El PSOE contrató la publicidad para la campaña en agosto

Los socialistas precipitan el lanzamiento de su campaña el próximo lunes para rebajar el efecto entre sus votantes de la irrupción del partido de Errejón. Sánchez arrancará el maratón de actos este domingo en Cataluña.

En la sede de Ferraz se desplegó ayer una pancarta en la que se podía leer «¿Y ahora? Avanzar». El partido se presentará el 10-N como garante de estabilidad. Foto: Cipriano Pastrano
En la sede de Ferraz se desplegó ayer una pancarta en la que se podía leer «¿Y ahora? Avanzar». El partido se presentará el 10-N como garante de estabilidad. Foto: Cipriano Pastrano

Los socialistas precipitan el lanzamiento de su campaña el próximo lunes para rebajar el efecto entre sus votantes de la irrupción del partido de Errejón. Sánchez arrancará el maratón de actos este domingo en Cataluña.

Al PSOE no le ha pillado el toro con la campaña electoral. Como adelantó este periódico, los socialistas lo tenían ya todo en marcha para ir a unas nuevas elecciones desde finales de agosto. El plazo para la disolución de las Cortes terminó el pasado día 23 de septiembre, y hasta entonces se mantuvo el juego de las apariencias para que no se dijera que no había sido por ganas de formar gobierno. Pero Ferraz tiene contratado desde hace más de un mes un equipo con la agencia Kitchen, que es con la que trabaja para el tema electoral. Desde la investidura fallida del mes de julio se dejaron pasar los plazos, pero en ningún momento hubo un intento serio de retomar o de iniciar, mejor dicho, la negociación con Unidas Podemos. Y como en Moncloa era donde mejor información tenían de cómo iba a terminar la película del no pacto con Pablo Iglesias, no han perdido el tiempo con su maquinaria electoral. Toda la estrategia, institucional de las últimas semanas de verano y de partido, ha terminado cuadrando en beneficio del candidato socialista.

Con toda la estructura preparada, quedaba también al cálculo partidista el momento de lanzar la campaña. Y este movimiento, obviamente, también se ha hecho en base a los intereses de la formación, aunque –en parte– se haya visto forzado por el nuevo contexto que se abre en la izquierda. La irrupción de Íñigo Errejón en la escena nacional ha obligado al PSOE a precipitar su estrategia para paliar el efecto que éste pueda llegar a tener entre su electorado. Si en abril la campaña se lanzó apenas una semana antes de que ésta arrancara oficialmente, ahora se hace con un mes de antelación.

La puesta de largo será el próximo lunes al mediodía en el espacio «La próxima estación» –en las inmediaciones de Príncipe Pío en Madrid– que ya albergó algunos de los encuentros de Sánchez con la sociedad civil durante el mes de agosto. Antes siquiera de que se acabe el plazo para registrar las coaliciones, los socialistas quieren marcar perfil lanzando su lema electoral. Con unas listas ya diseñadas y un programa al que no se le hará enmienda alguna, más allá de la inclusión de las 370 medidas que se ofrecieron a Podemos en la etapa de negociaciones, la presentación de la campaña y el lema se antojan el acto central de la precampaña. No será el único, el candidato emprenderá desde este fin de semana, en el que reúne al Comité Federal el sábado y participa en la Fiesta de la Rosa del PSC el domingo, una precampaña frenética para comenzar a «calentar» a las bases. Un esquema similar al que Sánchez siguió para los comicios del 28 de abril, cuando registró al menos un acto diario en precampaña y hasta tres en campaña.

Cambio de tercio con Errejón

Con la resaca de la sentencia del Tribunal Supremo favorable a la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, los socialistas no quieren perder coba y buscan mantener viva la movilización entre su militancia. Más si cabe, después de que Errejón haya oficializado su salto a la arena nacional. Aunque en Ferraz y en Moncloa sostenían hasta ahora que su eventual paso al frente no afectaría a sus perspectivas electorales, se ha debido recalibrar la valoración de este riesgo, pues ayer se observó un cambio de tono respecto a Más País. Sánchez ha pasado de definir como «esperanzadoras» sus ideas a marcar distancias con Errejón y ayer el secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, Rafael Simancas, emitió los que –hasta la fecha– son los pronunciamientos más gruesos de los socialistas hacia la nueva formación. Simancas acusó a Mas País de jugar en la liga del «barullo», las «peleas» y los «ajustes de cuentas», y no en la de «formar gobierno» y «resolver problemas» que, según apuntó, es en la que están los socialistas y Sánchez. En todo caso, no se prevé que más allá del reparto de culpas, el PSOE quiera bajar al barro con Unidas Podemos ni el resto de partidos de la izquierda en la campaña, pues son conscientes en los centros estratégicos socialistas de que esta actitud no será bien recibida por un electorado muy hastiado tras la falta de entendimiento en julio y septiembre.

En concreto, en el PSOE quieren centrarse en el ámbito propositivo y en ubicarse como garantes de la estabilidad y de las reformas que merece este país. En la sede de Ferraz se desplegó ayer una pancarta en la que se podía leer «¿Y ahora? Avanzar». Sánchez se erigirá como el único capaz de acometer los cambios que quedaron pendientes en su primera etapa en la Moncloa y de liderar una opción progresista para ello. Los socialistas piden «más confianza» para lograr una mayoría suficiente que les permita superar el bloqueo tras la repetición electoral. Las encuestas publicadas no arrojan precisamente un escenario alentador en este sentido, pues en base a ellas los equilibrios de fuerzas que impidieron la gobernabilidad tras el 28 de abril, seguirían plenamente vigentes después de los comicios de noviembre.