General Jaime Domínguez Buj: Gracias a todos los españoles

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Como Jefe del Ejército de Tierra me corresponde el honor de dirigirme a ustedes, estimados lectores, con motivo Día de las Fuerzas Armadas. Tres palabras resumen mis sentimientos en fecha tan señalada: agradecimiento, responsabilidad y satisfacción.

Agradecimiento a todos los españoles que, pese a la compleja situación que atravesamos, tienen un día para acordarse de nosotros, sus soldados. Trabajamos por su seguridad, por su bienestar, defendemos sus intereses y todo ello, porque somos su Ejército, porque amamos a España. Que hoy tengan un recuerdo para nosotros, especialmente para los que entregaron su vida materializando así su compromiso con nuestra Patria, merece el más sincero agradecimiento de todos sus compañeros que, en su nombre, les transmito.

Responsabilidad, porque los que hoy componemos el Ejército somos herederos de una larga historia militar –llena de esfuerzos, sacrificios y episodios gloriosos– que debemos continuar. Los desafíos que nos esperan podrán ser nuevos; los medios a emplear y los escenarios donde cumplir las misiones también podrán variar, pero los valores sobre los que se fundamenta nuestra eficacia siguen siendo los mismos de siempre, porque son los que constituyen nuestra esencia, la esencia del soldado español.

Esencia forjada a base de patriotismo, de honor, de disciplina, de perseverancia, de abnegación, de solidaridad... valores que no son patrimonio exclusivo de la milicia pero que, puedo asegurarlo, los soldados a quienes tengo el honor de mandar ponen en práctica día a día, dentro y fuera de España, ya sea en el cuartel o en el campo de maniobras, o en Afganistán, Líbano, Malí, Somalia o allá donde se ordene nuestra presencia. Valores que les empujan a esforzarse sin límites, a entregarse sin límites aun conociendo los riesgos, tal y como ha ocurrido recientemente en la Brigada de la Legión, donde tres de nuestros mejores suboficiales han fallecido en acto de servicio mientras se preparaban para poder salvar las vidas de sus compañeros.

De entre todos, permítanme destacar hoy la permanente disponibilidad de los hombres y mujeres que forman el Ejército de Tierra. La entrega diaria de sus soldados y, con ellos, la de sus familias dignifica a la Nación a la que sirven.

Y por último, satisfacción, porque nuestros soldados (suyos, míos... de todos los españoles) a los que hoy me corresponde el honor de mandar, mantienen una entrega extraordinaria. Los he visto trabajar en mil situaciones, a cual más difícil, tanto aquí como en muchos lugares del planeta donde la paz es un sueño por el que siempre merece la pena esforzarse. Y créanme que en todas ellas los militares españoles han brillado con luz propia.

Como servidores de la seguridad y de la libertad, sabemos que la defensa de España, de los españoles y de sus intereses, no es gratis, es una inversión imprescindible para garantizar su bienestar, avalar su credibilidad e impulsar su futuro.

Por esta razón seguimos en permanente proceso de cambio, no sólo para ser capaces de superar la difícil coyuntura económica actual sino, sobre todo, para seguir siendo el Ejército que España necesita.