El PP apoya a Trillo y Pujalte y apuesta por ampliar las compatibilidades

Defiende que se flexibilice el régimen para que se pueda tener actividad privada

El diputado Vicente Martínez-Pujalte, ayer en el Congreso de los Diputados saludando a algunos compañeros de Grupo
El diputado Vicente Martínez-Pujalte, ayer en el Congreso de los Diputados saludando a algunos compañeros de Grupo

La dirección del PP apartó ayer a un lado las informaciones que señalan que el ex ministro y actual embajador en Londres, Federico Trillo, y el portavoz de Economía en el Congreso, Vicente Martínez-Pujalte, cobraron de una constructora especializada en obra pública por trabajos de asesoría mientras eran diputados. La respuesta oficial fue remitirse a sus explicaciones. Y apelar también a la necesidad de establecer un régimen de incompatibilidades «más flexible» para que los diputados puedan compaginar su actividad parlamentaria con otras actividades privadas. En esa línea se manifestó el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Rafael Hernando, y también el presidente del Congreso, Jesús Posada.

Hernando aseguró que el Parlamento español tiene un régimen de transparencia «bastante alto» y defendió que es necesario que se facilite que se pueda dar el paso de entrar en la política sin pensar que eso implica renunciar a tu profesión «para siempre». Incluso fue un paso más allá para defender que hay que aumentar las compatibilidades de los diputados y establecer un régimen más flexible que permita compatibilizar esta actividad con otras actividades privadas.

Tanto Trillo como Martínez-Pujalte sostuvieron que declaran todos los ingresos de sus despachos tanto al Congreso de los Diputados como a Hacienda y negaron haber recibido ninguna comunicación de la Agencia Tributaria o de la Fiscalía Anticorrupción sobre supuestas irregularidades.

Hernando avaló expresamente las explicaciones de Martínez-Pujalte e insistió en que es compatible ser diputado y mantener otras actividades privadas siempre que no se incurra «en actividades delictivas, como el tráfico de influencias, el cohecho o la prevaricación». «Salvadas esas circunstancias, me parece que igual que uno puede estar de diputado y ser secretario general de un partido, o ser presidente de un partido, también puede ser asesor. Siempre que respete las normas que impone el Parlamento español, que son de las más restrictivas del mundo», manifestó.

El presidente del Congreso, Jesús Posada, también respaldó que los diputados puedan complementar su sueldo como parlamentarios con una actividad privada, siempre y cuando no guarde relación con el sector público y cumpla las normas de incompatibilidades. Posada precisó que él prefiere que se dediquen exclusivamente a su labor como parlamentarios, aunque cree que se debe ser flexible especialmente con los diputados que no tienen excesivas responsabilidades dentro de su grupo. La norma de incompatibilidades del Congreso es muy estricta y los diputados tienen vetado «todo», salvo gestionar su propio patrimonio y dar clases en la universidad sin recibir remuneración, explicó. «A partir de ahí, los diputados pueden solicitar que se les levante ese régimen de forma parcial, aunque siempre manteniendo la norma básica de que esa actividad no tenga relación con el sector público», añadió.

CiU se aproximó a la posición del PP y llamó a no «rasgarse las vestiduras» ya que el Reglamento del Congreso de los Diputados tiene unas «reglas» que permiten a los parlamentarios compatibilizar determinadas actividades. Su portavoz adjunto, Pere Macías, pidió que no se incurra en la hipocresía. El PSOE, por el contrario, se mostró partidario de endurecer el régimen de incompatibilidades y colocó también este asunto en el argumentario de campaña.