JxCat y ERC se dan una tregua

Torra aprovecha la paz entre los dos partidos independentistas antes de la Diada para alejar el escenario de un adelanto de las autonómicas

El vicepresidente del Govern y conseller de Economía, Pere Aragonès,  en la primera reunión del ejecutivo catalán
El vicepresidente del Govern y conseller de Economía, Pere Aragonès, en la primera reunión del ejecutivo catalán

Ahora apuestan por eludir toda la discrepancia de cara al exterior, pero el debate sobre las urnas puede hacer resurgir más pronto que tarde estas diferencias

JxCat y ERC, envueltos desde hace meses en una dinámica de enfrentamiento permanente, se han dado una tregua ante la proximidad de la Diada, hasta el punto de proyectar ahora un alineamiento en los discursos. En las últimas horas, tanto neoconvergentes como republicanos han aparcado las diferencias en público que exhibieron la semana pasada a raíz del rumbo a tomar tras la sentencia del «procés» y ahora apuestan por eludir toda discrepancia de cara al exterior: hablan de «compatibilizar» el diálogo y la confrontación con el Estado. Si bien, esa paz puede tener corto recorrido, ya que las diferencias son de calado.

Entre otras cuestiones, el debate sobre las elecciones puede hacer resurgir más pronto que tarde esas diferencias. En este sentido, la portavoz del Govern y voz con peso en JxCat, Meritxell Budó, aprovechó ayer la rueda de prensa posterior al Consell Executiu para afirmar que el adelanto electoral no es un escenario que se contemple. «No hay escenario en estos momentos que nos haga pensar que tras la sentencia haya elecciones», afirmó, que recordó también que solo el presidente de la Generalitat, Quim Torra, tiene la facultad para convocar los comicios. Justo hace una semana, Oriol Junqueras, alimentó la posibilidad del regreso a las urnas, un escenario que favorecería a ERC porque ahora cuenta con unas perspectivas electorales propicias mientras que todas las encuestas auguran una derrota a JxCat, que necesita tiempo además para reorganizarse internamente y por ello quiere alejar los comicios en el horizonte.

En este sentido, los presupuestos de la Generalitat se van a convertir en una de las principales bazas de un partido y otro para acercarse al desenlace más deseado. El vicepresidente económico, Pere Aragonès, ya alertó la semana pasada de que una tercera prórroga presupuestaria sería «insostenible» para los servicios públicos, lo que abocaría a la política catalana a un adelanto electoral. Sin embargo, de aprobarse las cuentas, un escenario que ahora está más cerca que nunca, daría oxígeno a Torra. Tras dos prórrogas presupuestarias, los partidos de la oposición se muestran más accesibles a colaborar –además de los «comunes», la CUP y el PSC también han tendido la mano para negociar–, ya que prolongar la falta de cuentas también podría castigarles.

La tregua, en todo caso, llega para tratar también de salvar un momento comprometido para los dos partidos, ya que la manifestación independentista de la Diada se prevé agitada. La calle, que se había erigido en una de las puntas de lanza del «procés», amenaza ahora con dar reflejo de su frustración y desánimo. Por el momento, el número de inscritos invita a pensar que la asistencia puede ser mucho más baja que anteriores años pero, además, también se pueden dar episodios de broncas a los partidos. De hecho, hace menos de un mes, los CDR ya atacaron las sedes de ERC y JxCat para protestar.