Hacienda se concentra en una veintena de empresas

Rodrigo Rato, ayer, a la salida de su domicilio, en el barrio de Salamanca, de Madrid
Rodrigo Rato, ayer, a la salida de su domicilio, en el barrio de Salamanca, de Madrid

En los últimos dos años se ha multiplicado la actividad de algunas sociedades en las que está Rato.

La investigación abierta por la Fiscalía de Madrid contra Rodrigo Rato, ex vicepresidente del Gobierno, director gerente del Fondo Monetario Internacional y ex presidente de Bankia, está desvelando la complicada trama empresarial tejida supuestamente para «esconder» su patrimonio lejos de las miradas de Hacienda pero, sobre todo, de la Justicia. Rato ha querido poner en los últimos meses su dinero a salvo de una posible fianza que cubra las responsabilidades derivadas de la salida a Bolsa de Bankia, según sospecha la Hacienda pública. La Agencia Tributaria está lejos de cerrar el puzzle empresarial en el que el ex ministro de Economía ha repartido su patrimonio –más de 26 millones de euros–, según han señalado a este periódico fuentes de la investigación.

Las dificultades se centran en que han sido varias las empresas que han extinguido su actividad hace unos años y más las que permanecen activas, aunque se hayan creado en los dos últimos años.

Ayer, Rato, que había permanecido en silencio en las últimas horas, aseguró a la agencia Efe que su patrimonio «está muy por debajo» de los más de 26 millones que le atribuye Hacienda. El ex vicepresidente del Gobierno ha negado una vez más que alguna de las sociedades en las que figura esté domiciliada en paraísos fiscales «ni fuera de la Unión Europea» y ha negado tajantemente que se haya dedicado a vaciar sus sociedades.

Rodrigo Rato está siendo investigado por presuntos delitos de blanqueo de capitales, fraude a la Hacienda Pública y alzamiento de bienes. Según las fuentes consultadas por LA RAZÓN, este último es el que más de cabeza está trayendo a la Agencia Tributaria. El alzamiento de bienes se ha referido históricamente a la fuga de un deudor con desaparición de su persona y su patrimonio. Con el tiempo, el delito se ha sofisticado hacia la ocultación que un deudor hace de todo o parte de su patrimonio con el objetivo de dificultar el cobro de la deuda por parte del acreedor.

Prácticas dudosas

Ésto es lo que piensa Hacienda de la actividad que ha llevado a cabo Rodrigo Rato desde que la Justicia consideró una estafa la salida a Bolsa de Bankia, obligando a la entidad a devolver el dinero de un inversor que acudió a la OPV de la entidad financiera en el año 2011. Como informó este diario en su edición del pasado viernes, el ex vicepresidente del Gobierno en tiempos de José María Aznar realizó esta misma semana diversos movimientos de su patrimonio financiero, incluso horas antes de su detención y posterior puesta en libertad.

A última hora de la tarde de ayer, la agencia Efe recogía unas declaraciones de Rato en las que rechaza las acusaciones de posible despatrimonialización de sus sociedades para eludir las responsabilidades exigibles por los procedimientos que tiene abiertos por la OPV de Bankia y el uso de tarjetas de representación de la entidad opacas para Hacienda y con fines personales. «No he vendido nada, ni un inmueble» en los últimos dos años, con la única excepción, reconoce, de algunas acciones «para pagar algo, como un crédito».

Una de las formas más utilizadas en los últimos años para ocultar el patrimonio a los acreedores es utilizar una empresa pantalla a través de la cual se enajena un dinero a favor de una persona o constituir un gravamen para impedir o dificultar la posibilidad de ejecutar un bien, como sucede en el caso de las donaciones de padres a hijos. Hace un par de años, Rodrigo Rato donó ficticiamente a cada uno de sus tres hijos cerca de 900.000 euros. Las personas que se suelen «utilizar» para llevar a cabo este tipo de operaciones son familiares, socios y amigos. Rato, sus familares y gente más próxima (su secretaria, por ejemplo) habrían utilizado, al menos, más de una veintena de sociedades, entre directas o indirectas, para dificultar el rastreo fiscal de su dinero.

Menos ingresos

Sobre su patrimonio y en relación con una información publicada por «El Mundo», el ex ministro de Economía asegura a Efe que «los 27 millones es una cifra nada real que no se sustenta». Mucho menos, dice, la acusación de haber defraudado a Hacienda más de 1,4 millones de euros en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) entre los años 2012 y 2013. Rodrigo Rato confiesa que en el año 2012 sólo trabajó para Bankia hasta que tuvo que dejar su puesto en mayo de 2012, obligado por el Ministerio de Economía. El ex director gerente del FMI asegura que después de esa fecha «prácticamente» no tuvo trabajo ese año. «En 2013 –añade–, trabajé algo más, pero en cualquier caso, mis ingresos están lejos de esas cifras».

La Agencia Tributaria le acusa también de haber defraudado en el Impuesto sobre Sociedades más de 930.000 euros durante los ejercicios 2011, 2012 y 2013 y de haber movido 12 millones en divisas. «Ni siquiera en euros en mi vida», ha desmentido contundentemente el ex ministro. Explica que no se dedica a compra ni vender monedas. Reconoce que «ha podido hacer transferencias en distintas divisas», aunque jamás ha manejado «esas cifras».

La investigación está más centrada en estos momentos en el alzamiento de bienes, que al parecer ha permitido conocer a Hacienda detalles hasta este momento ocultos del patrimonio real del ex ministro. Ahora queda por esclarecer también el origen de los fondos que al parecer manejaba el ex ministro.