Los padres de la Constitución rechazan la reforma federal del PSOE

Apuestan por el consenso y una mejora mediante disposiciones, pero sin tocar el texto original.

El político y padre de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón. EFE/ Zipi
El político y padre de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón. EFE/ Zipi

Apuestan por el consenso y una mejora mediante disposiciones, pero sin tocar el texto original.

Tres «padres» de la Constitución, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez Llorca y Miquel Roca abrieron ayer las comparecencias de la Comisión para la evaluación y la modernización del modelo autonómico en el Congreso impulsada por el PSOE, órgano que servirá de estudio de una posible reforma constitucional. Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón defendió una reforma de la Constitución pero «por los defectos que pueda tener y no alegando sólo su antigüedad». «Si la reforma es concreta, si se sabe qué se quiere reformar y por qué, y si es consensuada» subrayó durante su intervención. Además, incidió en que todas las reformas que se hagan «deben hacerse dentro de la legalidad». «Es impensable una reforma extra legal, paralegal, porque no sería reforma, sino ruptura y destrucción del orden constitucional».

No se mostró partidario de una reforma sino de una «mutación constitucional», la aprobación de leyes pactadas por los grandes partidos con las que se interpreta la Carta Magna y se pueden aclarar asuntos imprecisos que requieren una definición. «Por acuerdo de los partidos, que se plasman en normas y prácticas, se pueden hacer importantes mutaciones constitucionales», dijo. Además, consideró que es «inviable saltarse a la torera» las normas y arreglar las cosas como si no hubiera pasado nada. «No se puede premiar la delincuencia. No se puede negociar el retorno de nadie a la legalidad. Hay que aconsejarlo y forzarlo». Por su parte, el ponente de la Constitución José Pedro Pérez-Llorca consideró que o no se dan las condiciones para abordar una reforma constitucional y que habría que «limpiar un poquito la atmósfera» porque en la España actual hay «mucha ira». Indicó que «el tema» ahora es «cómo mejorar el autogobierno de España» e hizo «autocrítica» sobre el Estado de las Autonomías que, aunque ha sido «un gran éxito», tiene «defectos de diseño conceptuales».

Herrero y Rodríguez de Miñón rechazó de manera categórica la posibilidad de que España vaya hacia un Estado federal ya que es un sistema «polémico, indeterminado y costoso», por lo que descartarlo sería «un gran paso en el camino del consenso». Pérez-Llorca, aunque no tiene «nada que objetar» en este debate, el federalismo más allá de «sonar muy bonito» cobija a «realidades muy distintas» y es necesario establecer qué modelo interesa como inspiración. Yugoslavia, precisó, es un modelo de constitución federal fracasada, ejemplo de «camino que no debemos nunca recorrer». Miquel Roca, otro de los padres constitucionalistas, advirtió de que «debe respetarse en su integridad», ya que «no hay vías al margen» de la Carta Magna, más allá de su reforma, que en todo caso no consideró imprescindible. En su opinión, ninguno de los problemas territoriales supone poner en cuestión la actual redacción.