Errejón busca un acuerdo con Iglesias para seguir como portavoz

Le pide al líder no caer en «telenovelas» y «honestidad» para poner las cartas en la mesa.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y el secretario político de Podemos, Íñigo Errejón
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y el secretario político de Podemos, Íñigo Errejón

Le pide al líder no caer en «telenovelas» y «honestidad» para poner las cartas en la mesa.

Íñigo Errejón se mostró ayer abierto a cerrar con Pablo Iglesias un pacto previo a Vistalegre II que le permita mantener tanto la secretaría política del partido como la portavocía del grupo parlamentario de Unidos Podemos. Así lo reconoció en el Congreso de los Diputados, lugar desde el que contestó la emotiva carta abierta que Iglesias publicó en un medio de comunicación ayer; una misiva en la que –aunque se dirigía a él como «amigo, hermano y compañero»– el secretario general no se movió ni un milímetro de sus posiciones y le advertía que no le podía pedir «que desvincule mi papel como secretario general de mis ideas».

El número dos de Podemos decidió interpretar la carta de Iglesias más como una mano tendida que como una llamada al orden. Para Errejón se trata de un «ejercicio de responsabilidad» de Iglesias, desde la secretaría general. Esta por ver si, como parece creer Errejón, Iglesias se ha replanteado sus tesis y quiere llegar a un acuerdo después de que el errejonismo haya hecho una demostración de fuerza si, en realidad se trata de un último intento del líder de Podemos de llamar al orden a su secretario político. Lo que está en cualquier caso claro es que Errejón se ha tomado la misiva como lo primero y cree que Iglesias está «haciendo una invitación, y yo estoy encantado de aceptarla. Claro que sí, el camino lo hacemos juntos». El número dos de Podemos aseguró ademas que «si creyera que hay diferencias insalvables no estaría en este proyecto, pero es que no lo son; son diferencias entre compañeros para construir un proyecto compartido, así hemos hecho siempre». También emplazó a Iglesias a trabajar para «no convertir la segunda asamblea ciudadana de Podemos en una discusión entre dos dirigentes. No podemos convertirlo simplemente en un debate de caras, sobre todo porque ahí estamos de acuerdo. Creo que estamos profundamente de acuerdo en no convertir esto en una telenovela privada».

En el camino hacia ese acuerdo que traiga la paz a un Podemos más dividido que nunca, Errejón es partidario de que «cada uno ponga con toda la honestidad sus ideas encima de la mesa». «Despues veremos si podemos llegar a acuerdos», dijo. En su opinión, «la inmensa mayoría» de los militantes de Podemos quieren precisamente esto, pero, en cualquier caso, dejó claro que no aceptará «acuerdos de cartón piedra» sino un consenso real que base en un modelo de Podemos pensado «para ganar».

Sin embargo, y a la espera de que las urnas virtuales de Podemos se pronuncien, todo parece indicar que el errejonismo verá peligrar su propia existencia si, después de la asamblea ciudadana de Vistalegre II, el liderazgo de Iglesias se refuerza y tiene en su mano diseñar una nueva ejecutiva del partido. En ese más que probable caso, resulta dificil de creer que Iglesias quiera regalar a su principal crítico un puesto de la relevancia mediática de la portavocía en el Congreso, un cargo que Errejón seguirá utilizando seguramente –como hace actualmente– como correa de transmisión a su proyecto interno. Esta es la razón de que el actual secretario político de Podemos se apresure a mostrar su disposición a pactar ahora un acuerdo que le permita seguir gozando de la proyección mediática que tiene actualmente. Parece muy poco probable, a juzgar por su comportamiento en situaciones análogas que se han dado en el pasado, que Iglesias ceda a este reto frontal.

El intercambio epistolar entre Iglesias y Errejón fue, durante el día de ayer, criticado desde diversos sectores del partido. Concretamente fue la responsable de Igualdad de Podemos, Clara Serra, la que dijo estar «cansada de tanto protagonismo masculino, ya sea en formato combate de boxeo o culebrón. Somos muchas más y esto es mucho más grande». Serra formó parte de la candidatura errejonista que disputó a Ramón Espinar la secretaría general de Podemos en Madrid. También se pronunció Nagua Alba. La secretaria general de Podemos en el País Vasco aunque reconoció que las amistades son juegan un papel clave en Podemos «no por eso debemos confundirnos y caer en el error de que ese proyecto se construye sobre una amistad entre dos hombres que viven en Madrid».