Exportando seguridad al mundo

De El Salvador a Irak pasando por Haití o Afganistán. La Guardia Civil también se despliega fuera de nuestras fronteras en misiones propias o con las Fuerzas Armadas

Durante varios años, la Guardia Civil entrenó a la Policía de Afganistán en el marco de la misión ISAF de la OTAN
Durante varios años, la Guardia Civil entrenó a la Policía de Afganistán en el marco de la misión ISAF de la OTAN

De El Salvador a Irak pasando por Haití o Afganistán. La Guardia Civil también se despliega fuera de nuestras fronteras en misiones propias o con las Fuerzas Armadas.

Cuando se habla de misiones en el exterior, lo primero que se le viene a uno a la cabeza es la imagen de un militar. Y es que para muchos los únicos que se despliegan en el exterior para luchar contra el terrorismo, la piratería o para adiestrar a los Cuerpos de Seguridad de un país son los miembros de las Fuerzas Armadas. Pero no. Lo que no saben es que junto a ellos en Irak o por su cuenta en el Sahel, la Guardia Civil también participa en operaciones internacionales claves para la seguridad de nuestro país. Si bien es cierto que los primeros guardias civiles que cruzaron la frontera lo hicieron en 1847 para ayudar a Portugal a garantizar la seguridad (luego vino el norte de África, Filipinas, Centroamérica...), su participación en operaciones de paz se inicia «oficialmente» en 1991, dos años después de que España comenzase a contribuir a las misiones de Naciones Unidas. Desde ese año, cuando un equipo de la Guardia Civil se desplegó para formar a la Policía de El Salvador en la misión de la ONU (ONUSAL), las botas de más de 6.100 guardias civiles han pisado más de 30 teatros de operaciones que van desde Haití a Afganistán, pasando por Timor Oriental o Irak. Hoy, más de un centenar están a miles de kilómetros entrenando a policías de otros países, garantizando su seguridad o poniendo a disposición de los aliados su completo abanico de capacidades.

En estos 28 años, la Guardia Civil se ha desplegado en el exterior de diferentes formas, ya sea de la mano de las Fuerzas Armadas, bajo el paraguas de organizaciones internacionales o en solitario. Y en todas las ocasiones, el reconocimiento a su labor ha sido la tónica. Eso ocurrió en aquella primera misión en El Salvador, en la que 140 agentes estuvieron seis años garantizando la seguridad y dando asistencia a sus cuerpos policiales. Y es el país en el que perdió la vida el primero de los diez guardias caídos en misiones internacionales.

Desde entonces no han parado de llegar los agradecimientos y más misiones, como un año después en Bulgaria, donde la Guardia Civil vigiló el Danubio por el embargo a Serbia. O entre los años 1994 y 2011 en Bosnia, un país por el que han pasado más de 2.000 agentes en la que es la operación más larga en la que han participado con la UE, la OTAN o la ONU.

A esta operación le sigue en duración la de Afganistán, quizás una de las más duras en la historia del Instituto Armado. Allí llegaron en julio de 2002 y no se marcharon hasta septiembre de 2015. Trece años en los que, ya sea dependiendo de las Fuerzas Armadas españolas o de la UE, adiestraron a la Policía del país, ofrecieron escolta a altas personalidades, patrullaron tensas ciudades o realizaron tareas de Policía Civil y Militar. Una misión en la que perdieron la vida tres agentes: uno a bordo del «Yak-42», que se estrelló en Turquía en 2003, y otros dos asesinados por un talibán que se infiltró en la primera base que tuvo España en la ciudad de Qala i Naw. Y junto a estas misiones, muchas otras en estas tres décadas: Kosovo, Sudáfrica, Guatemala, Macedonia, Ruanda...

Hasta llegar a la actualidad, con más de un centenar de desplegados en 13 misiones en el exterior. Con las Fuerzas Armadas hay hoy una quincena de agentes en Irak instruyendo a la Policía del país, mientras que otros doce ejercen en Líbano de Policía Militar y Judicial.

Pero la Guardia Civil también despliega en misiones civiles con organismos internacionales. Así, 12 efectivos participan en el Sahel en la misión «GAR-SI Sahel» de la UE, asesorando y formando a unidades de Policía de élite en los países de la zona. En ese área, en Mali, forma parte de otras dos misiones: una de la UE, con dos agentes para instruir a la Policía del país y otra de la ONU, donde dos efectivos se encargan de la investigación de delitos. Mientras, en Colombia tres guardias contribuyen a la verificación de los acuerdos de paz. Y cerca, en Haití, el Instituto Armado lleva años contribuyendo a la seguridad y estabilidad del país. Por último, cuatro agentes están en los Territorios Palestinos con la UE en la misión EUPOL COPPS, en la que asesoran a las fuerzas policiales y a sus instituciones.

Despliegues permanentes

Junto a todo esto, la Guardia Civil lleva años ayudando a países africanos a luchar contra las mafias de la inmigración, por lo que cuenta con despliegues permanentes en varios de ellos. Uno de los más importantes es el de Mauritania, con una treintena de agentes destacados, dos patrulleras y vehículos para, además del control de las fronteras marítimas, formar a su Gendarmería. Otros 25 y un buque están activados en Senegal con los mismos cometidos y hay oficiales de enlace en países como Cabo Verde, Guinea Bissau o Gambia.

Hasta aquí la presencia internacional de la Guardia Civil en misiones que podrían definirse como las «militares», pero no es la única forma en la que exporta seguridad al resto del mundo. Lo hace en una veintena de embajadas españolas o, a petición de otros países, ofrece asesoramiento para la formación de unidades policiales y resolución de delitos. Además, colabora con la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex).

En definitiva, otro ejemplo de «Marca España» que cada vez más países quieren copiar.