«Fuimos útiles para hacer un cartel electoral y poco más», se quejan en el PP catalán

El vacío constitucionalista en Cataluña. Cs ha dilapidado su triunfo histórico en las autonómicas para atender al interés político y electoral en Madrid de Albert Rivera e Inés Arrimadas. En el PP catalán tampoco cuaja el proceso de refundación y se quejan de que en las generales les utilizaron como «cartel» con el fichaje de Álvarez de Toledo.

La Generalitat de Cataluña calienta motores para volver a colocar la política del enfrentamiento con el Estado en el centro del debate nacional y utilizar así políticamente la sentencia del Tribunal Supremo (TS) por el «procés», que se prevé que se conozca en las próximas semanas. Los independentistas afrontan este nuevo esfuerzo de movilización divididos, pero con la ventaja del vacío que impera en lo que se ha autobautizado como el bloque constitucionalista. Ciudadanos (Cs) dejó pasar su oportunidad después de los resultados históricos de las últimas autonómicas por errores y por decisiones al servicio exclusivo del interés personal electoral de Albert Rivera. Pero el PP catalán navega también sin rumbo, en un proceso de refundación que amagaron con activar con la llegada de Pablo Casado a la Presidencia nacional del PP, aunque no ha cuajado en un cambio que corrija la depresión interna en la que se mueve la organización popular. A la desesperada han registrado la marca Cataluña Suma, pero sin tándem electoral con Ciudadanos el futuro del PP catalán es bastante oscuro, y así lo tienen asumido dentro del partido.

En noviembre se cumplirá un año de la elección de Alejandro Fernández como nuevo presidente del PP catalán. Aquello fue un golpe en la mesa de la nueva Génova, que justificaron en la necesidad de cambiar el rumbo en un partido en caída libre electoral. Querían renovar la imagen, pasar página de los rostros con los que se había identificado durante décadas el trabajo del PP catalán, y hasta actualizar un proyecto que salió «quemado» de la gestión de Mariano Rajoy del «golpe» del 1 de octubre y de la aplicación del artículo 155 de la Constitución. La rentabilidad para el PP de esta gestión de la declaración unilateral de independencia fuera de Cataluña fue escasa, pero dentro de Cataluña, nula. Para superar ese desgaste, la solución de la nueva Génova fue apartar a todos los referentes del partido en el ámbito público y también en el funcionamiento interno. A Xavier García Albiol a Alberto Fernández o al ex ministro Jorge Fernández.

En las estructuras del partido no están satisfechos con cómo evoluciona el cambio. Los resultados electorales tampoco acompañaron en las últimas elecciones generales, y la política de Génova la resumen en la sensación de que les utilizaron para la campaña de Casado, con el fichaje «galáctico» de Cayetana Álvarez de Toledo como «número uno» por Barcelona, «y poco más». En esa campaña de las generales la dirección nacional consiguió varias imágenes muy mediáticas y titulares a costa de Álvarez de Toledo, pero en el día a día el partido está como estaba antes del fichaje. Con Alejandro Fernández luchando como puede para conseguir su cuota de protagonismo, pero sin que esto apague la idea de que caminan hacia «la nada». «Fuimos útiles para hacer un cartel electoral en las generales y poco más».

La situación del PP catalán es mucho más dramática que la de Ciudadanos por su derrumbe en votos. Pero la formación naranja arrastra la hipoteca de haber dilapidado su éxito electoral de las autonómicas de 2017, cuando consiguieron 1.109.732 votos, siendo la fuerza más votada. De ser la fuerza más votada el 21-D pasaron a perder casi un millón de votos y no ganar en ningún municipio el 26-M.

Dentro de la diferencia sustancial de escaños que les separan, a favor de Ciudadanos, los dos partidos del centro derecha han dirigido sus últimas decisiones de manera mimética. El PP colocó a Álvarez de Toledo como alter ego de Inés Arrimadas en las generales de abril. Perfil muy parecido, y objetivo estratégico idéntico: sumar a la campaña nacional de sus respectivos líderes y luego dar un impulso a su carrera personal política en Madrid. El pulso de la campaña electoral lo han trasladado ahora al Congreso de los Diputados. Y la consecuencia es la misma, que el problema catalán queda sometido al interés partidista del PP y Ciudadanos en la batalla planteada por la formación naranja para disputar el liderazgo del centro derecha a los populares, aunque estos últimos ostenten formalmente ese estatus por victoria en escaños el 28-A.

Arrimadas abandonó para esas elecciones generales el liderazgo de la oposición en Cataluña porque le venía bien a Rivera para proyectar su campaña, y también a sus propios intereses personales, y una vez que el líder naranja se ha servido para su interés político en Madrid del equipo catalán que le ayudó a convertirse en un referente nacional, sus siglas arrastran en Cataluña el coste de un proceso de relevo en la figura de Lorena Roldán que está lejos de cuajar. La nueva líder de Ciudadanos no ha ocupado el espacio de su antecesora ni ha sido capaz de tapar la imagen de que los intereses personales han dejado en un segundo lugar las esencias del proyecto de Ciudadanos en Cataluña. Donde nació hace 14 años.

En el caso del PP, su nuevo liderazgo, representado por Alejandro Fernández, tampoco ha cambiado las inercias a las que está sometida la organización regional. Fernández fue eclipsado por Álvarez de Toledo en la campaña de las generales, cuestión que ya molestó en las estructuras del partido, y en cuanto pasaron las elecciones se ha sustanciado lo que se temían, que el interés de Génova por Cataluña ha pasado a un segundo plano. Desde Cataluña se barruntan que volverán a recibir visitas nacionales en cuanto el problema catalán vuelva a dar rédito en el debate político nacional.

De hecho, en Ciudadanos, Rivera confirmó ayer que hoy viajará al Parlamento catalán para rememorar el 6 y el 7 de septiembre. Rememorar o hacerse la foto en la precampaña ya activada a nivel nacional de manera preventiva por si en noviembre hay de nuevo cita en las urnas porque fracase el acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos para investir a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. El 6 y el 7 de septiembre de 2017 el Parlamento catalán aprobó las llamadas «leyes de desconexión». Lorena Roldán aclaró que la visita del líder de su formación responde al objetivo de demostrar, junto a los diputados catalanes de su partido, que Ciudadanos no olvida lo ocurrido en esos días del otoño del 2017. PP y Ciudadanos compitieron ayer en Madrid por ver quién elevaba más el discurso frente al anuncio del presidente de la Generalitat, Quim Torra, de que no aceptará la sentencia del Supremo.