El PP se lanza contra Ciudadanos por su «pacto oculto» con el PSOE

Refuerzan esta estrategia hacia el ecuador de la campaña para limitar que les robe votos

Imagen del vídeo relanzado por el PP
Imagen del vídeo relanzado por el PP

El pasado miércoles hubo reunión del Comité de Campaña del PP en Génova. La dirección popular aún no había recibido los primeros análisis de los efectos que puede haber tenido el debate a cuatro del lunes en la intención de voto del electorado. Pero sin esa clave aún resuelta, el nuevo contexto deja las primeras decisiones. Entre ellas, destaca la apuesta por reforzar la presión sobre el candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, entre otros argumentos con el de que tiene un «pacto oculto» con el PSOE.

La relación con Rivera ha sido objeto de distintos análisis estratégicos y de debate interno. En el PP saben que tienen que medir bien hasta dónde fuerzan el pulso con Rivera para que al final no se vuelva contra ellos en la competencia que los dos mantienen por el voto del centro derecha. Pero tal y como evoluciona la campaña, y después de los «zarpazos» que el líder de Ciudadanos dedicó a Mariano Rajoy en el debate a cuatro, el equipo de estrategia ha validado la iniciativa de reforzar los mecanismos de presión contra Rivera. Ya sin miramientos.

Sus declaraciones y sus gestos les facilitan, además, izar la bandera de ese «pacto oculto» con Pedro Sánchez, con la que el PP espera hacer daño a los intereses electorales de la formación naranja y recuperar papeletas que se les fueron en diciembre. Es decir, recuperar el apoyo de aquellos que incluso aún no viendo bien la imagen de Rajoy, no quieran, en ningún caso, facilitar con su voto un Gobierno de izquierdas, puntualizan en Génova.

En la cúpula popular recuerdan que en las pasadas elecciones hubo «500.000 votos que no sirvieron para nada». «Fueron tirados a la basura, y de ellos, 300.000 sirvieron en nueve provincias para que Podemos tenga un último diputado por los restos por efecto de la Ley D´Hont», añaden desde el comité de campaña del Partido Popular.

La cúpula popular también empieza a intentar levantar un muro de contención frente a las presiones de Rivera para obligar a que Rajoy no se presente a la investidura si quieren que Ciudadanos se abstenga ante un Gobierno popular. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, proclamó ayer en Melilla que Albert Rivera «es el menos indicado para decir que Rajoy debe irse» porque el candidato del PP fue el más votado en las pasadas elecciones del 20 de diciembre, mientras que el responsable de Ciudadanos se quedó en cuarto lugar. «Si el que ha quedado primero en las elecciones tiene que irse, ¿qué tiene que hacer entonces el que ha quedado cuarto?», se preguntó Sáenz de Santamaría. La «número dos» de la candidatura de Rajoy continuó su arremetida contra la formación naranja con la advertencia de que da la sensación de que «estos señores de Ciudadanos son la subcontrata del PSOE», después de la tregua entre Rivera y Pedro Sánchez durante el debate a cuatro.

Ciudadanos y PSOE «están en una UTE (Unión Temporal de Empresas) porque uno dice dale por ahí y otro, dale por aquí» a Rajoy. También recordó que el PSOE gobierna en Barcelona con independentistas; en Cádiz, con radicales, y en la Junta de Andalucía les está apoyando Rivera.