Griñán se hace fuerte en el PSOE y frena la ofensiva de los barones

El presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, saluda a la alcaldesa de Alcalá la Real, Elena Víboras
El presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, saluda a la alcaldesa de Alcalá la Real, Elena Víboras

Sea por la estabilidad institucional en Andalucía, sea porque no le seduce ninguno de los aspirantes a la contienda o porque, como él sostiene, el cambio de líder no soluciona el problema actual del PSOE, lo cierto es que José Antonio Griñán no está por la labor de aventuras en el PSOE. Por aventuras se entiende adelantar el calendario orgánico previsto por la dirección y poner fecha ya a las primarias en las que se elegirá candidato a la presidencia del Gobierno. Dicho de otro modo: la jubilación forzosa de Rubalcaba. Algunos ven en su negativa una estrategia consensuada entre el presidente andaluz y el secretario general del PSOE para agotar a los que «calientan en la banda» a la espera de que el árbitro pite el comienzo del partido.

No es ningún secreto que a Griñán no le llenan ni Patxi López, ni Eduardo Madina, ni siquiera Carme Chacón, y que no renuncia a encontrar un candidato de su federación para la pelea por el liderazgo. Y este último extremo permite sin duda a Rubalcaba ganar coyuntura, un tiempo que juega en contra de los aspirantes a la carrera sucesoria, según un barón socialista.

Ultimátum a Rubalcaba

El que así habla, partidario del adelanto de las primarias, ya sabe que Griñán no se prestará a dar apoyo ni político ni orgánico a quienes intentan organizar un frente común ante el Comité Federal del próximo 13 de julio para plantear un ultimátum a Rubalcaba: primarias o congreso extraordinario (ver LA RAZÓN del pasado 27 mayo). Griñán se lo ha trasladado con claridad, y en persona, a algún secretario general; a otros se lo ha dicho por teléfono y con alguno más, que tiene previsto ir a Sevilla en las próximas semanas, hará lo mismo en cuanto tenga ocasión.

Los líderes territoriales de Valencia, Extremadura, Castilla-La Mancha y también Madrid –aunque Tomás Gómez ha firmado recientemente una tregua con Rubalcaba– ya se han dado por enterados. La respuesta es clara: Andalucía hará valer su poder orgánico para frenar cualquier operación que considere «alta traición» porque desea «lealtad, cohesión y estabilidad».

El andaluz es consciente «del peso y la fuerza de su federación ante cualquier movimiento», reconoce el extremeño Guillermo Fernández Vara, quien almorzó esta misma semana con el andaluz y se sorprendió de la virulencia con la que rechazó cualquier hoja de ruta que no sea la diseñada por el «aparato» de Ferraz.

A lo que sí se mostró dispuesto el barón más influyente del PSOE en sus conversaciones con algunos secretarios generales es a adelantar las primarias para elegir candidatos a las elecciones autonómicas, como desea, por ejemplo, el valenciano Tximo Puig. Pero en ningún caso fomentará el cambio de liderazgo sin haberse cumplido un año y medio del Congreso Federal que eligió al actual secretario general. Y él mismo lo explica en estos términos: «Los españoles están hartos de confrontación, quieren acuerdos y política con mayúsculas que les resuelvan sus problemas. No soportan un día más el griterío ni la descalificación del adversario». En este sentido, añade que Rubalcaba ha virado el rumbo y, en lenguaje de jugador de mus, «empieza a jugar a la grande y no a la chica». Y, como todo aficionado a ese juego de naipes sabe, «jugador de chica, perdedor de mus».

Necesidad de pacto

El también presidente del PSOE entiende que, en contra de quienes dentro de las propias filas socialistas le empujaron al discurso de la radicalidad y a las tentaciones del movimiento 15-M, el líder de la oposición ha entendido la necesidad de alcanzar acuerdos y pactos para el país.

Y en eso está ahora el líder del PSOE: de un lado, tender la mano al Gobierno de Mariano Rajoy en política europea pero, también, en economía y otros asuntos esenciales para la regeneración democrática como la Ley de Transparencia; de otro, apoyar las medidas del Gobierno del PP que resulten vitales para la reactivación económica, como la ley de emprendedores.

«Pensar que el cambio de líder soluciona el problema del PSOE es no saber leer una encuesta», advierte Griñán a quienes se deprimen, día sí y día también, con los datos que cada lunes ofrece el que fuera grupo mediático de referencia de la izquierda.