Interior

Dimite el DAO de la Policía Nacional tras una denuncia por violación de una subordinada

Una agente presenta una denuncia por una supuesta agresión sexual que se produjo en la vivienda oficial en abril de 2025

«Shock» y estupefacción en la Policía Nacional. Este martes, el director adjunto operativo (DAO), José Ángel Gónzález, presentó su dimisión. Lo ha hecho después de que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid haya admitido a trámite una denuncia contra él por agresión sexual con penetración. El máximo mando operativo, conocido como «Jota», era de la plena confianza del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que lo nombró al llegar al cargo en 2018. Además de la presunta violación, se le acusa de coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos por parte de una subordinada, funcionaria de la Policía Nacional. El juzgado ha citado a la víctima y el denunciado a declarar en Plaza Castilla el próximo 17 de marzo de 2026 al efecto de escuchar el relato de la víctima sobre los hechos.

Según la querella, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, el 23 de abril de 2025, la agente estaba prestando servicio en una comisaría local de Madrid. Al medio día, recibió "múltiples llamadas" del DAO para que se presentase en un restaurante donde estaba comiendo junto a otro comisario, O. S. J. Envió un "vehículo oficial" para recogerla, un Renault Kadjar. La policía se unió a la mesa donde estaban comiendo. Al terminar, "Jota" ordenó a la presunta víctima que lo llevase a su domicilio oficial. Este periódico omite la dirección, al tratarse de un inmueble de Interior, pero ha podido comprobar que se trata en efecto de la vivienda que usa el máximo mando operativo del Cuerpo, por lo que las fuentes consultadas dan verosimilitud a los hechos. "Es un dato que conoce muy poca gente, ni siquiera todos los jefes lo saben".

En la puerta de la casa, donde el coche estuvo entre "15 a 20 minutos" parado, González le invitó a subir, a lo que ella se negó "de forma verbal, expresa y reiterada". Entonces, según recoge la querella, el DAO, desplegó durante este tiempo una intensa presión psicológica, insistiendo de forma obsesiva y manipulativa hasta lograr doblegar la voluntad de la víctima, diciendo que sólo iban a hablar, que no podían hacerlo en el vehículo porque les podía ver alguien, el portero o sus vecino, accediendo finalmente la víctima a subir al inmueble bajo el pretexto explícito y la promesa del querellado de que únicamente iban "a hablar sobre nosotros dos".

Una vez arriba, concretamente en la cocina, "Jota" sirvió "dos copas de cerveza" e inició un "acercamiento físico de naturaleza sexual". Según ha podido saber este periódico, existe una grabación de voz de los hechos. En ella se podría escuchar cómo el DAO de la Policía le dijo a la presunta víctima que no podía irse de repente, y le insistió a mantener prácticas sexuales que ella rechazó. Entonces, "el querellado de forma insistente toca con su mano en la vagina a la víctima, le introduce los dedos y comienza a masturbarla, mientras exclama que le bese, la víctima le dice que se está negando en serio a lo que el querellado le dice que está gilipollas, y continua con su acción intentando doblegar la voluntad de la víctima, que reitera su negativa expresa, pese a lo que el querellado le dice que hacen el amor y se van, siendo nuevamente rechazado por la víctima".

La policía quiso irse, pero "Jota" se lo impidió sujetándola", y la "amenazó con forzarla", pidiéndole "que lo haga por él". En ese momento, el mando policial bajó el pantalón de la víctima "de forma inconsentida y sorpresiva, procediendo a meter la mano de nuevo e introduciendo los dedos en la vagina, mientras con su otra mano, cogía la mano de la víctima y se la llevaba a su miembro erecto para que le tocara, mientras exclama que la víctima no puede dejarle, que le toque, que tiene muchas ganas de estar con ella, de mantener relaciones sexuales y que le está suplicando mucho, lo que la víctima de forma reiterada expresa y nítida rechaza". Justo después, el DAO se acercó al grifo de la cocina y se lavó la mano.

Junto al relato de la supuesta agresión, la denunciante añade una serie de «presiones» y llamadas que hizo tanto González Jiménez como el comisario con el que comió el día de los hechos. Según explica su defensa, el abogado Jorge Piedrafita, durante varias semanas posteriores a la presunta violación, «Jota» la llamó en numerosas ocasiones, tanto desde su número personal como del oficial. Así, el comisario con el que compartió mesa antes de llamar a la agente también habría participado en una presunta compra del silencio de la mujer.

El 13 de julio, este mando, asesor directo del DAO, le dijo por teléfono que «elija a qué destino/puesto de trabajo quiero ir y que cuando lo tenga pensado se lo mande por WhatsApp», recoge la denuncia. Ella le respondió que la agresión «no iba a quedar así» y que sabía que le llamaba por petición del máximo mando de la Policía.