El Rey defiende en Barcelona la labor de los jueces «independientes»

La Corona apoya a los magistrados como garantes de la libertad en un acto con Pablo Llarena

Felipe VI junto al presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes y el ministro de Justicia Rafael Catalá
Felipe VI junto al presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes y el ministro de Justicia Rafael Catalá

La Corona apoya a los magistrados como garantes de la libertad en un acto con Pablo Llarena.

En anteriores ocasiones, cuando la entrega de los despachos a los nuevos jueces se hacía también en el Auditori de Barcelona, los estudiantes de la Escuela Superior de Música de Cataluña (Esmuc), que se forman en el edificio de al lado, improvisaban para los nuevos magistrados una pieza musical a la entrada del acto. Ayer, en cambio, un pequeño grupo de estudiantes de la Esmuc entonó «Els Segadors», antes de sentarse ante una de las puertas del Auditori para reclamar la liberación de los políticos catalanes presos y protestar contra la presencia del Rey Felipe VI, que como manda la tradición entrega los despachos judiciales. Los Mossos d’Esquadra, que habían precintado el recinto para evitar que los CDR (Comités de Defensa de la República) boicotearan el acto, los sacaron a rastras del perímetro acordonado. Los jóvenes se sumaron entonces a la protesta de los CDR, que exhibían pancartas como «echemos a la (in)justicia española», «estelades» y lazos amarillos. En este contexto, se celebró la entrega de despachos de la promoción números 67 de la Escuela Judicial de Barcelona, donde se forman los magistrados españoles, a la que por primera vez no invitaron a autoridades política catalanas, para evidenciar la independencia judicial, y en el que tanto los gestos como los discursos fueron mirados con lupa.

El discurso del Rey, sin alusiones explícitas al contexto político en Cataluña fue largamente aplaudido. Y el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que asistió como acompañante de su esposa, Gema Espinosa, directora de la Escuela Judicial de Barcelona, recibió numerosas muestras de cariño por parte de colegas y nuevos jueces. La Corona y la familia judicial reivindicaron la independencia y el rigor del trabajo de jueces y magistrados, en un momento en que han pasado cosas como que la Justicia alemana descartara el procesamiento de Carles Puigdemont por delito de rebelión.

En su intervención, el Rey trasladó su confianza y apoyo a los jueces, a quienes admitió que es consciente de la dificultad de ejercer su labor actualmente. Reivindicó la escuela judicial española, «referente para otros centro de formación de Europa, Iberoamérica y Mundo Árabe» y recordó que «el juez que forma la Escuela es el que se recoge en la Constitución: independiente, inamovible, responsable y sometido únicamente al imperio de la ley». Un juez, «firmemente comprometido con la tutela de los derechos e intereses de las personas, en especial de sus derechos fundamentales y libertades públicas, garante de la legalidad de la acción de los poderes públicos», prosiguió.

Igual que la directora de la Escuela Judicial llamó a los nuevos jueces a ser independientes de otros poderes del Estado y de sus propias convicciones, experiencias personales y perjuicios, el Rey les subrayó que ahora que pasan a incorporarse al Estado, deben velar por el bien común de todos los ciudadanos.

En un acto que sirvió para reivindicar la independencia de la justicia, llamó a las nuevas generaciones a respetar el título VI de la Constitución que contempla el Poder Judicial como «un Poder Independiente, conforme a los valores de libertad, igualdad, justicia y pluralismo político.

El Rey quiso también recordar a los nuevos jueces por qué es importante su preparación técnica y por qué se les reclama «rectitud, imparcialidad y un sólido sentido de la Justicia». Porque tienen «una posición clave en la sociedad como servidores públicos que salvaguardan y garantizan los derechos y libertades de todos los ciudadanos». En esta misma línea, la directora de la Escuela Judicial insistió que la independencia judicial «es un derecho de los ciudadanos y no un privilegio personal de juez». En sus palabras pudo entreleerse un elogio a la labor de su marido, el juez Llarena.

Almuerzo con empresarios

El magistrado del Tribunal Supremo que procesa la causa contra los líderes soberanistas del llamado proceso catalán, se convirtió e uno de los protagonistas del acto. Todos le miraban por el rabillo del ojo cuando conversaba con el jefe de los Mossos d'Esquadra, Ferran López. Aunque los verdaderos protagonistas eran los 65 miembros de la nueva promoción de jueces, 43 chicas. El 70 por ciento no tiene referentes familiares en la profesión, la mayoría, un 29 por ciento, se decanta por el área penal, e irá destinado a Cataluña.

Felipe VI aprovechó su visita a Barcelona, la segunda tras el 1-O, después del Mobile World Congress, para verse con directivos catalanes de grandes empresas e intercambiar percepciones sobre el contexto político actual. Los invitó a almorzar al Palacete Albéniz.