El Rey ve difícil la investidura

Felipe VI mantiene las primeras audiencias con Nueva Canarias, Foro Asturias y Coalición Canaria, que coinciden en señalar que no es muy optimista sobre un acuerdo de gobierno

El Rey Felipe VI saluda al diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo en el Palacio de la Zarzuela
El Rey Felipe VI saluda al diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo en el Palacio de la Zarzuela

Felipe VI mantiene las primeras audiencias con Nueva Canarias, Foro Asturias y Coalición Canaria, que coinciden en señalar que no es muy optimista sobre un acuerdo de gobierno

La cordialidad fue la tónica de la primera jornada de consultas del Rey con los representantes de las distintas fuerzas políticas con escaño en el Congreso, programadas para esta semana en el Palacio de la Zarzuela. Tres fueron los partidos cuyos diputados acudieron ayer al Salón de Audiencias para hablar con el Jefe del Estado: Nueva Canarias, representada por Pedro Quevedo, Foro Asturias, con el diputado Isidro Manuel Martínez Oblanca, y Coalición Canaria-Partido Nacionalista de Canarias, representada por la veterana miembro del Congreso Ana María Oramas. Los dos primeros, que visitaron al Monarca por la mañana, coincidieron en declarar posteriormente en el Congreso que Felipe VI se había despedido de ellos con una frase similar en la que les anunció que posiblemente tengan que repetir más adelante la consulta. Unas palabras que dejaron claro el escepticismo del Rey de que se puedan salvar los escollos existentes para la formación de un gobierno en el primer intento que se produzca en la Cámara legislativa tras esta primera ronda de consultas políticas previstas a lo largo de toda esta semana.

El tiempo que dedicó ayer el monarca a intercambiar impresiones con los tres representantes políticos fue amplio: una hora y diez minutos a los dos políticos canarios y cincuenta y seis minutos al diputado de Foro Asturias. Con los tres, el Rey Felipe dejó claro el profundo y preciso conocimiento del procedimiento legal que se ha de seguir en este trámite previo a la designación de candidato a la Presidencia del Gobierno. Así lo manifestó, por ejemplo, el representante del Foro Asturias, Martínez Oblanca quien subrayó el alto grado de información del Rey al ser capaz de «profundizar mucho en los entresijos del funcionamiento parlamentario». El diputado de Nueva Canarias elogió particularmente de su charla con Felipe VI lo responsabilizado que lo encontró de un proceso que el político calificó de «endiablado». Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria, se decantó por la celebración de nuevas elecciones ya que dijo que veía «imposible» una investidura tanto de Mariano Rajoy como de Pedro Sánchez. La diputada canaria, a diferencia de sus compañeros, que fueron recibidos por el Monarca por la mañana, se negó en redondo a comentar las impresiones que le había transmitido el Rey sobre la situación política, consciente como veterana parlamentaria de que el protocolo que marca la Casa del Rey impide que se informe o se comente el contenido de la conversación mantenida con el Jefe del Estado. Por esa razón, Oramas no quiso corroborar la impresión de sus antecesores en la ronda consultas de que el intento de investidura de Mariano Rajoy probablemente acabará en fracaso y será necesaria una segunda vuelta de contactos del Rey con los representantes de las fuerzas políticas en la Carrera de San Jerónimo.

Lo único que los informadores presentes en la rueda de prensa posterior pudieron sacar a Ana Oramas es que «el Rey no está preocupado, sino que es consciente de la difícil situación existente». Una impresión a la que añadió otro comentario: «El Rey cree que la pelota está en el tejado de los líderes políticos, no en la Casa Real».

Bildu no irá: «No somos súbditos»

Bildu, la formación abertzale, anunció ayer que no acudirá hoy a la reunión con Felipe VI porque «la Monarquía es el mayor símbolo del carácter antidemocrático» del Estado español. Según afirmaron las diputadas Marian Beitialarrangoitia y Onintza Enbeita, la Corona «es garantía de las épocas más oscuras» y «cierra el camino a los pueblos que quieren decidir su futuro». Según dijeron, no se sienten «súbditas del Rey de España».