Política

Doctrina Parot

En libertad uno de los «violadores del portal»

La Razón
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Pablo García Ribado, uno de los «violadores del portal», abandonó ayer la cárcel de Herrera de la Mancha, en la que cumplía condena, tras acordar la Audiencia Provincial de Madrid su excarcelación en aplicación de la derogación de la «Parot».

Pablo García Ribado, uno de los «violadores del portal", abandonó ayer la cárcel de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) en la que cumplía condena tras acordar la Audiencia Provincial de Madrid su excarcelación en aplicación de la derogación de la «doctrina Parot». Hay que recordar que Ribado fue condenado en septiembre de 1996 a un total de 1.721 años de prisión por 74 violaciones, seis agresiones sexuales y diez delitos de robo. Delitos, muchos de ellos, cometidos junto a otro violador llamado Antonio Barroso.

El 5 de marzo de 2010, la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid, en aplicación de la 'doctrina Parot', acordó que la fecha de cumplimiento de condena debía acabar el 4 de octubre de 2023 y no el 23 de abril de 2010 como en un principio se había fijado.

Tras considerar la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo que la denominada 'doctrina Parot' vulnera lo establecido en el artículo 7 de la Convención Europea de Derechos Humanos, se ha realizado una nueva liquidación de pena a resultas de la cual el reo habría extinguido su condena el pasado 13 de abril de 2010.

Por este motivo, en aplicación del fallo de Estrasburgo, la Audiencia Provincial de Madrid considera extinguida la responsabilidad penal del condenado, al haber cumplido ya la pena impuesta.

García Ribado, que trabajaba en un taller mecánico, fue detenido en 1993 en Madrid a los 24 años, junto con su amigo Antonio Barroso Mingo, vigilante de seguridad en unos laboratorios.

A ambos se les acusaba de violar a, al menos, veintitrés mujeres desde 1991 en los distritos de Salamanca y Moratalaz y la zona de Ventas.

Todas las violaciones, según la Policía, eran cometidas entre las 23.00 horas y las 04.00 de la madrugada en los portales de las fincas donde residían sus víctimas, a las que abordaba a la entrada alegando que no tenía llave de la puerta.

Aunque sus intenciones finales era violar a las víctimas, García Ribado también robaba todas sus pertenencias, como dinero, joyas y tarjetas de crédito.