La «baronesa Colau» exige que haya referéndum

La alcaldesa de Barcelona romperá su alianza con Podemos si Iglesias cede ante el PSOE y retira la consulta soberanista.

El próximo domingo se reunirá en Madrid el Consejo Ciudadano Estatal, en teoría el máximo órgano ejecutivo y de gobierno de Podemos, en la práctica mero altavoz de las consignas de la cúpula directiva liderada por Iglesias. A la reunión no asistirá ni Ada Colau ni el resto de portavoces de confluencias con las que Podemos se ha presentado en Cataluña, Valencia y Galicia. Esta circunstancia deja entrever la difícil situación interna a la que tiene que hacer frente Pablo Iglesias: el encuentro en el que se tiene que definir la política de pactos del partido morado no contará con la presencia de una de las personas que más tiene que decir sobre el asunto: la «baronesa Colau». Dos fueron las condiciones fundamentales impuestas por Colau para confluir con Podemos en las generales y reeditar la alianza que la convirtió en alcaldesa: grupo parlamentario propio en el Congreso y, por encima de todo, comprometerse a no apoyar a ningún presidente del Gobierno que no dejara la puerta abierta a un referéndum secesionista en Cataluña.

Los contactos con las confluencias de Podemos –En Comú Podemos, Compromís-Podem y En Marea– tendrán lugar con toda seguridad la semana siguiente para que todo esté atado antes del 13 de enero. Pablo Iglesias tendrá que negociar con Ada Colau, José Manuel Beiras y Mónica Oltra, pero será sin duda con la catalana con la que las conversaciones adquirirán más temperatura. Pieza clave en las negociaciones entre Podemos y En Común es el marido de Ada Colau, Adriá Alemany, hombre fuerte en el partido y negociador principal con el resto de fuerzas políticas presentes en el Ayuntamiento de Barcelona. Si Colau es el escaparate, la imagen y la elocuencia de En Común, Alemany es quien lleva realmente el peso del partido. Fuentes conocedoras de los equilibrios internos en la coalición catalana afirman que, si bien la relación entre Iglesias y Colau es «cordial», con Alemany «hay tensión». Las mismas fuentes consideran que el «único punto de unión entre ambos partidos es el interés electoral» y que la ruptura está cantada si Iglesias baja el volumen a la exigencia de un referéndum en Cataluña.

Paradójicamente Pablo Iglesias se encuentra en una situación análoga a la de Pedro Sánchez. Si el socialista cuenta con la negativa de la «baronesa Díaz» para pactar con Podemos precisamente por el referéndum, el líder emergente pondrá en grave peligro la estabilidad de su alianza con sus socios catalanes (nada menos que 12 de los 69 escaños con los que cuenta) si cede a la demanda del PSOE de retirar precisamente esta exigencia. Mientras tanto, Iglesias ve cómo el relato que Podemos intenta imponer –es decir, que el «derecho a decidir» es el mejor «pegamento» para lograr un «nuevo pacto de país»– no cala en la opinión pública, que entiende que esta iniciativa es una estrategia dialéctica dirigida contra la línea de flotación de unidad nacional. El líder de Podemos cargó con inusitada fuerza contra el PSOE en su rueda de prensa desde La Moncloa por defender este argumento, llegando incluso a acusar a los socialistas de «repetir el mismo discurso de la caverna mediática».

Aunque la principal fuente de tensión es hoy por hoy la confluencia con En Común en Cataluña, las otras dos alianzas regionales de Podemos en Valencia y Galicia también son delicadas. Además de las diferentes sensibilidades políticas y de cuestiones de oportunidad (suficientes para que no se lograra una alianza en Baleares con Més, que obtuvo 6 escaños en las autonómicas y un 7% de votos en las generales aunque sin escaño), exite la cuestión de quién será el portavoz de los diferentes grupos parlamentarios a los que aspira Podemos. En el caso catalán, donde el primer diputado de Podemos ocupó el número 5 de la lista presentada por En Comú-Podem, será el independiente Xavier Domènech. Con En Marea y Compromís se llegará a algun tipo de acuerdo para que el portavoz rote.