada», en el documento que entregó el PNV a los partidos cuando buscaba socios para instalarse en Ajuria Enea se contemplaba el «refrendo –del cambio de marco jurídico– por parte de la sociedad vasca».

La fecha de ese «refrendo» que, de desarrollarse según los planes del PNV, no sería ilegal, porque pretende contar con la aprobación del Congreso de los Diputados –que rechazó el «Plan Ibarretxe» original– está fijada para 2015. No obstante, ayer el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, prefirió dar una imagen de flexibilidad. «Si es un poco más tarde no pasa nada –dijo Ortuzar–, porque no hay prisa si la dicha es buena».

La actualización del marco jurídico vasco que plantea el PNV parte de la base de la posibilidad de actualización de los «derechos históricos» prevista en la Disposición Adicional del Estatuto de Guernica. Según la argumentación de este partido, «resulta incuestionable reconocer la legitimidad de las iniciativas de cambio y actualización del autogobierno vasco para su adecuación a los requerimientos exigidos por las nuevas realidades del siglo XXI».

El paso adelante del PNV fue saludado con satisfacción por la izquierda abertzale y con cautela por el resto de los partidos vascos. A pesar de los reparos, el PSE se mostró dispuesto a participar en la ponencia que se presenta como un lugar de debate sobre el estado actual del autogobierno y que el PNV pretende que elabore un texto sobre el nuevo estatus jurídico y político que tenga el mismo o mayor apoyo que obtuvo el Estatuto de Guernica en 1979.

La proposición no de ley establece que será la ponencia que se constituya la que decida el procedimiento y el calendario de trabajo para la revisión del marco jurídico político por el que se rige el País Vasco desde hace 35 años. El PNV, no obstante, tiene su propio esquema de trabajo, que figuraba en el texto entregado hace un año a los partidos y al que en su momento tuvo acceso LA RAZÓN. «Una vez elaborada la iniciativa, cada grupo presentado en la Ponencia planteará la participación de dos juristas de reconocido prestigio de cara a analizar el documento presentado y poder elaborar un texto de aproximación a las materias concitadas». El calendario fija un plazo máximo de un año para que el grupo de expertos concluya sus trabajos.

El PNV no ha concretado públicamente qué contenido pretende dar al nuevo estatuto, pero en privado sus dirigentes hablan de avanzar hacia la soberanía sobre la base que PNV, PSE y la izquierda abertzale estuvieron a punto de pactar en las conversaciones de Loyola. No obstante, el PSE marcó ayer distancias con los planes del PNV y aseguró que estará «vigilante» para evitar que la ponencia sobre autogobierno se convierta en una «palanca» para planteamientos que puedan «fracturar y enfrentar a la sociedad vasca».

El PNV puede contar con los votos de EH Bildu para aprobar un texto soberanista, pero el partido del lendakari Urkullu quiere diálogo y consenso en un momento en el que considera «una necesidad» la revisión del marco jurídico-político y aspira a convertirla en «una oportunidad de futuro para nuestro país». Como subrayó ayer el portavoz parlamentario del PP vasco, Borja Sémper, el PNV «puede tener un problemón si alimenta, al estilo Mas, expectativas independentistas que engorden a Bildu».

El Congreso lo tumbó en 2005

El Congreso tumbó el «Plan Ibarretxe» el 2 de febrero de 2005, que sólo sumó 29 votos a favor, los de PNV, CiU, ERC, BNG, EA y Nafarroa Bai. Pero los 313 votos de PP, PSOE, CC, Chunta y de tres diputados de IU fueron suficientes para enterrar la propuesta soberanista del presidente vasco, que contemplaba la celebración de una consulta sobre la reforma del Estatuto de Guernica. El Tribunal Constitucional consideró en 2008 que ese referéndum convocado por Ibarretxe era ilegal.